02.12.2004

En el primer mundo (y en todo el mundo), el correo cumple, o debe cumplir, un papel vital para el desarrollo de las comunicaciones y aun en las economías de mercado que permiten la competencia con empresas privadas, se preserva una franja para el Correo estatal.

Sin embargo en Uruguay hemos asistido a un proceso sistemático de desmantelamiento del Correo en beneficio de las empresas privadas.

No hubo política alguna de Estado para el Correo y, en todo caso, la que hubo fue desmantelarlo e inhabilitarlo para todo tipo de competencia y de eficiencia.

No existió ni existe a nivel parlamentario en la Ley de Presupuesto, ni en las Rendiciones de Cuentas, partida de inversión alguna para el Correo.

Resulta tan difícil entonces competir como difícil que un chancho chifle.

La Administración Nacional de Correos (ANC) es un Ente que divaga sin conducción ni control por el vasto espacio estatal.

Ha sido en los últimos 15 años un supermercado del clientelismo político: la contratación como gerente general de Alejandro Seré a través de un concurso que posteriormente el Ministerio de Educación y Cultura desconoce y obliga a su destitución es más que elocuente: ¡Alejandro Seré venía de ser echado ignominiosamente de una empresa de correos privada!

Actualmente viene siendo investigado por haber creado una empresa paralela en DHL y defraudado a la DGI por 168.000 dólares. Mientras tanto lo contrató el Correo del Estado.

En el corto período que ejerció como gerente general tercerizó el área financiera contable: los números del Correo, un Ente estatal, los lleva una empresa privada, ni más ni menos.

En la plantilla laboral hay más de 50 gerentes con salarios por arriba de los 40 mil pesos, de ellos sólo 20 son presupuestados y de carrera y, de esos 20, tres están en comisión en la Ursec, uno en la secretaría de la Intendencia de Treinta y Tres y un quinto en la Upaep (Unión Postal de las Américas, España y Portugal). El resto son “contratados” como gerentes.

Debemos agregar 13 arrendamientos de obra con remuneraciones que van desde los 25 mil pesos hasta los 144 mil pesos.

Ninguno de estos funcionarios reparte cartas o encomiendas por las calles y caminos de nuestro país, están muy bien sentados en las oficinas.

Carteros no se toman…

El Tribunal de Cuentas denunció que en la ANC faltan controles, existe el riesgo de subfacturación, no hay documentación probatoria de gastos e incluso comprobó que en la contabilidad hay importes tachados.

En el período 2001 hasta agosto de 2004 ingresaron 100 becarios. Estos ingresos no se hicieron por llamado público. Fue un lapidario dedazo del clientelismo político.

Pero en el mismo período se rescindieron contratos de becarios que cumplían tareas de carteros en la Costa de Oro, dejando esa importante zona casi sin reparto de correspondencia. Y según me anuncian este “vaciamiento” sigue. ¿Por qué odian tanto a la Costa de Oro?

Sobre las fechas tradicionales de fin de año, zafra de cualquier empresa de correos, la ANC se encuentra parada. Sin parque automotor.

La ANC cuenta con seis camiones, 30 camionetas y 60 motos. El 60 % está paralizado por desperfectos y no puede ser entrado a taller por las deudas que el Correo mantiene con los talleristas.

El restante 40% está siendo sobreutilizado con lo cual la perspectiva de nuevos desperfectos es inevitable.

A pesar del medio centenar de gerentes que deambula por el Correo, la Gerencia de Transporte está, casualmente, acéfala.

La ANC le adeuda a diversas empresas de transporte once millones de pesos por lo que los carteros perdieron el pase libre en los ómnibus.

Las sucesivas administraciones descontaron a los trabajadores las cuotas de los préstamos tomados en la Cooperativa de Ahorro y Crédito de Funcionarios Postales, (Caycfup), pero no le pagaron a la cooperativa.

El monto actual de esa deuda es de 350.000 dólares.

Al día de hoy tan solo volcaron unos 70.000.

Los trabajadores del Correo presentaron denuncia penal contra la administración por los descuentos efectuados de sus salarios por concepto de retenciones (alquileres, créditos. mutualistas, etcétera) que no fueron volcadas en las instituciones respectivas con el consiguiente perjuicio (moras, multas, Clearing de Informes, etcétera).

El monto estimado al 17 de noviembre por la Contaduría General de la Nación y que forma parte de la demanda global de los trabajadores ronda la escalofriante cifra de 500.000 dólares (Coronaria, Casmu, diversas cooperativas, Banco de la República, Cayfup, Cofac, etcétera).

La demanda recayó en el Juzgado penal de 11º Turno el 2 de marzo de este año. Hasta hoy el señor juez Timbal no ha tomado resolución.

De no solucionarse este problema ahora será el gobierno de Tabaré el que deberá enfrentar los costos de este juicio.

El reciente y prolongado conflicto del Correo finalizó con la firma el 23 de noviembre, un mes después de terminado, con un acuerdo mediante el cual los trabajadores debían poner al día el atraso en el Correo, cosa que se cumplió en 13 días.

Además ya se les descontó de sus salarios la tercera parte de los días de paro.

Sin embargo, el Ministerio de Economía no cumplió hasta la fecha con su parte que es, ni más ni menos, que pagar las retenciones salariales citadas más arriba y las que se vengan generando.

Hace poco y en plena campaña electoral el señor Presidente de la República lanzaba un lacerante úkase al Correo exigiéndole a sus propios compañeros de Partido sitos en él que destituyeran cuanto antes a la mayor cantidad posible de gerentes y a sendos personajes que otrora perpetraran maniobras vandálicas en el Codicen y que para sorpresa de todo el país reaparecieron en copulares cargos del Correo.

Queridos lectores: más o menos así es lo que pasó y pasa en vastísimos páramos de la Administración.

Debemos reconocer sin embargo que el Correo es un pésimo ejemplo paradigmático.

Hace ya tiempo venimos alertando acerca de la destrucción de archivos.

LA REPUBLICA acaba de publicar fotos elocuentes de la trituración que se viene realizando a todo trapo en el Ministerio de Transporte. No apelaron al incendio. Usan la trituradora de papel.

Menos mal para los bomberos y para la salud de los funcionarios.

Publicado en “La República”, escrito por Eleuterio Fernández Huidobro.