11.10.2002

Acto por la Refundación Nacional. Palabras de Fernández Huidobro en el acto realizado el 11 de octubre de 2002 en recordación a Ernesto “Che” Guevara y a los compañeros Zabalza, Salerno y Cultelli caídos en “la toma de Pando”.

Durante la campaña electoral de 1999, ustedes y nosotros nos cansamos de decir que este país no podía aguantar cinco años más de lo mismo. Era una de las frases en casi todos los discursos, de casi todos los compañeros. De los puerta a puerta de las barriadas.

Pedíamos el voto diciendo, entre otras cosas, que el país no podía aguantar cinco años más de lo mismo. Y tristemente, lamentablemente, no era propaganda, no era retórica. Este país apenas se aguantó dos años del gobierno de Jorge Batlle.

Aquel país en el que vivíamos, un país en mal estado, un país en crisis pero en el que teníamos mucho más riqueza que la que tiene hoy, ya no existe.

He dicho en muchos lugares que, para mí, arbitrariamente la noche del jueves 1º de agosto (en aquella semana de feriado bancario), cuando Jorge Batlle citó a Casa de Gobierno a los dirigentes políticos, en especial a Tabaré Vázquez, murió definitivamente un país. Se despedía un país y nacía otro esa misma noche, muy dura para todos los que esperábamos a Tabaré en el local del Frente Amplio para que nos informara.

Porque Jorge Batlle, a pocas horas de decretado el feriado bancario, de votar por mandato del FMI, del Imperialismo, la Ley llamada “de Fortalecimiento Financiero”, les dijo a todos los dirigentes políticos: fundí al país. Nos contó todos sus pecados, los pecados de la coalición, de sus anteriores gobiernos. De las aventuras en que los partidos tradicionales metieron a este país a lo largo de muchos años. Se confesó para pedirnos comprensión.

¡Qué paradoja! El gobierno divertido que canta la justa les robó, les sacó a toda esa gente a la cual se dirigía, el auto, el apartamento, la estancia, la chacra, la granja, el techo, todo. No fuimos nosotros. Fueron ellos los que le sacaron y le siguen sacando a la gente todo eso.

No se podrá decir que nosotros no lo anticipamos. Me voy a permitir remitirles (porque los izquierdistas solemos tener mala memoria) a la declaración que los senadores del FA – EP sacaron el 9 de diciembre del año 2000, después de perder la primera gran batalla contra este gobierno en oportunidad de discutir la Ley de Presupuesto.

Fue la primer gran batalla contra Bensión, fue la primer gran batalla contra la política de este gobierno. Que no se nos diga que no lo anticipamos. Desde mucho antes era previsible la trágica noche del 1º de agosto. Y ha nacido otro país, un país empobrecido que lo ha descrito antes que yo Pepe en esta tribuna. Un país que nació también con promesas de mucho sudor y muchas lágrimas. Un país que va a costar sacar del pozo en que lo metieron. Que ha perdido los recursos que todavía en 2000 nos permitían, con políticas distintas a las que se implementaron, salir más fácilmente de la situación en la que estaba. Un país que necesita otro programa, incluso diferente a los que levantamos hasta ahora. ¿Por qué compañeros?: porque todos los programas, hasta los de emergencia que fuimos presentando, estaban hechos para impedir que pasara esto.

Estaban hechos para intentar detener este camino hacia el abismo. Lamentablemente perdimos el balotaje, perdimos las batallas parlamentarias. Lamentablemente implementaron el mismo camino suicida, como le decíamos, en el año 2000, que llevó a esa trágica noche.

Entonces ahora es necesario priorizar mucho más que antes la urgencia social, acudir mucho más rápido y con más recursos que antes. Potenciando todo lo que la Patria tiene disponible para atender a la tragedia social, a nuestros niños, a nuestros enfermos, a los marginados, a nuestros ancianos, a las mujeres.

Emprender caminos más enérgicos para la reactivación productiva, salvando del naufragio a lo que todavía no se hundió, y luego tratar de sacar del hundimiento lo que podamos recuperar, para luego emprender el camino del crecimiento. Otro método también. El mismo que hemos venido reclamando, el mismo que reclamó el Obeliscazo del 16 de abril, hace bien poco.

El diálogo con el gobierno, la participación del conjunto de las fuerzas vinculadas a la producción en nuestro país para elaborar, aún ganando las elecciones por ancho margen, junto a ellas, con ellas, las estrategias y las tácticas de gobierno. Porque es tan hondo el pozo en el que han tirado al país, que si no estamos todos juntos, no lo vamos a poder sacar adelante.

No es sólo por un afán de diálogo. No es sólo por pintoresquismo o vocación dialoguista y descentralizadora. Sino que es el quid de una estrategia para poder salir de donde estamos. Todo lo contrario de lo que este gobierno hace. Los problemas y los conflictos, las contradicciones se cruzan hoy incluso en el seno del FA – EP. Las últimas encuestas marcaron como una foto que si en este momento hubiera elecciones, entre esta fuerza y el Nuevo Espacio estaríamos muy por encima del 50%.

El FA – EP se va transformando, ya no sólo en el Partido más votado, sino en el país mismo. En correntada agrupada electoral y políticamente. También Pepe mencionó (y yo lo voy a repetir), que ese crecimiento que se ha venido generando, y que además de las encuestas uno lo palpa y lo vive cuando recorre el país, habla con la gente y visita los barrios, trae consigo también nuevos problemas tácticos.

En su lenguaje poético, Zorrilla de San Martín en la epopeya de Artigas, refiriéndose a la traición de la oligarquía porteña en 1811, al pie de las murallas del sitiado Montevideo donde se quedaban escondidos como último reducto los chapetones, decía: “y de pronto se oyó en la noche al pie de la muralla el silbido de la serpiente”. Forma poética de Zorrilla para describir la traición. La traición que va a dar origen a la redota, al Exodo del Pueblo Oriental. A la retirada del sitio de las fuerzas artiguistas, a aquella epopeya a la cual nos hemos referido tantas veces en la que, desobedeciendo las órdenes de Artigas, las mujeres de este país en esa hora tan amarga le prendieron fuego a los ranchos y se fueron atrás del Ejército, llevándose los animales domésticos, a la gurisada, a los viejos y las viejas, creando de ese modo, con esa desobediencia y generosidad femenina, pariendo esta Patria.

Porque esta Patria nació en el Éxodo. Ahí comenzábamos a saber que éramos uruguayos, una entidad distinta al resto. Teníamos una personalidad, y entonces asombró a la región y al mundo. Siempre dijimos que la Biblia dice que Dios para crear al hombre tomó un montón de barro y lo sopló, nosotros pensamos siempre leyendo la Biblia, que lo debe haber golpeado también, porque muchas de las cosas que la humanidad ha creado nacieron del dolor. Y esta Patria también nació en horas de mucho dolor.

Importa hoy hablar de ese hecho. Como aquel personaje de la mitología griega, que debía volver a poner los pies sobre la Tierra para revivir y recuperar fuerzas. El silbido de la víbora, compañeros, se oye, y estamos acostumbrados a ese silbido. Yo no sé si ustedes miraron la televisión ¾mucho más los que tienen canal cable¾ con ojos escrutadores y críticos, cuando presenciaron esta campaña electoral en Brasil. Yo me dije: pero esta elección que hay en Brasil, es una elección interna de la izquierda brasileña. No hay un solo candidato de derecha, todos son de izquierda. Izquierda entre comillas naturalmente, pero izquierda. ¡Qué hábil la derecha brasileña!

Hace tiempo, para frenar al Partido de los Trabajadores sacó de sus bolsillos un galán de televisión llamado Collor de Melo y derrotó a Lula. Pero como era de derecha terminó preso por ladrón. Para las siguientes elecciones ya ni siquiera podían hacer eso, entonces bañaron, peinaron y vistieron al formidable candidato de izquierda, el ex compañero Fernando Enrique Cardoso. ¿Se acuerdan los veteranos? Leíamos sus libros, era un compañero. Dos veces presidente de Brasil. La décima potencia del mundo, para un distraído de otro continente, estaba gobernada por un gran izquierdista.

Pero para esta última ya ni eso alcanzaba, y presentaron a tres candidatos de izquierda. De manera tal que cuando uno mira, le parece estar viendo una elección interna de la izquierda brasileña. ¡Qué hábil la derecha brasileña para intentar pararlo a Lula! Que no han podido hasta ahora, que como dice Lula, en esta campaña la hora es ahora. Y para que haya un Brasil decente, Lula debe ser Presidente.

Se oye el silbido de la serpiente en el colosal país vecino, pero acá también nos pasaron cosas. En el 84 urdieron en el Club Naval entre bambalinas, un acuerdo que proscribió en la campaña electoral a los candidatos de la izquierda y también a Wilson Ferreira Aldunate. Generando un escenario en el que forzosamente iba a ganar el caballo del comisario, y ganó don Julio María Sanguinetti.

En el 89 (año del plebiscito contra la ley de impunidad) en febrero se fue la fuerza más votada del Frente Amplio, la “99” de Batalla y el Partido Demócrata Cristiano. ¿Quién daba dos cobres en ese año electoral después de esa escisión tremenda, por el Frente Amplio que venía creciendo? Sin embargo mantuvimos los votos y clavamos la bandera de Otorgués, la bandera de Artigas, por primera vez en el bastión montevideano. ¡Pero cuánto tuvimos que pelear! ¡Qué daño le hizo esto también al plebiscito de abril contra la ley de impunidad! ¿Recuerdan compañeros? Allí estaba don Yamandú Fau también, ministro actual de Defensa. En el 94 llevaron como candidato a la vicepresidencia a don Hugo Batalla, fue una sorpresa para todos. Fue una filosa y puntiaguda maniobra que pudo deshacer al Nuevo Espacio, hacerlo trizas. Maniobra de esta milagrosa ¾como decía Pepe¾ e inteligentísima derecha uruguaya que fuma adentro de una garrafa. Y hubo un triple empate en el 94 que les asustó mucho, después del crecimiento del plebiscito del 92 donde los derrotamos defendiendo a las empresas públicas junto con un vasto contingente de uruguayos. Donde los jubilados lograron además colocar a sus representantes por primera vez en el BPS con un alud de votos a favor de Colotuzzo, derrotando a los candidatos de los partidos tradicionales. En el 94 el susto fue mayúsculo porque hubo en realidad un triple empate. Y muchos dicen que el Frente Amplio en aquel momento ganó no sólo en Montevideo, sino que ganó también en Canelones pero que le pasó lo mismo que al Partido Nacional en 1971: ganaron pero les quitaron el triunfo.

No quiero entrar en esa discusión, pero fue cabeza a cabeza. Se prepararon para el 99, y por muy poquititos votos reformaron la Constitución, inventando el balotaje como modo nuevo para parar el triunfo de la izquierda. Y lo lograron compañeros, ganamos en octubre y perdimos en noviembre, por el invento del balotaje.

Ahora a fines de 2002, después del desastre tremendo, cuando el crecimiento de esta fuerza parece incontenible y se acerca 2003, y al decir de Lacalle se comienza a vivir el clima electoral a partir de junio, se oye de nuevo el silbido de la serpiente. Y hay que estar todos muy atentos, hay que estar todos en la pelea. Los izquierdistas ¾y más nosotros¾ tenemos un defecto: solemos ser capos en ideología, leíamos mucha filosofía, demasiada tal vez, porque como decía aquel sabio para leer filosofía hay que leerla toda, poca es peligrosa; nosotros fuimos siempre todounpocólogos. Y capos en estrategia. Pero en materia de táctica, los hombres de la izquierda y en especial los de este espacio, tenemos menos cintura que una heladera.

Frente a una derecha que fuma adentro de una garrafa, que hoy está tratando de inventar cosas nuevas para impedir ese incontenible triunfo del pueblo uruguayo para no perder el aparato del Estado, para no perder la teta de más de 7 mil millones de dólares por año que manejan ellos en un país que, según dicen los economistas, andará ahora por los 12 o 14 mil millones de Producto Bruto Interno, y que el año que viene andará por los 9 mil millones de dólares. ¡Vaya teta la que arriesgan perder!

Ante esa pérdida van a inventar algo. Para esa estrategia o invención ingeniosa, es importantísimo pegarle mucho a Tabaré. Porque inventado el balotaje, en las horas decisivas, la campaña electoral se define entre individuos que se le presentan a la ciudadanía. Hay que pegarle a Tabaré, es una consigna de la más lúcida derecha uruguaya. Cuando le peguen a Tabaré, abran los ojos. Un problema entonces es ese silbido, el otro problema es la mugre. Casi es necesario que estemos preparados para que ensucien la cancha.

Los compañeros de la década del 60, ya viejos, solemos extrapolar lo que sucedió aquella década para acá, y ahí nos equivocamos de medio a medio. Somos demasiado ingenuos, pensamos que a lo mejor mañana decretan medidas prontas de seguridad y nos llevan de vuelta a los cuarteles, nos rapan, militarizan a los bancarios, reprimen a los estudiantes en 18, los matan, después aparecen con los tanques en el Palacio, se llevan al Ñato, al Pepe, lo disuelven y entra un Goyo Alvarez. ¡No! Va a ser distinto esta vez. Ya hay muestras de la mugre contemporánea. Piensen en los saqueos a los supermercados que se realizaron en horario de oficina el jueves y viernes, en la jornada de feriado bancario y justo antes de que el Parlamento votara a prepo la ley que imponía el Fondo Monetario Internacional. ¿Se acuerdan de las hordas que iban a venir hacia el Centro, Pocitos y Malvín, en horario de oficina? La burocracia no deja de ser burocracia, trabaja en horario, y se hicieron los saqueos y votada la ley no hubo más saqueos.

Quiero decir antes que nada: ¡Vivan los estudiantes!. Pero el otro día desalojaron dos liceos, uno en el Cerro y otro cerca del Palacio, luego de un gran conflicto. Muchos de nosotros vivimos los viejos conflictos estudiantiles, aquí no podríamos estar del olor a gas lacrimógeno que habría. ¿A usted no le llamó la atención todo lo que la prensa habló y habló de esos dos desalojos? Ocuparon audiciones radiales, informativos. Los que peinamos canas nos preguntamos: ¿tan grave será esto? Debido a esos dos desalojos de una docena de estudiantes, luego de un gran conflicto en el Cerro y en el Miranda, el señor ministro de Defensa Nacional declaró que dada la radicalización y la intolerancia que se percibía (en ancas de esa campaña de prensa), las Fuerzas Armadas estaban prestas a salir a custodiar el orden interno. Yo digo ¾porque los conozco bastante¾, los milicos, los oficiales en el casino de oficiales, tomándose una grapa o un whisky y escuchando a Fau dirán: “pero éste se volvió loco” o “tan temprano y en pedo”. Porque ni el más derechista de los oficiales del Ejército, de la Marina o de la Fuerza Aérea de hoy ¾si yo pensara otra cosa les estaría faltando el respeto¾, pueden creer ni remotamente que la evacuación de esos dos liceos pone al país en tan grave riesgo que es necesario que las orugas de los blindados se pongan en marcha rumbo al Miranda y rumbo al Cerro.

Es desproporcionado. Esto no es como en la década del 60. Justamente esta vez no van a usar uniforme, va a ser de particular la cosa, ya lo saben. Ya lo hicieron, en especial el Partido Colorado. ¿Se acuerdan los contactos estrechos entre Sanguinetti y el Escuadrón de la Muerte? Yamandú Fau nos hace acordar al presidente Bush que dijo que iba a Afganistán con portaaviones y aviones estratosféricos a buscar a Bin Laden, se quedó con Afganistán y Bin Laden no aparece.

Este va a sacar al Ejército a la calle por los muchachos de los liceos. En realidad está dando mensajes para ver si les envenena la cabeza a los soldados y a los oficiales.

Compañeras y compañeros: yo casi que subí a esta tribuna sólo para eso. Traten de escuchar atentamente el silbido de la víbora, y vigilen la mugre que se anda juntando. Problemas tácticos de primer orden para el pueblo uruguayo hoy. Y el último motivo de subirme aquí es pedirles que sigan levantando bien altas nuestras banderas, las banderas de Artigas.

Cuando fuimos a tomar la ciudad de Pando, precisamos por primera vez una bandera para poner en la Comisaría y pensamos: ¿cuál vamos a poner? ¡La de Artigas, la misma que estamos usando hoy! Y cuando se fundó el Frente Amplio quienes tuvieron que elegir una bandera eligieron una bandera de Artigas, porque también es una bandera de Artigas la bandera de Otorgués.

Este pueblo, al decir de Delgado Aparaín en su novela sobre Leandro Gomez, ya tragó muchas veces tocinos con más pelos que éste, sin que se le raspara la garganta. Estamos en una hora difícil, pero somos los herederos de ese patrimonio amasado con tanto sacrificio, al que se le agregó después el sacrificio de miles de inmigrantes, italianos, españoles, provenientes de los países de la Europa central, países en hecatombe, que vinieron con una mano atrás y otra adelante a entreverarse con los criollos para forjar esta Patria y sus riquezas.

Se agregó también la larga caravana de héroes que hoy recordamos, los caídos en Pando, los caídos de todas las organizaciones del movimiento popular uruguayo, el Che Guevara que los simboliza a todos los del Frente Amplio, los del Encuentro Progresista, todo lo que este pueblo puso para darnos en herencia ese sagrado patrimonio.

Que no se compone sólo de las Empresas Públicas, se compone de la tierra, de su mar, de su aire, de su subsuelo, de su idioma, de su manera de ser, de sus canciones, de sus tambores y sus guitarras. Y es eso lo que está en tela de juicio y nos quieren arrebatar. No fundieron este país por gusto, sino para arrebatar parte de él a precio de ganga, como ya lo estamos viendo.

Y nosotros compañeros, tenemos que decirles ¾para eso son estos actos como el que estamos haciendo¾ que no lo van a poder hacer. Que se les acabó, que esta Patria va a seguir siendo nuestra, su tierra, sus pájaros, sus peces, su aire, sus minerales, su idioma y su cultura. Les vamos a levantar un bosque de tambores y de guitarras para detenerlos, de corazones. Porque este país tiene un futuro muy bueno, porque somos, como decía Pepe, un barrio de San Pablo y tenemos 16 millones de hectáreas fértiles, 250 mil km cuadrados de un mar envidiado por todo el mundo. Tenemos yacimientos bajo tierra, acuíferos aún no explotados y ambicionados por el mundo. Tenemos un pueblo culto y tenemos un programa basado en esa riqueza, o sea una esperanza bien cifrada, bien cimentada para nuestros hijos y para nosotros. En un programa, que al final de cuentas, es de sentido común.

Si este país produce tres millones de litros de leche por día, ¿cómo puede ser que haya niños que coman pasto y productores rurales que la producen, fundiéndose? ¿Quién está en el medio de esa mayoría nacional?

Entonces un programa con sentido común. Que se coma tres veces por día, bajo un techo digno, no en la escuela ni en la olla popular, en casa. Ese pan ganado con el sudor de la frente, dignamente. Que haya salud, que haya cultura y enseñanza, porque la otra gran riqueza que tenemos es la materia gris de la gente culta y habilidosa, buena mano de obra. Que haya eso, ¿es tanto pedir para un país tan rico?

Es tan difícil acaso lograrlo, y que desde ese momento sólo haya privilegiados en este país los niños, los enfermos, los veteranos y nadie más?

 

Eleuterio Fernández Huidobro.