09.12.2004

Entrevista en En Perspectiva.

El senador encuentrista Eleuterio Fernández Huidobro dijo que la izquierda acompañó el envío de más tropas a Haití, a pesar de mantener una posición contraria. Votar en contra hubiera sido, afirmó, “una irresponsabilidad”. “Las tropas ya están allá, contra nuestra opinión, pero estando allá las vamos a proteger hasta que el nuevo gobierno vea qué hacemos”, afirmó.

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EMILIANO COTELO:
Se abre camino el envío de más tropas uruguayas en misión de paz a Haití. Con un cambio de posición en la izquierda el Senado autorizó ayer por 24 votos en 25 al Poder Ejecutivo a incrementar en 200 efectivos el contingente de militares uruguayos al servicio de la ONU en la fuerza de paz desplegada en Haití.
El proyecto de ley del Poder Ejecutivo, que será analizado en los próximos días en la Cámara de Representantes, solicita el permiso del Parlamento para reforzar en 200 efectivos las tropas uruguayas que se encuentran en el país caribeño trabajando en la imposición de la paz, un mecanismo establecido en el capítulo 7 de la carta de la ONU.
Votaron a favor de esa propuesta todos los senadores del Encuentro Progresista (EP) y los colorados y blancos, con excepción del herrerista Carlos Garat. La comunista Marina Arismendi se retiró de sala en el momento de la votación.
Vamos a dialogar con el senador Eleuterio Fernández Huidobro, del Movimiento de Participación Popular (MPP), Frente Amplio (FA), integrante de la Comisión de Defensa del Senado.
***
Senador Fernandez Huidobro, en el mes de junio, cuando se consideró por primera vez en el Parlamento la posibilidad de enviar soldados uruguayos a Haití, el EP se opuso de manera terminante. ¿Qué cambió desde entonces hasta ahora?
ELEUTERIO FERNÁNDEZ HUIDOBRO:
Cambió que nosotros entonces perdimos. Ayer manifestamos en sala que seguíamos manteniendo la idea que teníamos en junio acerca del despliegue de tropas uruguayas en Haití porque no lo consideramos misión de paz ni estamos de acuerdo en enviar tropas uruguayas en el marco del capítulo 7 de la carta de Naciones Unidas en operaciones de imposición de la paz, etcétera.
EC – Recordemos cuáles eran entonces los argumentos. Ustedes habían sostenido que en realidad se trataba de una legitimación de un golpe de Estado.
EFH – Efectivamente, tal como no sólo nosotros lo entendemos, también la mayoría de los países de África y todos los del Caribe, donde todavía está asilado Aristide, quien era el presidente electo que fue depuesto por un golpe de Estado.
EC – ¿Y la discrepancia con que las fuerzas uruguayas vayan al amparo del capítulo 7 de la carta de la ONU?
EFH – Se mantiene.
EC – ¿Pero por qué era?
EFH – Porque era una misión de imposición de la paz, iban en el marco del capítulo 7. Eso es determinado por el propio Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que es el que establece si una fuerza que se despliega en un país va en una operación de paz del capítulo 6, que implica que los bandos contendientes se han puesto de acuerdo en iniciar un proceso de paz, hay un alto al fuego y un contingente de cascos azules va simplemente a arbitrar, proteger ciertas líneas, ocupar ciertos espacios que están en disputa, o en una operación del capítulo 7, que es imposición de la paz, el contingente va con el garrote en la mano a repartir a diestra y siniestra hasta que pare la guerra. Esto último implica entrar en combate, no quiere decir que se entre pero la fuerza que va queda autorizada a iniciar operaciones bélicas.
Uruguay siempre se negó a esto último. El caso del Congo, que era una operación del capítulo 6, de pronto pasó al 7 por decisión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Nosotros entendimos que Uruguay debía retirar su fuerza, como por otra parte lo hizo en otras operaciones de paz cuando sucedió eso, pero el gobierno de Jorge Batlle apoyado por la mayoría parlamentaria mandó un viraje muy fuerte en su política internacional y decidió mantener la fuerza allí, todavía la tenemos. Repito, no sólo en Haití, también en el Congo. Nosotros discrepamos con ambas cosas. Como usted estará observando se trata más de política internacional que de política de defensa.
EC – Sí, ustedes hablan de una equivocada política internacional.
EFH – Ahí está, porque antes de tomar la decisión el Ministerio de Defensa la toma el ministro de Relaciones Exteriores o el presidente de la República. En cualquiera de estos casos hay tremendas implicancias en materia de política internacional. Obviamente el Ministerio de Defensa también tiene injerencia en estas decisiones, en la parte de la decisión y en la parte de brindar información militar propiamente dicha, pero una vez que se tomó la decisión cumple la orden y manda los contingentes que debe mandar.
EC – Entonces el análisis de la izquierda sigue siendo el mismo, sin embargo ahora se vota distinto. ¿A ver?
EFH – Se produjo un hecho consumado en ambos casos. Cuando perdimos la votación en el caso del Congo, después de haber votado y perdido dijimos que de ahí en adelante el contingente uruguayo iba a tener más apoyo nuestro que antes. A nuestro juicio el gobierno se equivoca, los manda mal equipados y el hecho es que ahora tenemos allí 1.700 uruguayos y uruguayas desplegados en una situación peligrosa a quienes vamos a darles apoyo mientras el hecho exista.
En el caso de Haití es lo mismo con el agravante del suceso de ayer en el Senado de que el señor ministro de Defensa y el señor presidente de la República nos mandan este material, este pedido, esta ley sobre la hora, como pasó hace muy pocos días en oportunidad de que saliera la misión anual de la Armada Nacional para la Antártida que va a cumplir tareas logísticas. Hasta el presidente del Senado, Luis Hierro López, protestó contra el Ministerio de Defensa por esto, porque no le deja tiempo a ningún senador para estudiar la carpeta correspondiente y ver por qué razones se lleva o no más gente en este caso a Haití. Como eso viene sobre los plazos de un compromiso internacional con las Naciones Unidas que nuestro país ya firmó todos los senadores que quisiéramos estudiar un poco más el asunto y ver por ejemplo si hay razones militares que hacen peligroso negar o favorecer esto quedamos encajonados. El hecho está consumado.
EC – El hecho está consumado, pero supongamos que el Frente votaba en contra; igual daban los votos para que se enviaran esos 200 efectivos extra.
EFH – Sí, pero sería una posición hipócrita de nuestra parte.
EC – A ver…
EFH – Como hay votos nos hacemos los vivos y votamos en contra, quedamos bien pero caemos en una irresponsabilidad. Las tropas ya están allá, contra nuestra opinión, pero estando allá las vamos a proteger hasta que –aquí entramos en el otro tema– el nuevo gobierno que se está por instalar, el nuevo canciller, el nuevo ministro de Defensa, el gobierno en general y el nuevo Parlamento vean qué hacemos. Hay como un enchastre, heredamos un mamarracho, ¿ahora cómo hacemos? ¿Replegamos las fuerzas del Congo? Cuando hablo de hechos consumados es porque ha habido evoluciones en la política internacional. En el caso de Haití si hipotéticamente el nuevo gobierno decidiera retirar esa fuerza tendría que hablar antes con Brasil, con Argentina, con Chile, etcétera. No es tan fácil para nosotros decir: como estábamos en contra en junio ahora pegamos el chiflido y que la gente se venga para acá de un plumazo. En todo caso no es un problema que pueda decidir el Parlamento que se va sino el que viene porque es un problema otra vez de política internacional.
EC – Brasil y Argentina han estado muy involucrados en esta misión de paz en Haití.
EFH – Y Chile.
EC – Son gobiernos con los cuales casualmente el EP tiene bastante afinidad.
EFH – Sí, pero no habría que tener en cuenta eso, hay que tener en cuenta que éstas tienen que ser políticas de Estado, como ayer dijimos. Tendríamos que tratar de que la política exterior del país fuera consensuada entre todos los partidos políticos, no puede andar cambiándose de política exterior como de camiseta, como hizo Jorge Batlle en este caso dando lugar a este embrollo, a este enredo que el nuevo gobierno va a tener que desenredar. Como usted estaba informando hace un rato, se ha aprobado la declaración de Cuzco, ese formidable paso que se ha dado en materia de política internacional. Hay cosas que han cambiado.
EC – Usted se refiere a la creación de la Confederación Sudamericana de Naciones.
EFH – Por ejemplo. En Haití están los contingentes de ésos que estuvieron reunidos en Cuzco.
EC – ¿Entonces no es, como se ha dicho desde algunos partidos políticos e incluso desde análisis de prensa en estas horas, que el Frente cambia su posición porque antes estaba en la oposición y ahora se encuentra en las puertas de asumir el gobierno?
EFH – En el Parlamento de ayer yo estaba en la oposición.
EC – Sí, claro, pero a punto de ser gobierno.
EFH – Seguro, pero usted bien me dijo “mire que había votos igual”.
EC – Sí.
EFH – Nosotros no cambiamos la posición, el FA no la ha cambiado, el EP tampoco. Tenemos que darles la oportunidad a doña Azucena Berruti y a don Reinaldo Gargano, para hablar en plata y en concreto, de que se aboquen a ver este gran problema y lo resuelvan. Heredamos, como tantas otras cosas del gobierno y del Parlamento que se van, algunos enredos a los que hay que meterles mano. Fíjese que si ayer hubiéramos votado en contra les hubiéramos estado ordenando –siendo que entre los que estábamos ayer muchos nos vamos a quedar y otros se van a ir, incluso de nuestra fuerza política– por carambola al futuro ministro de Relaciones Exteriores, a la futura ministra de Defensa y a nuestro futuro presidente de la República: tienen que retirar, lo estamos decidiendo. Incluso les hubiéramos creado un problema: no van esos 200 efectivos a Haití porque no pudimos estudiar la carpeta, no nos daba el tiempo, a nosotros ni a ningún otro senador. Tal vez con esa prohibición estábamos generando un problema grave.