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Las miradas del Ñato

Habrá patria para todos!

mes

julio 2004

Metamorfosis

29.07.2004

Siempre dio mucho trabajo entender en la escuela (o el liceo) el concepto abstracto de la Metamorfosis. Seguir leyendo “Metamorfosis”

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Abran cancha

22.07.2004

En largas tenidas de horas muy lerdas Zabalza contaba que en sus años mozos tuvo en Minas un compañero de liceo, pajuerano y audaz, que acorralado cierta tarde por un malvado profesor de Literatura, le afirmó en verso que Don Quijote de la Mancha, revoleando el poncho, atropelló a los Molinos de Viento al grito de:

– ¡Abran cancha! ¡Abran cancha que acá viene Don Quijote de la Mancha!

Fue deplorablemente bochado por la supina incompetencia docente.

En lo personal tuve otro genial compañero (asfáltico de tan urbano), que en un examen de Historia afirmó rotundamente que los turcos asaltaban las murallas de Constantinopla trayendo pancartas, también en verso, que decían: “¡Abajo la Edad Media!”. “¡Exigimos Renacimiento AHORA: la causa de los pueblos no admite la menor demora!” .

Efectivamente: tomando Constantinopla, aplastaron a la oprobiosa Edad Media.

Sospecho falso que los turcos portaran dichas pancartas pero creo que tanto en el referéndum del 7 de diciembre como en las recientes elecciones internas del 27 de junio los votantes gritando ¡Abran cancha!, traían, aún sin ser plenamente conscientes de ello, pancartas diciendo que con sus invasores votos terminaban con una Era de la política nacional.

Los hombres que la rigieron: Lacalle, Sanguinetti y Jorge Batlle fueron barridos por un huracán de sufragios. Una forzosa consecuencia del histórico cambio es el lamentable espectáculo que hoy brindan.

Sanguinetti ataca groseramente la memoria de Leandro Gómez, Aparicio Saravia y Wilson Ferreira para intentar en vano insultar a los blancos.

Lacalle, que no para de dar pelea, se sacude ahora en su propia interna pugnando tenazmente contra Luis Alberto Heber, Gustavo Penadés y Juan Chiruchi, por el primer puesto en la lista herrerista al Senado cargo que a estar por los votos obtenidos recientemente tiene posibilidades de obtener siempre y cuando vaya en primer lugar (le ofrecen el cuarto). De acuerdo a las últimas noticias provenientes de ese campo de batalla, pronto lo veremos poner de almohada el viejo smoking de otros tiempos y tirado en la catrera hacer lo que el tango dice.

Pero lo de Jorge Batlle es de hondo patetismo.

Aplastado en la escasa interna colorada por Sanguinetti, la emprende ahora contra Alejandro Atchugarry (la culpa siempre la tienen los demás) pujando por las pocas pilchas que van quedando en la vieja “Quince”.

Y sí: en la bolsa no hay ni cincuenta mil votos ¡Son muy pocos papeles! ¡Incluso delirando con triplicarlos apenas da para que coma uno! En la cena de octubre cada senador debe aportar como setenta mil.

Entonces, emboscado, se manda proclamar por sorpresa antes de que Atchugarry lo sepa (Don Alejandro se enterará por la prensa) y propone abandonar el grito de ¡Viva Batlle! por el de ¡Viva el Partido Colorado! porque según Batlle, Batlle no está de moda…

Qué lejanos parecen aquellos meses del año 1999 cuando anunciándonos que su gobierno sería divertido, adelantaba el Carnaval pidiéndole a los frenteamplistas que lo volvieran a votar en octubre ya que tanto lo habían votado en abril. ¿Se acuerdan?

O nos anunciaba que estaba en la Estación Carnelli de su vida y que lo votáramos porque – ¡Total!, él se retiraba de la política: Si pierdo en abril, decía, me retiro. Si pierdo en octubre: me retiro. Si pierdo en noviembre: me retiro. Y si gano, gobierno cinco años y me retiro.

¿Se acuerdan?

Pues no se retira nada. Está tratando de ver si sale senador o por lo menos diputado porque un edil es carísimo.

El Senado, tan apacible hoy, amenaza convertirse en asilo político de una vieja oligarquía que a este tren de marcha (¿El de la Estación Carnelli?), uno puede imaginarla inventariada en el Palacio Legislativo como las cariátides de la cornisa. Ese debe ser hoy su sueño supremo: el de calcárea mayólica… Casualmente cercana a la vía.

Envejecerá allí, petrificándose lentamente junto con sus poltronas. Tal vez una mañana, al hacerse la limpieza rutinaria, alguien descubrirá con asombro que ya no está. Habrá tomado la forma de los sillones aunque, abierta la polémica, otros dirán que fueron las butacas quienes tomaron la impronta.

No morirá nunca porque como Enoc será traspuesta para sentarla como siempre a la diestra de lo que sea.

Eterna reverdecerá al decir de Damiani en cada primavera, desde sus cuencas, por entre los anteojos rotos brotará cada setiembre la momia de un malvón. Nostalgia de cartón. Tango sepia.

A la hora de votar, sendos jóvenes ujieres, desde la barra, mediante delicadas poleas y silenciosas roldanas, levantarán aquellos brazos de acuerdo a las órdenes que por Internet seguirán dando las casas matrices mientras los turistas japoneses con asientos reservados meses antes, atestando el recinto, sacarán y sacarán fotos. Cantidad de fotos.

Ya hay politólogos que recomiendan sustituir el aparejo por la caña con la que le dieron de comer al Viejo Vizcacha (que está en el Museo Histórico porque Martín Fierro nació en Tacuarembó).

Digo todo esto para que mis queridos compañeros de todos los grupos de la Nueva Mayoría a la hora de organizar sus listas al Senado tengan muy en cuenta este fenómeno. Hago extensiva la advertencia en general a todas las fuerzas políticas que hayan votado recientemente contra tan longeva y resistente Constantinopla uruguaya.

Guiénse por el consejo de un bobo y tengan por favor en cuenta lo que van a encontrar en el citado hemiciclo.

La resistencia al cambio y la reacción contra los cambios se concentrarán, como el pomidoro, allí: en las pocas bancas que logren conquistar en el Senado. Como a los mutantes no habrá con qué darles por más ancho que sea el espectro.

Dextrógira, sus ideas irán cambiando siempre para la derecha y siempre (lamentablemente para los taquígrafos), pésimamente traducidas del idioma original que los tiempos deparen.

Se acabará un día el imperialismo; tal vez hasta esa cosa, la más vieja de todas, llamada injusticia; los autos rodarán silenciosos y sin humo en base a viejas pilas de hidrógeno pero en el Salón de los Pasos Perdidos resonarán de noche sus viejísimos zapatos insomnes.

Aun cuando ya no lleven nada sobre las polainas, seguirán caminando allí, solos, vacíos, a oscuras, ante la mateada indiferente de los serenos acostumbrados.

Publicado en “La República”, escrito por Eleuterio Fernández Huidobro.


 

Escudos de cartón

15.07.2004

Creo que fue durante la madrugada del sábado pasado: desde unos días antes, los anuncios meteorológicos prevenían contra el frío que ese sábado caería con todo rigor sobre nuestro país. Esta vez no se equivocaron. Seguir leyendo “Escudos de cartón”

La nariz de Borsari

08.07.2004

El otro día en el informativo de Canal 10 anunciaron que un presunto violador de Solymar era umbandista. Obviamente, los umbandistas protestaron por tan flagrante discriminación. En realidad protestamos todos. No se puede hacer eso. Nadie, en su sano juicio, aceptaría que por ejemplo se “informara” que el violador es judío, o católico, o frenteamplista, o blanco, o colorado. Es un disparate. Seguir leyendo “La nariz de Borsari”

Abichados

01.07.2004

“La noticia que el candidato a la vicepresidencia sería Abreu y por tanto echaba por tierra que éste fuese de los liderados por Lacalle, fue comparada en el Comité Nacional del Herrerismo como que ese sector estaba siendo tratado como ganado ‘abichado’, confiaron fuentes consultadas” (LA REPUBLICA 30 de junio de 2004, pág. 3). Seguir leyendo “Abichados”

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