19.02.2006

INFORME AL CONGRESO (VII Congreso MPP)

PARTE I

Consideraciones generales sobre Estrategia y Táctica

Borrador para la discusión

La política no es el arte de lo posible. Si lo fuera, los políticos, aun los de izquierda, solo se ocuparían de administrar el curso de los acontecimientos, y la historia, siempre igual a sí misma, se repetiría una y otra vez.

La política es el arte de transformar lo necesario en posible. Ello significa tratar de modificar el curso de los acontecimientos y darle a la historia un carácter dinámico y ascendente, aunque ese ascenso se produzca a saltos y a veces se verifiquen retrocesos.

Sin embargo, los acontecimientos, la realidad, no se modifican de acuerdo tan solo a la voluntad de los que pretenden transformarla. Tiene que haber una relación, sistemáticamente adecuada, a las condiciones imperantes. Condiciones nacionales, regionales e internacionales. Condiciones objetivas y condiciones subjetivas. Y quien no las tome en cuenta y, en cambio, apele solamente a las ideas o a las transpolaciones históricas, no va a estar interactuando con la realidad que pretende transformar, sino con el pasado o con la ideología. Y el curso de los acontecimientos continuara invicto, inmodificado o, en el peor de los casos, volviendo atrás.

El análisis estratégico permite ubicar los grandes rumbos en el análisis profundo de la realidad y las condiciones en las que se actúa: la estrategia marca un camino y señala todos los obstáculos que aparecen en él. La estrategia no es las grandes definiciones teóricas, mucho menos ideológicas, que pueda sostener la organización que hace el análisis estratégico. La estrategia marca los grandes objetivos y los grandes rumbos, las resistencias que aparecerán y las contradicciones, así como los elementos a favor, los aliados que acompañaran, parcial o totalmente, la gran marcha por los cambios. Es un elemento imprescindible el análisis estratégico y está reñido con hacer aparecer las cosas en blanco y negro. Tiene que recoger toda la complejidad imperante en la realidad nacional, regional o internacional.

El análisis estratégico está fundamentalmente reñido con esa brutal simplificación que consiste en hacer aparecer las principales visualizaciones ideológicas –incluso concibiendo la ideología como deformación de la realidad- como los grandes objetivos o rumbos estratégicos. Eso, en vez de interpretar la realidad para cambiarla, es anular la realidad.

La estrategia es el análisis prospectivo de una época y debe contener los cambios que se persiguen.
Esto, muchas veces, se ve sustituido por objetivos ideológicos e incluso, mucho peor, por las sensaciones o emociones profundas que conducen a una practica que nada tiene que ver con los cambios, sino tan solo con sacarse las ganas.

Lo peor es que ello no solo aparece en los mas jóvenes, sino en muchos mayores que dan elementos y que evidentemente, en el mejor de los casos, se quedaron en el tiempo.

La estrategia marca los grandes objetivos y los grandes rumbos, las resistencias y las contradicciones, así como los elementos a favor, los aliados, los que acompañaran, parcial o totalmente, la gran marcha por los cambios. La táctica, entonces, es la que permitirá recorrer el camino hacia los grandes objetivos, superando los obstáculos y venciendo las resistencias, encontrando los aliados y uniéndolos en ese largo camino por las transformaciones anheladas.

No hay, no puede haber lucha revolucionaria, sin objetivos claros, sin análisis estratégico… Pero tampoco puede haber lucha revolucionaria sin una táctica adecuada: los aciertos tácticos permiten avanzar los grandes lineamientos estratégicos. Estos se verifican a través y por intermedio de la táctica. Los errores tácticos repetidos no solo impiden la realización de los objetivos estratégicos, sino que nos alejan de ellos, los modifican, introducen nuevas resistencias, nuevos obstáculos.
La táctica es el día a día de las organizaciones políticas y si no está clara y no es adecuada, cotidianamente nos podemos estar alejando, o nos pueden estar alejando, de los objetivos y los rumbos estratégicos. La confusión táctica, aun cuando se aporte desde afuera, nos aleja de la estrategia.

Coincidencias…

Los acontecimientos de la Ciudad Vieja, del día 4 de noviembre, son un buen ejemplo. Fueron un gran error, una gran provocación, una gran maniobra política, que por vía de los elementos emocionales que despertaron nos confunden respecto a lo que puede haber atrás. Un sentimiento de frustración provocado, una explosión violenta contra el ALCA… en el mismo momento en que el gobierno uruguayo aparecía al frente del rechazo al ALCA de los países del MERCOSUR y Venezuela, parece demasiado equivocado desde el punto de vista táctico como para creer que estaba detrás de correctos objetivos estratégicos. La movilización que correspondía era una gran manifestación de masas en apoyo, en apoyo sí, del rechazo de Argentina, Brasil, Paraguay y Venezuela que expresó Tabaré Vázquez como vocero del grupo.

En política, a partir de consideraciones estratégicas y tácticas, la explosión violenta, aunque se invoquen causas emocionales o producto de la frustración, tiene un profundo contenido político y, en Uruguay, actuó contra el gobierno del FA. No importan las consideraciones emocionales. Fue organizado con un claro contenido político y se usa –desde la izquierda y desde la derecha- a los jóvenes que no tienen en cuenta consideraciones políticas, estratégicas y tácticas.

No pueden quedar dudas, sin embargo, que esas consideraciones se hicieron a derechas y ultra izquierdas, y los extremos se juntaron en esa “coincidencia” anunciada en enero del 2005. Es muy rara la organización de la movilización con la planificación de roturas de esas características –primera vez que la izquierda rompe autos de cualquier tipo, quioscos, almacenes e instalaciones de vendedores ambulantes-; es raro que la policía, una hora antes, tenga noticias de que algo así se aproximaba y dejara hacer, para reprimir duramente cuando todo el pescado estaba vendido; es raro que dejen ir a los que produjeron los destrozos y agarren a los que estaban parados al lado de ellos; es raro que hayan tenido tanto protagonismo civiles; es raro que un juez desempolve la tipificación de sedición; es raro…

Todo es raro. Pero todo empieza cuando a partir de una organización que no nos da ninguna garantía –ni política ni de seguridad- se determinaron las características de esa movilización. Y la principal de estas características, hay que repetirlo, es que, aunque manifieste ser contra el ALCA, por elevación apunta contra el gobierno actual, nuestro gobierno: trata de que aparezca como incoherente y contradictorio, salte a la vista una de sus mayores dificultades: la relación con la policía, y se desdibujen sus principales logros. Esto se ve beneficiado por la acción policial y por un incomprensible fallo judicial que, por sobre todas las cosas y al decir del Ñato Fernández Huidobro, fabrica víctimas que serán usadas, más que contra el Poder Judicial, contra el mismo gobierno.

Las coincidencias entre la ultra y la derecha, el intento de cambiar el curso de los acontecimientos por intermedio de estas coincidencias, va a seguir produciéndose. Por lo tanto, hay que concebir estas coincidencias como elementos mismos del curso de los acontecimientos. Y habrá que actuar en consecuencia.

Coincidencias radicales

Estas coincidencias van a aparecer también en el plano laboral y se van a producir conflictos incomprensibles que, entre otras cosas, van a buscar tocar nuestra sensibilidad sindical y de apoyo a las movilizaciones de los trabajadores. Por la izquierda, infantil y simplista, van a movilizarse contra las empresas y contra los sindicatos actuales, oponiéndose no solo al gobierno, sino tratando de dividir su base social de apoyo.

Esta actitud no solo la van a asumir las organizaciones que actualmente están en ello, sino organizaciones frenteamplistas que han ido perdiendo apoyo electoral y apoyo entre las masas y creen que lo pueden recuperar asumiendo actitudes “radicales”. Ellas van a seguir un doble camino: el de reinterpretar la historia, tratando de que no se visualice tanto el peso de las organizaciones verdaderamente radicales, y por otro lado van a asumir muchas de sus posturas. Ya se están produciendo hechos que muestran esas intenciones. La actitud del PCU, cuando se votó el Tratado de Inversiones con EEUU, es un buen ejemplo de ello. Ese día rompieron muchos años de su tradición con respecto a la conducta ante resoluciones del FA.

Ello, sin embargo, muestra limitaciones muy grandes, pues lo que ha quedado claro en más de 40 años de historia política del Uruguay es que las organizaciones de izquierda radical no actuaron nunca al margen del desarrollo de la lucha de masas: han sido ellas mismas organizaciones de masas. Solo a los más desprevenidos pudo sorprender que el MPP adquiriera el peso electoral que tuvo en las elecciones de 2004. Justo es reconocer que también hay o hubo desprevenidos en el propio MPP y nunca creyeron lo que se afirmaba en 1998 en la versión modificada de la carta del MLN, en la que se sostenía que el MPP tenia un enorme potencial a partir de que introdujera modificaciones en sus políticas y en su organización y actuara en función de ellas. Estas modificaciones significaban, sobre todo, asumir una política frentegrandista, y a poco que lo hiciera empezó a verse el crecimiento anunciado.

Este tuvo su máxima expresión en las elecciones de 2004 y, desde entonces a la fecha, hemos tenido una contradicción entre el crecimiento y nuestra capacidad de integrarlo a las estructuras organizativas. Es un problema y será uno de los temas que tendremos que afrontar en nuestro Congreso. Lo mismo le pasa al FA.

Un problema no menor es el de quienes quieren asumir una práctica radical, sin haber comprendido sus causas y su desarrollo, para intentar reencontrarse con un crecimiento que no los acompaña.
Para ir a la raíz de los problemas –eso es la esencia radical- se necesita comprender verdaderamente cuales son las causas de los problemas. Cuales son las causas reales, cómo se presentan en cada momento y en cada lugar, y no las que aparecen solamente en los libros de los viejos ideólogos. Hay que recordar que cuando Sendic planteó la consigna”la tierra para quien la trabaja”, unida a la lucha por la tierra de los cañeros de UTAA, fue calificado como reformista porque lo hacia “separando” la consigna y la lucha por la tierra de la Reforma Agraria que estaba en los programas políticos de la izquierda. En realidad, estaba uniendo una consigna, algo abstracta para la izquierda urbana, a la lucha concreta de los trabajadores que necesitaban de ella.

La lucha de los sectores verdaderamente radicales estuvo íntimamente unida a la lucha de masas, sindical, estudiantil y electoral. Largamente, y a partir del uso de todas las formas de lucha, se fue preparando el resultado obtenido, y a los que se alejaron en la década del 80 y el 90, por derecha o por izquierda, no les fue políticamente bien. Se sorprendieron por los resultados y aun ahora no los entienden.

Lo mismo les pasa a los que quieren llenar el “vacío” que ha quedado. Ni siquiera comprenden que no ha quedado un vació, ni que la lucha radical no es una lucha que se apoye solamente, ni mucho menos, en una metodología. La lucha radical se apoya en un análisis de la realidad, en un análisis profundo de las causas económicas y sociales en las que se apoya la organización política.
Los que quieren imitar no comprenden cómo y por qué una organización que estaba llevando la lucha armada con todas sus fuerzas y con un éxito reconocido en toda América Latina, apoyó la lucha electoral del FA. Algunos no solo no lo comprenden, sino que nunca lo aceptaron y otros se vieron fuertemente sorprendidos.

Caracterización de una época

La mayor parte de nuestro programa fue elaborado en la década de los cincuenta y luego fue sufriendo transformaciones. Estas transformaciones no impidieron que se mantuviera lo principal de las definiciones estratégicas; sin embargo se han producido transformaciones de tal magnitud que obligan a afirmar que, por obra del gran triunfo estratégico que se ha verificado, es necesario reelaborar la estrategia.

Si “la estrategia es el análisis prospectivo de una época y debe contener los cambios que se persiguen” también debe contener los cambios que se producen y que caracterizan la época que se analiza.

En la década del sesenta analizábamos la contradicción fundamental y la contradicción principal de acuerdo a las características de entonces. Luego, por mucho tiempo, se mantuvieron de forma parecida. Vivian Trías las expresaba así:

“La contradicción fundamental, o básica, de nuestra época es la que opone al capitalismo y al socialismo.

“Se designa como contradicción fundamental, o básica, de un proceso histórico, a aquella que preside y determina desde el principio al fin.

“En rigor, todo proceso histórico que implique un significativo cambio social no es otra cosa que el desarrollo de su contradicción fundamental; desde su planteo, hasta su resolución final por la victoria de lo nuevo sobre lo viejo”.

…“la contradicción fundamental que preside el desarrollo histórico de nuestro tiempo, que lo dinamiza y determina del principio al fin, es la que opone socialismo y capitalismo.

“Pero dicha contradicción se realiza, se mueve, en un proceso histórico que, al mismo tiempo, tiende a la integración y a la desigualdad. De ahí que se exprese en un abanico, en una pluralidad de contradicciones. Las principales son: las que opone al campo socialista contra el campo capitalista, la que enfrenta a las colonias y semicolonias con el imperialismo, la que rivaliza a las potencias metropolitanas entre sí, la que protagonizan las grandes corporaciones en el marco de cada mercado nacional y en el propio mercado internacional, la que enfrenta la burguesía y a la clase obrera de las sociedades capitalistas, la que se abre entre los países socialistas y, mismo en el seno de sus sociedades.

“En tal manojo de contradicciones Mao Tse Tung distingue la “contradicción principal”. Es la más honda e inconciliable y, ante todo, la más influyente, la que determina el flujo de las demás hacia su dilucidación y, por ende, a la resolución definitiva de la contradicción fundamental capitalismo socialismo.

“No debe confundirse contradicción fundamental y contradicción principal. La primera dinamiza al proceso desde el principio al fin, cubre toda su curva dialéctica y se profundiza a medida que avanza hacia su definitiva solución. La principal, en vez, no es siempre la misma, cambia según las coordenadas históricas”.

La crisis del imperio – Vivian Trías 1970

Este sistema de contradicciones, obviamente, se ha modificado: la que oponía los países capitalistas a los países socialistas ya no existe. Esa contradicción guiaba la práctica de la mayor parte de los partidos comunistas del mundo. Era la que ellos definían como contradicción principal: la que determinaba las características concretas del tránsito del capitalismo al socialismo. Era la contradicción a la que los partidos comunistas subordinaban todas las demás… Y aunque nosotros no la considerábamos como la principal –algunos incluso hablábamos de países que construían el socialismo, y no de países socialistas- teníamos muy en cuenta la contradicción entre los países llamados socialistas y los países imperialistas, a la hora de tratar de resolver los problemas con el imperialismo.
No era lo mismo encarar la lucha antiimperialista a partir de la posibilidad de obtener ayuda concreta de esos países que si no existiera esa posibilidad. No era lo mismo luchar contando con esa retaguardia, no era lo mismo triunfar contando con el intercambio comercial y financiero que se podría establecer después…

Pues bien, esa contradicción ya no existe. Hay países que todavía se dicen socialistas, pero en realidad no lo son, y no están pautando ni determinando el tránsito del capitalismo al socialismo. Y, si esa contradicción no existe, también se ha modificado la importancia y el relacionamiento entre las demás.

En meses anteriores a que la URSS se transformara en CEI, viejos comunistas rusos sostenían que ellos habían hablado de tres contradicciones básicas que se manifestaban en un plano de igualdad: la contradicción entre los países socialistas y los países capitalistas, la contradicción de los pueblos en lucha con el imperialismo y la contradicción entre la burguesía y el proletariado en los países desarrollados.

Pocos meses después la URSS dejó de existir, cayó el muro de Berlín y los países que habían sido considerados socialistas mostraron su brutal esencia capitalista. La antigua burocracia se transformó en burguesía y comenzó a regir un capitalismo salvaje.

A partir de entonces, la contradicción entre la burguesía y el proletariado en los países desarrollados ha multiplicado su importancia. Al punto que es posible afirmar que no puede haber triunfo definitivo de los pueblos en lucha contra el imperialismo si, en los países desarrollados, no se resuelve esa contradicción.

Por eso, la importancia de encontrar aliados dentro de los países desarrollados. Eso ha sido decisivo siempre, aun en los momentos más duros del enfrentamientos entre los pueblos de los países sometidos por los imperialistas. Y aun, también, cuando muchos no lo entendieran ni lo entiendan así. Pero ahora, cuando hay una relación tan distinta dentro del sistema de contradicciones, esa necesidad tendría que ser más fácilmente comprendida.

El General Giap, o Truong Ching, cuando escribían sobre el proceso revolucionario en Vietnam, establecían que la lucha de los pueblos oprimidos, ayudados por los países socialistas, los trabajadores y los movimientos progresistas del mundo, ayudados por los movimientos pacifistas de los países desarrollados… estaban a la vanguardia de la lucha mundial. Ellos consideraban como parte del sistema de contradicciones y como parte del movimiento pacifista a Joan Báez, a Jane Fonda y al movimiento hippie norteamericano. A pesar de que muchos los consideraran parte de la decadencia del “imperialismo norteamericano”. Lo mismo sucedió en Francia con Argelia y Vietnam y en Gran Bretaña con Gandhi.

Pero ahora la necesidad de encontrar aliados, la necesidad de encontrar socios, aunque no sean aliados ni mucho menos, es fundamental: La lucha de Cuba contra el bloqueo, también es una lucha contra el aislacionismo y a favor del comercio con todos los países del mundo. El principal socio comercial de Venezuela es EEUU, y Venezuela no reniega de ello, sino que, además de venderle petróleo, recibe las mayores inversiones desde los EEUU.

Nosotros tenemos estampado en nuestro programa, desde la época de las tres contradicciones básicas, “comercio con todos los países del mundo”. Y ahora, cuando consideramos que se han modificado las contradicciones, tenemos que reafirmar ese concepto. No solo para diversificar el comercio, sino para mejorar nuestra balanza comercial y usarla para sostener nuestro desarrollo.

Hacia una nueva estrategia

La estrategia llevada adelante por la izquierda uruguaya durante decenios alcanzó su punto culminante el 31 de octubre de 2004.

El triunfo de su estrategia, paradojalmente, dejó a la izquierda uruguaya sin estrategia.

Alcanzar el gobierno estaba en el centro de la estrategia de la izquierda. Cuando se alcanzó el gobierno se comenzó a gobernar manteniendo la inercia de la estrategia anterior. Pero sin haber elaborado una nueva: la estrategia de la fuerza política en el gobierno, la estrategia del gobierno en la perspectiva histórica de la izquierda.

El gobierno era el gran objetivo para poder llevar adelante el programa de cambio.

El gobierno, ahora, es el punto de partida de la estrategia para concretar el programa de cambio.

Se puede decir y fundamentar que esto no es así, que el gobierno es una herramienta, importante sí, pero herramienta al fin.

Pero si se pierde el gobierno, habrá que sentarse a escribir otra estrategia, porque la actual, sin el gobierno, no funcionará.

El eje, el centro, el objetivo histórico de la nueva estrategia es resolver la contradicción imperio nación y la elaboración, el desarrollo y la puesta en práctica de un nuevo proyecto nacional. Un modelo de país, integrado a la región y al mundo, a partir del desarrollo del país productivo, con una nueva forma de distribución y el objetivo de crear trabajo nacional.

Se trata, ni más ni menos, que de la elaboración de un proyecto nacional sustentable. Y, por si no está suficientemente claro, ello tiene que ver con el papel creciente que han adquirido los Estados y las Naciones en la lucha por la distribución internacional de la plusvalía, que lleva, de alguna manera, al hecho de que los obreros de los países desarrollados terminen apropiándose de la plusvalía que generan los trabajadores y también de parte de la riqueza que generan los empresarios y otros productores de los países dependientes y subdesarrollados.

Esta estrategia, la construcción de un modelo nacional, no puede ser solamente, patrimonio de una de las organizaciones que integran el FA.

Un proyecto nacional tiene que abarcar por lo menos, 3 dimensiones: la política, el gobierno y las fuerzas sociales. Y tiene que proyectar una política internacional en consecuencia.

* La política: tiene que apoyarse en el conjunto del FA y contar con el apoyo de otras fuerzas políticas.

* El gobierno: es desde el gobierno que tiene que instrumentarse y desarrollarse el proyecto. Sin el gobierno adecuado no puede concretarse el modelo nacional.

* Lo social: a su vez, esto puede contener 3 aspectos más:
– El desarrollo de la idea entre los trabajadores
– El desarrollo de la idea entre los productores y comerciantes
– El desarrollo de la idea entre los intelectuales

A partir de esos desarrollos tendrá que existir una gran Asamblea Nacional o un Gran Cabildo Nacional en el que la idea encarne y se haga organización, movilización y programa.

Política internacional: la izquierda, desde siempre, ha sostenido la necesidad de comerciar con todos los países del mundo. Eso, en otro momento, significaba la reivindicación del comercio y el intercambio con países con los que, por su posición ideológica e internacional, Uruguay no mantenía relaciones fluídas.

Eso, desde el gobierno, significa que hay que sumar socios comerciales. No significa, ni mucho menos, sustituir viejos socios por nuevos socios, independientemente de las definiciones ideológicas y los posicionamientos internacionales.

Gobernar es hacer que el país funcione, y el comercio, la balanza comercial favorable, es una forma de hacer que el país funcione. La producción hay que colocarla en donde haya mayores ventajas. No poder colocar la producción significa tener que limitar la y, por lo tanto, reducir la capacidad de crecimiento y desarrollo de las fuerzas productivas necesarias para llevar adelante el proyecto.

El comercio con todos los países del mundo significa aumentar las posibilidades de colocar la producción. El comercio con todos los países del mundo significa buscar comercio y acuerdos con países nuevos, con los que nunca tuvimos relaciones fluidas. Si vamos hacia África o hacia Asia no tenemos por que abandonar otros socios y mucho menos con los que tenemos balanza comercial favorable.

Los acuerdos políticos, los acuerdos internacionales, se apoyarán en las coincidencias políticas en general o las coincidencias respecto a la política internacional. Los acuerdos comerciales no: estos se apoyan en las ventajas comparativas que se puedan obtener. Esa es la razón por la que se establecen vínculos comerciales.

El gobierno, por lo tanto, tendrá que tener entre sus principales objetivos aumentar los ingresos globales. En ello, va gran parte de la soberanía nacional: en poder mantener su poder de decisión respecto a su capacidad de invertir, aumentar la producción , el empleo y los ingresos de las familias uruguayas.

Gobierno y poder

Siempre se ha establecido la diferencia entre gobierno y poder. El gobierno era un aspecto distinto del poder, limitado, que no permitía hacer demasiadas cosas. El gobierno no permitía iniciar un proceso de liberación nacional. Podía formar parte de la profundización democrática, establecer libertades políticas, sindicales o de prensa. Pero no permitía avanzar hacia el socialismo.
El poder, en cambio, “se tomaba”: estaba compuesto por el poder económico, el poder político y el poder militar. Estaba ahí, y se podía tomar, de una sola vez, para empezar a construir el socialismo o, en todo caso, desde la liberación nacional comenzar el tránsito hacia el socialismo.

La toma del poder era un objetivo y, sin este, no se podía pensar en los cambios socialistas. El poder, a su vez, podía estar apoyado por otros procesos revolucionarios que, en distintas partes del mundo, había alcanzado distintas fases de desarrollo.

Las distintas evoluciones de estos procesos, precisamente, permiten establecer que las cosas son mucho más complejas o complicadas. También en lo que tiene que ver con el poder. El poder no “se toma” de una vez para siempre. El poder se construye. Se va construyendo, y así como se puede avanzar en su construcción, también se puede retroceder: desconstruir.

La construcción del poder tiene mucho que ver con el consenso ideológico y político. El poder militar, sin ese consenso puede durar más o menos tiempo, pero termina derrumbarse. A veces con un soplo… los Ejércitos más potentes han sido y son los que tienen el apoyo de un pueblo atrás.
Los partidos comunistas que todavía están en el poder no están construyendo el socialismo, como tal, sino que están desarrollando las bases materiales de los cambios, con procesos fuertemente polémicos y penetrados por elementos capitalistas.

Si recurriéramos a las explicaciones esquemáticas podríamos estar hablando de traición o de traiciones. Pero no avanzaríamos nada en base a insultos. No podríamos explicar por qué procesos tan distintos y tan distantes tuvieron una evolución tan parecida.

Tampoco se podría decir que los partidos que dirigen esos países, con sistemas de partido único, no son socialistas, comunistas o revolucionarios.

Cuando se habla de Vietnam, China o Corea, (y Cuba no escapa a esas situaciones) se está hablando de partidos o movimientos que pasaron por situaciones de guerra, revoluciones y nuevas guerras para sostenerse y han derivado todos hacia los sistemas actuales.

Es que el concepto marxista de que el socialismo será producto del máximo desarrollo de las fuerzas productivas parece haberse abierto paso luego de marchas y contramarchas.

Ningún país en el que se haya “tomado el poder”, evolucionó indiscutiblemente hacia el socialismo, por más que haya generado energía atómica o brillado en la carrera espacial. El máximo desarrollo de las fuerzas productivas está en los países capitalistas, y estas fuerzas no se han socializado en ningún momento ni lugar.

Esta digresión tiene que ver con la relación entre gobierno y poder. Porque sirve para establecer el concepto de poder como producto de una construcción que está indisolublemente unida al desarrollo económico, el consenso político e ideológico, el desarrollo científico y tecnológico, el comercio internacional y a la amistad entre los pueblos.

El gobierno, para nosotros, puede y tiene que ser parte de esa construcción de poder nacional. Pero sin perder de vista que la construcción del socialismo, además del poder, requiere del suficiente desarrollo de las fuerzas productivas y de la socialización de estas ahí donde se han desarrollado… Es decir, que el desarrollo o socialización de las fuerzas productivas forma parte del poder necesario para construir el socialismo.

En esa perspectiva estratégica es que hay que considerar al gobierno y a la lucha por lograrlo y sostenerse en él.

Nuevas perspectivas

A partir de octubre de 2004, se ha producido un cambio sustancial en las perspectivas de la lucha por la liberación nacional y el socialismo. Ya no se trata de pedirles a otros que hagan lo que nosotros entendemos que se debe hacer. Tampoco se trata de que la lucha de masas se sigue dando de igual manera y que el gobierno ahora apoye a los trabajadores y al pueblo en sus reclamos. Ahora se trata de que el gobierno tiene que tratar de realizar, impulsar, concretar, las principales definiciones programáticas compartidas por las fuerzas sociales y políticas que apoyaron el triunfo electoral. Pero ello no es posible si el gobierno no va creando las condiciones que hagan posible los cambios. Eso debe hacerse al mismo tiempo que la fuerza política que gobierna desarrolla y profundiza la organización popular y el gobierno desarrolla y profundiza la democracia, convocando participación.

Todavía hay muchos que se siguen preguntando qué hacer y no se preguntan cómo hacerlo en condiciones nuevas. Esa, también, debe ser una de las preguntas que tendremos que hacernos en nuestro Congreso y, desde ya, en sus talleres. Cómo realizar los cambios.

Desarrollar el proyecto MPP

El mayor problema del MPP consiste en no haber contenido el crecimiento alcanzado
(y del F.A.). Ello no se debió a la falta de rumbos políticos. Estos estuvieron bastante claros desde el Congreso de 1998-99, reafirmados luego en Congresos posteriores, sobre todo en lo que tiene que ver con la caracterización de la etapa y con las políticas de acumulación y las políticas de alianzas, con la flexibilidad política para enfrentar las coyunturas criticas que tuvimos por delante. No faltaron documentos políticos acertados ni compañeros que, en líneas generales, marcaran el rumbo. Lo que faltó fue haber sabido transformar esa gran flexibilidad táctica en flexibilidad organizativa. La organización no fue suficientemente flexible como lo fue su línea política. Faltó haber podido o sabido incorporar gente, en distintos niveles, sin pedirles demasiadas definiciones. Faltó descentralización real. Faltó promoción de militantes. Faltó formación.

Tampoco faltaron documentos que dibujaran las características de la organización que necesitamos o que plantearan la estrategia de la pinza como la estrategia que se debía seguir durante el mandato del gobierno de izquierda.

Sin embargo, a partir de definiciones profundas y muy correctas, aparecieron demasiados “ruidos” en el sistema.

Los siguientes son algunos de ellos:

– El programa de largo plazo – el del FA e incluso el nuestro, que pretende ir hacia la liberación nacional y el socialismo- pasan por resolver la contradicción oligarquía pueblo y no, por lo menos en esta etapa histórica, la contradicción capital trabajo. Sin embargo, hay compañeros que creen que esta es la contradicción que hay que resolver hoy. Es un error de concepción política, estratégica y táctica que puede distorsionar nuestros grandes lineamientos: la lucha por la liberación nacional y el socialismo, la política de acumulación, la política de alianzas y la que estamos impulsando en el ámbito del gobierno.

Por otra parte, creer que la contradicción capital trabajo se puede resolver desde el gobierno frenteamplista puede transformarse en una expresión reformista demasiado grande. Creer que este gobierno, puede resolver la contradicción capital- trabajo, que es ni más ni menos que plantearse el socialismo ahora, significa no haber comprendido qué cosas están en juego en este momento histórico. Significa no comprender que no sólo en Uruguay se esta jugando el partido de fondo ni que, en ningún lugar, están planteadas las cosas de esa forma. Ni comprender que es el socialismo.
Esta desviación de la línea no se expresa con demasiada fuerza, pero existe y está en la base de otras desviaciones que sí se expresan con una fuerza mucho mayor.

– No logramos superar la cultura de la confrontación que se desarrolló durante tantos años y se llega a creer que lo único que cambió es que el gobierno ahora debe apoyar a los trabajadores y el pueblo en esa confrontación. No se termina de comprender que el papel del gobierno es, esencialmente, otro. El de llevar adelante el programa de gobierno, preparar las condiciones para realizar el programa de largo plazo de la fuerza política; si ello lo puede hacer con el menor grado de confrontación mejor, y si puede ayudar a consolidar la base social de apoyo, mucho mejor.

– No está suficientemente claro que, en la estrategia de la pinza, la lucha de masas refiere, fundamentalmente, al desarrollo de las organizaciones sociales y sindicales, y en nuestro concepto, ello significa también consolidar las organizaciones funcionales – sindicatos, gremios estudiantiles, cooperativas y pequeñas empresas, agremiaciones de productores, etc.- en los distintos territorios y, por lo tanto, ello también es tarea de los militantes instalados en los territorios.

– Se confunde reiteradamente la base organizada de una organización política de masas, como es el FA, con las organizaciones funcionales de masas, y no se realizan las tareas de organización y difusión de la línea con la preparación adecuada, pues si no se entiende que son cosas distintas, se encara de la misma forma problemas que requieren una solución diferente.

– A veces se cree que dar la discusión política en la Mesa del FA sustituye el trabajo que hay que hacer en la base organizada del FA y entre los votantes del FA, donde se encuentra las verdaderas masas frenteamplistas.

– No hemos logrado una estructura organizativa capaz de contener el crecimiento que hemos alcanzado. Se requiere una flexibilidad organizativa mucho mayor. Una flexibilidad que permita contener a quienes van más a fondo en este manojo de contradicciones y posibilidades que puede existir en una organización que expresa una línea tan amplia, pero también permite contener a quienes se aproximan porque encuentran coincidencias puntuales.

* El único modo de lograr eso (en el MPP y en el FA) es una profunda descentralización, la promoción de militantes y una intensa campaña formativa permanente.

Desarrollar y consolidar el Espacio 609

Esta es una de las definiciones que hicimos en el último Congreso y, en realidad, a partir de los acuerdos alcanzados en la Reunión de Piedras de Afilar, hemos podido concretarla. Pero, si bien ha funcionado desde el punto de vista electoral, está muy lejos de funcionar bien desde el punto de vista político.

El proyecto no consistía en otorgar cargos institucionales a compañeros pertenecientes a otra fuerza política y después coordinar el trabajo. Consistía en construir un nuevo proyecto político, con todo lo que ello significa cuando se reúnen organizaciones soberanas y, a pesar de su distinto tamaño, limitan su soberanía en función de ese proyecto nuevo. En ese caso hay que tratar de realizar un análisis común de la realidad, elaborar estrategias y tácticas comunes para transformarla, compartir un mínimo de estructura común, integrar delegaciones políticas en común, evaluar y/o modificar en común las resoluciones tomadas, hacer finanzas en común… En síntesis, tener una práctica política en común: transformar el curso de los acontecimientos en común. Modificar, en común, la realidad y crear las condiciones para la liberación nacional y el socialismo.

Eso no es, exactamente, lo que hemos hecho. Hemos invitado para una cosa, pero después hicimos otra: nosotros tomamos las resoluciones y luego se las comunicamos a los demás. Lo que significa una falta de respeto para con nuestros aliados, contradice a todas luces nuestras principales definiciones sobre políticas de alianzas y aniquila el proyecto.

– Para organizar el Espacio 609 hay que apoyarse en la experiencia del FA, pues también este Espacio tiene algo de coalición y movimiento. Por ello debería integrar los principales dirigentes a la dirección, integrar los partidos o movimientos e integrar a la representación del conjunto de los militantes y simpatizantes de las organizaciones que participan en el proyecto a través de elecciones.

– El Espacio 609 tiene que asumir el papel que debe cumplir como orientador de las políticas del FA, tratando de que se ponga al hombro la consolidación de la base social de los cambios y de apoyo al nuevo gobierno, a través de la Comisión de Relacionamiento, que tendría que volver a funcionar.

– Tendría que asumir las políticas frentegrandistas que han caracterizado al MPP en los últimos tiempos, y contribuir a su instrumentación, en el plano político y en el plano social. Tendría que asumir el trabajo tendiente al desarrollo de la Concertación para el Crecimiento en una fase distinta a la que le dio origen. Surgió como Concertación programática y opositora, y ahora tendría que plantearse actuar durante el desarrollo del gobierno del FA, lo que significa, obviamente, asumir características distintas. El Espacio 609 puede ser, si se trabaja bien, una suerte de expresión política de ese amplio acuerdo social.

– El Espacio 609 tiene que construir una estructura de base común, que también se plantee una acción común en los territorios dónde esté presente o en las organizaciones funcionales de masas.

– El MPP, por su parte, tiene que asumir claramente este rumbo de trabajo y reafirmarlo de forma práctica: tiene que saber instrumentar, política y organizativamente, lo que expresan los principales referentes en su discurso. No es sencillo, pero en ello va gran parte de nuestro futuro político.

Fortalecer el FA

El FA ha dado un gran paso, cuando resolvió el ingreso de los partidos y movimientos políticos que integraban el EP y la Nueva Mayoría. Unificó todas las organizaciones en un solo frente y se planteó unificar el intercambio, la discusión, la elaboración, la práctica política y la crítica y la autocrítica en un solo frente político. No es sencillo, no es fácil. Van a aumentar las posibilidades que tienen muchas organizaciones y muchos compañeros que, en lugar de construir una alternativa política real, marcan perfil y prefieren discutir con el “enemigo interno”.

Pero, a pesar de ello, el FA debe consolidar su rol y recuperar su papel de conductor de un proceso político que necesita desarrollarse y profundizarse mucho más todavía.

El FA tiene que manejar correctamente el papel que debe cumplir la fuerza política y seguir consolidando el proyecto político: tiene que seguir construyendo el futuro y organizando la base social de los cambios. No puede transformarse en el lugar dónde se discuta el día a día del gobierno. Hay quiénes pueden sentir esa tentación, sobre todo porque no están participando en el gobierno o no están participando con la representación que consideran conveniente o necesario: tienen menos cargos que los que aspiraban tener. Pero el papel de la fuerza política no es discutir el día a día. La fuerza política tiene que enlazar el presente con el futuro; la táctica y la estrategia con el proyecto político, el día a día con la utopía…

A su vez, el Espacio 609 tiene que asumir su papel en este nuevo FA: jerarquizarlo mucho más y tratar de superar lo que se viene haciendo. Hay que lograr que recupere su capacidad de conducción y movilización. Pero también hay que lograr que se entienda que pueden haber cambiado los motivos, las formas y los contenidos de la movilización.

El Espacio 609, para jerarquizar el FA, tiene que jerarquizar sus órganos de Dirección. Considerarlo como el lugar en que se toman decisiones políticas importantes: el lugar en que se relaciona el proyecto político, con el gobierno y las organizaciones sociales (empresariales y sindicales).

Considerar al FA como la expresión política del proyecto económico, social y político más importante que se ha construido en el país y, por lo tanto, hay que trabajar en forma irrestricta para seguir desarrollándolo, consolidarlo y fortalecerlo.

Consolidar el gobierno

A menos de un año de haber asumido el gobierno del FA, se puede afirmar que ya ha dado claras señales de cambio. La lista de hechos en ese corto lapso es larga.

En el 2006 se va a tratar de avanzar en leyes de la más alta gravitación estructural, en el desarrollo del país productivo y la generación de trabajo nacional. Pero ya existen elementos que permiten afirmar que se han generado condiciones para que ese avance se produzca con éxito. El panorama actual es auspicioso al respecto.

Las políticas de gobierno tienen que considerarse como un todo. Pues es imprescindible generar condiciones para profundizar los cambios, pero no se puede avanzar sin contradicciones ni dificultades. Gobernar es hacer que el país funcione y no se puede hacer eso rompiendo en un santiamén con los lastres del pasado. Hay algunos que, además, generan nuevos problemas que no se pueden ignorar: leyes, acuerdos internacionales, deudas, estructuras burocráticas, derechos adquiridos, y limitaciones de todo tipo a las posibilidades de gestión.

Gobernar es hacer que el país funcione… y desarticular las limitaciones. Pero ello no se puede hacer de un día para otro. Hay que crear nuevas condiciones y eso significa un tránsito. Significa planificar el período de transición. Y no estamos hablando de la transición al socialismo: estamos hablando de la transición hacia nuestro programa de gobierno. Significa planificar el desarrollo que, como hemos afirmado reiteradas veces, es el crecimiento con distribución: significa planificar formas más equitativas de distribución al mismo tiempo que se produce el crecimiento.

Sin embargo, eso no se puede hacer si no se mantienen, y aumentan los ingresos si no se corta el despilfarro, la corrupción y los abusos si no aumenta la producción. No se puede distribuir lo que no hay o lo que se pierde por miles de “agujeros”, no se puede distribuir más si no se crece más, no se puede distribuir más si la producción no aumenta. Al mismo tiempo, hay que afirmar que el crecimiento de la producción es una condición necesaria, pero no es una condición suficiente. Ya hemos crecido de forma ininterrumpida durante mucho tiempo, pero han disminuido los salarios y se han perdido fuentes y puestos de trabajo, que es una forma de distribución regresiva del ingreso.
Por lo tanto, hay que crecer distribuyendo y distribuir creciendo.

Consolidar nuestro gobierno, significa realmente pensar el desarrollo del país vinculado, no sólo a ideas, sino al aumento de la capacidad de gestión: de nuestra gestión. No se trata de desarrollar ideas y esperar que otros las gestionen: se trata de poder gestionar y concretar nuestras ideas.

Hay que fortalecer el equipo de gobierno, y no dejar que se deteriore el prestigio nacional e internacional, del presidente Tabaré Vázquez. Ello significa, por supuesto, no tomar decisiones que contribuyan a ese deterioro.

Hay que tener claro que el apoyo parlamentario del gobierno configura al mismo gobierno: si cambian los apoyos, cambia el gobierno e, incluso, pueden cambiar los contenidos del gobierno. Nuestra tarea fundamental es consolidar y profundizar esos contenidos, para producir los cambios. De ninguna manera hay que procesar acciones que nos alejen de esos objetivos. Y, acá, hay que volver a lo que expresábamos al comienzo: “los acontecimientos, la realidad, no se modifican tan sólo de acuerdo a la voluntad de los que quieren transformarla”. Se puede ir más lejos, si se hacen las cosas mal, si se quiere ir más rápido de lo que es posible, se puede alcanzar el efecto contrario: dificultar la modificación del curso de los acontecimientos, dar marcha atrás y favorecer los cambios regresivos, en lugar de los que buscamos.

La estrategia pasa por el desarrollo de un gobierno que tenga en el centro de sus objetivos el país productivo, el trabajo nacional y una política internacional y regional que lo hagan posible y, aunque ella no pueda ser lineal, se avance sustancialmente hacia ello.
II PARTE: LA NUEVA ESTRATEGIA

CAPITULO I: El proceso de acumulación ininterrumpida más largo de América Latina.

1.- Este proceso comienza a mediados de la década de los cincuenta cuando entre otras cosas se produce la revisión del stalinismo en la URSS, el triunfo vietnamita contra Francia en Dien Bien Phu, el comienzo de la revolución argelina, la revolución boliviana, la destrucción violenta de la guatemalteca y la victoria a sangre y fuego de los gorilas argentinos sobre el peronismo, mientras está en plena marcha el proceso revolucionario venezolano y el cubano ha sufrido un duro golpe en el Moncada.
2.- Comienza muy concretamente en los históricos y decisivos Congresos del PCU (1955-1958) y del PSU (1956) ambos representantes de las formaciones políticas mas grandes de la izquierda en ese momento. Como así también el Congreso que unificando a los anarquistas dará orígen a la FAU (1956). Se producen el proceso de revisión radical en la vieja Unión Cívica que dará orígen al PDC (1962) y el proceso en el seno de la Iglesia Católica latinoamericana que tendrá repercusiones a nivel continental y nacional.
3.- Para entender lo actual, el MPP debe prestar especial atención a los debates tan productivos y clarividentes que en medio del inicio de la crisis económica, se dan en el seno de la izquierda uruguaya. Es el momento mas fecundo y revulsivo del pensamiento y la elaboración en ella. Somos herederos de aquel instante augural. Muchos de los grandes protagonistas están hoy en el Frente Amplio y en el Gobierno. La deuda contraída con esa generación es impagable. Lo básico del acertado e imprescindible instrumental teórico usado hasta nuestros días fue creado en aquéllos debates por figuras como Vivián Trías, Rodney Arismendi, Gerardo Gatti, Héctor Rodríguez, por nombrar solo a cuatro de los componentes de aquella generación.

4.- Para resumir en pocas palabras lo que allí se produce: la izquierda SE NACIONALIZA. Rompe cadenas dogmáticas, decide pensar y lo hace con la potencia de los mas grandes teóricos que hasta ahora haya tenido. Se “latinoamericaniza” como corolario forzoso, analiza a fondo la “cuestión nacional” (hasta entonces casi totalmente olvidada) y da un corte profundo con su propio pasado, que tendrá casi de inmediato consecuencias tangibles en la política de alianzas a nivel político partidario: se sale a construir Frentes de Liberación o Unidades Populares rompiendo trabajosamente con acendrados sectarismos. Las batallas internas fueron duras y las tendencias que se opusieron a ese viraje histórico desaparecieron del proceso.
5.- Ello también tendrá repercusiones a nivel sindical: se entrará lentamente en el proceso de la unidad obrera. Ya en 1958 durante las mas grandes movilizaciones estudiantiles hasta esa fecha (por la Ley Orgánica de la Universidad) se plasma en la práctica antes que en la teoría, la profética consigna de “Obreros y Estudiantes, Unidos y Adelante”.
6.- Los Partidos Tradicionales, también a golpes de la crisis, vivirán su propio y peculiar proceso con la aparición del Ruralismo que con Nardone salda a la postre por la derecha los debates internos, rompiendo las lealtades electorales bipartidarias y dándole con sus votos mixtos y por primera vez en un siglo el triunfo al Partido Nacional también en 1958. Un cambio que para el Uruguay de aquél entonces era colosal y casi inconcebible. Muchas esperanzas, a poco defraudadas, se cifraron en él. No sin lucha: comienza, casi al iniciarse ese nuevísimo gobierno, el proceso ininterrumpido hasta hoy de desprendimientos hacia la izquierda y su nueva línea, de los mas prestigiosos y populares sectores de ambos viejos Partidos que fueron siendo hegemonizados por las fuerzas mas conservadoras, autoritarias y retrógradas a una velocidad creciente increíble.
7.- Es con posterioridad a estos enormes cambios en el seno de la izquierda que, debido a ellos, con militantes provenientes de casi todos los grupos existentes y que también protagonizaron aquellas discusiones, nacen otras formaciones políticas de la izquierda entre ellas el MLN (Tupamaros) que inicialmente (1962) fuera una simple coordinación de grupos políticos y sindicales, estudiantiles y obreros, cada uno con respectiva adhesión partidaria dentro de la vieja izquierda, los recientemente escindidos sectores de los Partidos Tradicionales, el cristianismo de base y sectores nacionalistas de izquierda sin afiliación partidaria. Coordinación concreta sin ánimo de crear algo distinto. Al fin lo hacen adoptando un nombre que incluye parte esencial de los debates anteriores: “Movimiento” y no “Partido”. De “Liberación Nacional”. En aquél tiempo, y por causa de los grandes debates, nadie en la izquierda ignoraba qué se quería decir con esas palabras.
8.- Casi al mismo tiempo (en los primeros años de la década de los sesenta) y producto del debate Chino-soviético nacen otras formaciones provenientes en este caso del viejo Partido Comunista (MIR-PCR). Pero las cuestiones teóricas que dividen o unen siguen siendo esencialmente las mismas. HASTA HOY.
9.- En 1964 se logra la unidad de los trabajadores fundando la CNT tal como estaba propuesto y resolviendo al mismo tiempo (en aquel año) la huelga general para casos de golpes de estado o situaciones similares. Huelga que será propuesta en 1969 y producida finalmente en 1973.
10.- Y en 1970, luego de los fracasos electorales del 62 y el 66, del avance autoritario y liberticida, del triunfo electoral de Allende y toda la izquierda unida en Chile, se forma por fin la Fuerza Política prevista y demandada en los debates de mediados de la década de los cincuenta. Y tal como en esos debates se la concebía.

Su avance organizativo y convocador y el resultado electoral que hace “saltar” a la izquierda desde un diez por ciento histórico e inamovible a un treinta por ciento en pocos meses de desigual campaña agredida y dramatizada, junto a otros factores de igual o mayor peso tanto nacionales como internacionales, obligarán al imperialismo a cortar tajantemente los procesos (o el proceso) de avance popular en todo el Cono Sur del Continente que, para sus intereses, estaba en llamas desde Perú, pasando por Bolivia, Uruguay, Argentina (con el triunfo electoral arrasador de Cámpora) y Chile. Pero lo mas importante de todo: se trataba de masas organizadas y movilizadas. Chile, Argentina y Uruguay (en menor medida) mostraron ya entonces procesos electorales decisivos. Salvador Allende, héroe mundial, morirá defendiendo la institucionalidad de Chile.
11.- El terror de Estado coordinado en la región, puso atroz paréntesis en estos procesos. Con diverso resultado para la izquierda de cada país una década después.

En Uruguay la acumulación continuó dándose en el silencio y la clandestinidad al punto que a la salida de la Dictadura renacieron con su misma pujanza de siempre y mayor fuerza todavía tanto el Frente Amplio como cada uno de sus sectores componentes salvo muy raras excepciones. Sin olvidar el decisivo triunfo electoral del “NO” en el plebiscito de 1980.
12.- Las elecciones de 1984, debido a lo pactado en el Club Naval, traían un triunfador “cantado”. En las de 1989 y luego de una grave escisión, el Frente Amplio conquista la mayoría en la ciudad de Montevideo y con ella el primer Gobierno municipal de izquierda en la historia (que hasta hoy, luego de otras tres elecciones, ha permanecido en sus manos con mayor apoyo tras cada una).

En las de 1994 se produjo un empate técnico entre los tres grandes partidos. La derecha, para evitar el inminente triunfo de la izquierda, inventó en 1996 el ballotaje logrando impedir ese triunfo en 1999 cuando ganó en primera vuelta perdiendo en la segunda porque ambos Partidos Tradicionales, desenmascarándose, votaron juntos. Por fin, recién en el 2004, ese triunfo, aglutinando mas de la mitad de los votantes, se produjo (en primera vuelta) con el agregado unos meses después de la conquista de ocho intendencias municipales. Un largo, tenaz y trabajoso camino lleno de escollos,dificultades y sacrificio colocó a la izquierda y sus aliados progresistas (previstos en la década de los cincuenta) en el Gobierno. Ahora se trata de mantenerse en él, crecer aún mas, y construir el Poder Nacional.
13.- Conviene no olvidar los distintos referendums y señalar que a lo largo de este largo proceso, las tendencias derrotadas a mediados de la década de los cincuenta intentaron varias veces volver por sus fueros y otras tantas veces debieron volver a ser combatidas y derrotadas. En estos mismos días asistimos a un nuevo rebrote de aquellos vetustos, gruesos y paralizantes errores. Es por eso que en la izquierda conviene conocer bien la historia de la izquierda.

CAPITULO 2. COMPONENTES BASICOS DE LA NUEVA SITUACION.

MUNDIALES

“La tierra sería un buen lugar para vivir con 2.000 millones de habitantes. O sea, el equilibrio natural estaría asegurado si el mundo tuviese sólo un 30% de los habitantes de hoy. Con este número, las personas tendrían acceso al máximo de oportunidades disponibles. De acuerdo con mis estudios, todas ellas serían bien alimentadas y educadas, vivirían en ciudades vibrantes, tendrían buenos empleos y no oirían más hablar del achicamiento de la capa de ozono.” (Paul Ehrlich, demógrafo estadounidense de la Universidad de Stanford, autor en 1968 del best-seller “La Bomba Poblacional”, citado por la revista brasileña “Veja” el 8.2.06, a su vez citada por “Búsqueda” del 9.2.06).
1.- La profunda crisis mundial planteada ante los límites infranqueables de la biosfera (a los que finalmente se viene llegando) y un modelo por ahora hegemónico de despilfarro que entonces por definición es exclusivamente para una minoría de los habitantes del planeta.
2.- Dichos límites se expresan hoy en cuatro calamidades que retroalimentan un círculo perverso: la poblacional, la energética, la del agua y la de los alimentos.
3.- Dicho “modelo” o “propuesta” lleva implícita la exclusión y hasta el exterminio de enormes masas de población que, por otra parte, y dados los avances tecnológicos resulta superflua (para dicho “modelo”) en materia de consumo y explotación.
4.- La palabra “consumismo” es leve porque no agota la descripción del fenómeno (por el contrario la esconde). Debemos hablar de “despilfarro” (viejo concepto) expresado de muchísimos modos y maneras (el consumismo es apenas uno de ellos): gastos militares, derroches energéticos (hasta para producir carne o leche en condiciones alucinantes y por motivos fantásticos), colosales clientelismos (el consumismo de las poblaciones en los países centrales es ESO), caras burocracias públicas y privadas, nacionales e internacionales, espesas y multitudinarias, curros vaporosos pero carísimos a cargo de hordas de ilusionistas y charlatanes absoluta y totalmente innecesarios, tanto ellos como sus “productos”, corrupción de otros tipos tan galopante como ellos, y un largo etcétera.
5.- Lo anterior no sólo amenaza sino que pone en atroz práctica, visible ya en vastos confines del mundo, la desaparición lisa y llana en la barbarie, el caos, la enfermedad curable (e incurable) o la muerte, a enormes masas, nacionalidades, Estados, culturas y hasta idiomas. Sin hablar de otros genocidios, específicos y expresamente organizados, en marcha.
6.- Genera la ancestral alarma del “sálvese quien pueda” desatando enormes migraciones, guerras despiadadas y también desatando vallas morales de todo tipo cuando lo que está en juego para personas, familias, pueblos y naciones ya no es un problema político sino la vida misma.
Esto instala una nueva “contradicción principal”: VIDA O MUERTE, confirmando que la alternativa al capitalismo pueden ser el socialismo o en su defecto la barbarie y transformando a países, zonas y regiones en Campos de Concentración o de Exterminio ferozmente cercados, de dónde no se puede ni debe salir ni física ni económicamente bajo pena de horribles represalias.
7.- La hegemonía militar (pero sólo militar) de los EEUU, debida entre otras cosas al derrumbe de la URSS.

Esta hegemonía opera mucho mas como disuasivo para las otras grandes y medianas potencias que como capacidad militar para enfrentar y derrotar las diversas resistencias que se expresan por la vía de enfrentamientos asimétricos o por la del más despiadado terrorismo.
8.- Ambas formas de resistencia no pueden conducir por sí solas a la derrota de los EEUU pero sí a una colisión interminable ante la que el actual Gobierno de los EEUU (y el de potencias similares) reacciona mediante represalias también indiscriminadas y recortes de libertades a nivel mundial y en el seno de su propia ciudadanía. Un círculo que como está a la vista también es perverso.
9.- La globalización, que se expresa cada vez más a través de bloques multinacionales acérrimos que pugnan por distribuírse el planeta y sus recursos. Hoy se bosquejan cuatro: EEUU con América Latina; la Unión Europea con Rusia y parte de Africa; El Lejano Oriente con China, Japón, Corea y la India (que ya son el centro comercial del mundo); y el mundo musulmán (el de la mayor expansión demográfica y mayores reservas de petróleo y gas) que abarca vastas regiones y países como Indonesia, Pakistán y Turquía.
10.- La globalización en las cuestiones técnico-productivas, financieras, de la información y del conocimiento.
11.- El conocimiento, su monopolio, manejo y desarrollo pasó a ser la principal fuerza productiva del momento.
12.- La revolución tecnológico-científica y de la información que acelera.-
13.- Paradojalmente, como respuesta a la globalización en marcha, el renacimiento, fortalecimiento y en algunos casos recrudecimiento, de los nacionalismos.
14.- Como así también el de los fundamentalismos y otras formas monstruosas (bárbaras) de la representación política y social ante el fracaso de las demás.
15.- El “mundo superfluo” está en continentes y países del “sur” especialmente, pero también en regiones de países y hasta en zonas de países “centrales” del “norte” como por ejemplo Nueva Orleáns. Hay sures en el norte y nortes en el sur.
16.- Asistimos a grandes proyectos de integración en marcha pero paradojalmente a grandes procesos de desintegración interna en varios países incluído el nuestro.

REGIONALES

1.- Importantes procesos de acumulación política con acceso al Gobierno en base a resultados electorales aplastantes en casi todos los casos: Uruguay, Brasil, Argentina, Chile, Venezuela y Bolivia hasta la fecha.
2.- La magnitud de las cifras alcanzadas en muchas de esas victorias electorales demuestra la existencia de un proceso muy hondo en la base social lo que nos permite pensar que asistimos a cambios de proyección histórica y no a simples veleidades electorales pasajeras. Como en el caso de Bolivia no puede decirse que la victoria fue producto de una buena propaganda desde que no sólo careció casi por completa de ella sino que sufrió toda la que había en contra.
3.- Desastres económicos y honda crisis social en casi toda la región como producto de la aplicación a rajatabla del “modelo neoliberal” en especial durante la década de los noventa.
4.- Profundización de la desigualdad, pésima distribución de las riquezas, procesos migratorios graves y endémicos, vastos contingentes humanos expulsados a la marginación y la exclusión, pobreza generalizada, violencia social en ascenso, inseguridad pública, altos niveles de corrupción, organizaciones criminales de alto porte y vastos recursos, explosión demográfica, creciente concentración humana en enormes megaciudades y todas las miserias obviamente vinculadas a tan penoso panorama que con pequeñas variantes muestra la Región.
5.- desindustrialización en algunos países e industrialización y reindustrialización en otros. Deforestaciones masivas en algunas zonas y forestaciones masivas en otras; expansión de los grandes cultivos cerealeros y oleaginosos. Situación complicada a nivel de la sanidad animal y vegetal.
6.- crisis energética regional grave con momentos de colapso como el de 2004 provocada por la irresponsable desinversión acumulada en los años de las privatizaciones masivas, el alza de los precios del petróleo y el gas, la falta de integración energética y de las infraestructuras imprescindibles para ello.
7.- Buenos precios internacionales de los productos básicos producidos en la Región incluyendo minerales y creciente demanda mundial en especial desde el Lejano Oriente.
8.- parálisis del Mercosur y contradicciones severas en su seno.
9.- Disputa por atraer inversiones y diversas formas de proteccionismo más o menos oculto y desleal.
10.- Focos de tensión inquietante en la Región:

Por las reservas de gas bolivianas. Y por las diversas reservas venezolanas

Por la salida al mar de Bolivia Y DE SU GAS

Por el Plan Nuclear brasileño.

Por la soberanía en la obtención de armas y por el uso y desarrollo de alta tecnología en su fabricación.

Por las Malvinas y su zona pesquera

Por el acuífero Guaraní y la Amazonia

Por lo canales de acceso al Río de la Plata y al Río Uruguay, por la pesca y por la competencia portuaria.

NACIONALES

1.- La acumulación alcanzada, que permitió llegar al Gobierno Nacional y al de ocho Intendencias, marca un cambio cualitativo de relevancia histórica. A partir de él comienza un nuevo proceso que será probablemente largo y lleno de vicisitudes como el anterior.
2.- La acumulación no se expresó sólo en el campo electoral sino que ella es consecuencia de un proceso mucho mas hondo en la base social. Por un lado el desengaño acerca de los viejos partidos, por otro los golpes de la crisis y finalmente, por otro, una alianza social policlasista que se tejió mucho antes en las movilizaciones conjuntas que en la acción partidaria (sin olvidar los diversos referendums convocados y las luchas libradas en ellos).
3.- El propio tamaño de las cifras electorales alcanzadas demuestra un hondo cambio en la base social. Igual que en el plano Regional.
4.- Ese cambio ha sido lento, pertinaz y acumulativo. Pasó a ser previsible. No se trata de una veleidad electoral pasajera producida por una buena campaña publicitaria.
5.- Es el producto también de la crisis económica mas honda de la historia del país. Ella ocasionó crisis sociales y caló tanto que puso en tela de juicio la viabilidad de la nación.
6.- Desintegración interna, emigración interna y externa endémicas, amplios sectores en la marginación, la pobreza y la indigencia. Desmantelamiento industrial y productivo. Endeudamiento externo nunca visto e interno de la misma escala. Crisis del sistema de salud y del de educación. Violencia social en ascenso y consecuencias pavorosas de ello.
7.- Esa situación puso naturalmente sobre la mesa y desde hace años, el concepto de la Emergencia Nacional. El actual Plan de Emergencia es una expresión de ello pero no es ni será la única. Porque dicho concepto emerge a nivel nacional, regional (Plan Hambre Cero en Brasil y similares en Argentina) y mundial como consecuencia de los efectos excluyentes y hasta aniquilantes del “modelo”
hegemónico que como ya vimos es para una minoría.

Esta es una novedad no solo en el plano de la teoría sino en el de la realidad y los Programas. Hubiera sido impensable en los debates estratégicos de las décadas de los cincuenta y sesenta.
8.- Uruguay disfruta de tres ventajas estratégicas: dispone de alimentos y de agua tanto para sí como para su exportación. No sufre una explosión demográfica sino que por el contrario está aquejado por un proceso migratorio endémico y por una baja tasa de natalidad que, de seguir así, comenzarán a despoblar el país en cifras absolutas.
9.- Pero muestra un talón de Aquiles en la cuestión energética donde sufre una grave crisis y un atraso de decenios. No cuenta con hidrocarburos por lo menos hasta ahora. Y aunque los tuviera deberá apostar al ahorro (contra el despilfarro), a las fuentes de energía alternativas y renovables y a la interconexión (electricidad, oleoductos y gasoductos) regional.
10.- La situación regional influye e influirá decisivamente incluso en el caso de que nos vaya bien. Si no les va bien a los vecinos sufriremos las consecuencias.

CAPITULO III: LA NUEVA ESTRATEGIA

1.- La nueva estrategia mantiene componentes básicos de la anterior que mostraron su acierto y muestran su vigencia actual: en especial la “estrategia política frentista”, el encare profundo de la “cuestión nacional” y la importancia decisiva de la militancia social en todas sus variantes especialmente la sindical.

En ese entramado social tan propio de Uruguay, la intensa y unitaria militancia de la izquierda en su seno ha precedido siempre los grandes avances político partidarios y electorales e incluso ha mantenido la llama encendida en el medio de la noche más oscura del terrorismo de Estado.
2.- Ha precedido, y preparado las grandes alianzas políticas plasmándolas antes desde abajo y en la lucha conjunta concreta.
3.-La clave de esa estrategia radicó y radica en el correcto encare de la “cuestión nacional”. De ella se desprende el resto.
4.- Pero a aquélla estrategia deben agregarse ahora algunos nuevos componentes ineludibles. Uno de ellos, obvio, el de la gestión de Gobierno a nivel nacional, municipal y barrial.
5.- La consigna estratégica debe ser: LLEGAMOS PARA QUEDARNOS PORQUE DEBEMOS CRECER PARA CREAR PODER NACIONAL.
6.- Ese propósito estratégico es irrenunciable, legal y legítimo: están las condiciones dadas para seguir creciendo en la forja de un vasto y mayoritario movimiento político y social que exprese la unidad y la estrategia de las fuerzas nacionales. Ellas tienen pleno derecho e ineludible obligación de tomar en sus manos no sólo los resortes del Gobierno sino los del Poder para que entonces las palabras “liberación”, “nacional” y “soberanía” no sea mas que palabras.

Hacia ese destino debemos marchar decididamente

7.- Pero para ir y para llegar se necesitarán varias cosas esenciales a saber: realizar buenas gestiones de Gobierno y articular eficazmente todos los frentes de lucha; promover y formar una enorme cantidad de nuevos militantes; seguir creciendo y para ello, entre otras cosas lograr nuevas alianzas tanto sociales como políticas, nacionales e internacionales.
8.- La política de alianzas en el plano nacional e internacional puede y debe ampliarse especialmente para dar respuesta a la nueva contradicción entre la vida y la muerte puesta de manifiesto por las consecuencias del modelo hegemónico en el mundo, la región y el país. Este es un componente nuevo de suma importancia.Se debe aislar en el plano internacional y nacional sus apóstoles y, al mismo tiempo, acudir en auxilio de sus víctimas. La EMERGENCIA es un concepto estratégico. Abandonó el plano táctico.
9.- Esa es la respuesta estratégica INMEDIATA y mínima que debe darse a esa nefasta hegemonía. Luego debe darse la alternativa a su modelo. Pero la discusión de dicha alternativa no puede paralizar la lucha urgente inmediata y de vida o muerte contra los efectos más perniciosos del proyecto imperial. En ese Programa de casi un solo punto cabe una política de alianzas de amplitud nunca imaginada. Por ella debemos transitar decididamente.
10.- De lo anterior se desprende la importancia estratégica que para nosotros tiene la política de alianzas, la lealtad con los aliados, la estrategia de movimiento, coalición y Frente. Porque entendemos que sin aglutinar el vasto conjunto de fuerzas convocables será imposible obtener la victoria.
Es en ese sentido que vemos cada triunfo electoral como un paso importantísimo pero episódico en el transcurso de una larga marcha hacia objetivos superiores. Lo mismo pasa con una buena gestión de Gobierno: no es objetivo final sino palanca para dar nuevos pasos hacia los grandes objetivos.

11.- Tenemos hoy discrepancias con algunos compañeros en torno a temas puntuales. Pero la discrepancia real, la que está debajo de lo momentáneo está en la caracterización de la etapa y en la estrategia. Si no existe acuerdo en eso habrá coincidencias casuales y discrepancias permanentes en especial con los portadores de las ideas anteriores a los Congresos de los años cincuenta. Nuestra visión es de acumulación y de acumulación a largo plazo en pos de grandes objetivos. No tenemos una visión cortoplacista y por eso ni le exigimos al actual Gobierno lo que no puede dar ni tampoco le proponemos que envíe un ultimátum a Bush como remedio.
12.- Por lo tanto el Frente Amplio es para nosotros una herramienta estratégica. Debe servir, nada mas ni nada menos que para esos propósitos. Es una herramienta que además de haber costado muchísimo crear resulta imprescindible a largo plazo. Diríamos que le falta realizar lo más importante de su vida. Es muy joven todavía. Por eso entendemos que es un gravísimo error (si no es algo peor) estar afuera o estar con una pata adentro y otra afuera.
13.- Sabotearlo desde adentro es lisa y llanamente contrarrevolucionario aunque en algunos casos no llega siquiera a esa categoría quedando apenas en lo delictivo: hurto simple y descuidismo.
14.- El MPP, creado entre 1988 y 1989 quiso ser la continuación natural de la vieja “Corriente” (que actuara en el Frente Amplio) y de la vieja “Tendencia” (que actuara en los frentes sociales). Ambas expresiones tienen su propia tradición en la vieja tradición global del conjunto de la izquierda uruguaya. Quiso reunir incluso a quienes provenimos de aquellas fuerzas históricas. No lo pudo lograr materialmente.

Pero pudo dar continuidad política (junto a otras fuerzas y compañeros que optaron por no estar o no seguir en el MPP) a aquellos anhelos.

Y desde entonces, pero muy en especial en los últimos tiempos, ha realizado aportes importantes tanto a la estrategia como al trabajo de plasmarla y también a la victoria electoral por lo que este gobierno y los municipales son nuestros gobiernos sin el más mínimo lugar a dudas.
15.- Esos logros fueron la consecuencia de un profundo debate desarrollado en su seno casi desde su nacimiento pero que encontrara punto decisivo en 1998 año en que se realizara su más decisivo Congreso (1998-99).

Allí se debatieron los mismos temas que la izquierda había debatido a mediados de los cincuenta: estrategia y de ella, fundamentalmente, la cuestión nacional y la política de alianzas. El Documento sobre dicho tema, aprobado en aquel Congreso y debatido en los meses anteriores (desde 1996) debe formar parte inseparable de este documento y ser ratificado nuevamente por este nuevo Congreso. Porque mostró el camino correcto y porque mantiene vigencia. En realidad mucho de lo que venimos diciendo estaba ya en aquel Documento.
16.- Lo internacional adquiere hoy, como queda visto, una extraordinaria importancia. En lo Regional con urgencia. El MPP debe desarrollar allí su propio esfuerzo pero impulsar lo mismo a nivel del Frente Amplio y de las diversas organizaciones sociales. La acción internacional debe ser político partidaria pero también social.

Debemos elaborar, a la luz de esta estrategia una afinada política internacional y de alianzas a nivel internacional.
17.- El socialismo será la alternativa humana y racional a la actual antihumana locura hegemónica.
Porque administrar bien los escasos recursos de la biosfera respetando escrupulosamente sus límites; compartir el pan entre todos los seres humanos; detener la explosión demográfica con medios racionales; democratizar los recursos energéticos; evitar y combatir el despilfarro; postular la vida y combatir a la muerte; darle el lugar que se merecen a todos los niños; terminar con las variadas formas de opresión, explotación y violencia, respetar a todas las naciones y a todas las culturas, a todas las diversidades individuales o colectivas, incluída la nuestra, ese sueño ancestral de los hombres y mujeres de buena voluntad sobre la tierra, podrá llevar la denominación que se quiera, eso poco importa, la etiqueta será y es lo de menos. Para nosotros eso se llama socialismo y desde hace mucho pensamos, siguiendo a quienes nos precedieron, que tendrá una peculiar expresión nacional en cada lar pero un profundo contenido internacional (palabra que en sí misma presupone lo nacional) bajo pena de no ser jamás posible.

Con esa línea de pensamiento basada en el bien por el bien o en el amor por el amor, único dogma que aceptamos y profesamos, Artigas nos enseñó que no debemos temer ni podemos ofender a nadie.

RESUMEN

Vemos hoy TRES fases estratégicas que se complementan e interpenetran manteniendo al mismo tiempo su orden y su continuidad en un TODO fluyente (no se trata ni de compartimentos estancos ni de etapas).
LA PRIMERA: De EMERGENCIA NACIONAL, REGIONAL Y MUNDIAL. Ataca las causas y en especial las consecuencias del Despilfarro. Atacando las consecuencias se atacan las causas.

La existencia de la sociedad modelo despilfarro debe verse como algo funcional al capitalismo contemporáneo. Compone la esencia de su cultura para asegurar la acumulación. Resulta brutal que su triunfo y vigencia expansiva incontrolable, multiplica su capacidad creadora, pero nos lleva a un holocausto sin salida. Ha creado una espléndida civilización de suicidas.

La vida humana concreta de cada individuo, es la de un agente consumidor insaciable. Los barrotes de esta cultura se expanden para contener a toda la humanidad nadie debe escapar, nosotros tampoco.
Una cosa son las ideas y costumbres que se profesan y muy otras son las que se viven a diario. En estas, afinca su triunfo suicida este modelo despilfarrador.

Nada cambiará mucho y sobre todo nada será sustentable si la economía no responde. Sin embargo la economía y la construcción de poder, pueden y deben contribuir a crear ideas y costumbres funcionales como tales a los fines últimos de la estrategia.

Por lo pronto, la mercadería no puede ser una idolatría. La libertad si ésta la definimos en lo individual concreto, como el tiempo de la vida gastado por gusto, por placer o júbilo. Es el tiempo de vida utilizado para tener con que comprar, sobre todo con trabajos que no motivan. Para nosotros querer la vida implica tener el mayor margen posible sin perjudicar a otros para usar nuestro tiempo en lo que nos plazca. Tener más libertad.

Si la biosfera es al fin acotada, si la emergencia es estratégica, algunos deben ir ensayando, sembrando, renovando el arsenal del vivir para vivir, sin querer imponer, pero convenciendo.
La liberación como cultura es desear poco, es no al derroche, y es la práctica concreta de la micro solidaridad. Esto no compone la utopía final si no construye camino diario hacia la utopía.

La verdadera coherencia no esta en repetir archivos de viejas frases en cualquier contexto. Esta si en marchar en el mismo rumbo esencial. Recreando valores que se ajustan a la vida diaria que defendemos.

La política no es simple voluntad, pero estrategia de superación es imposible sin voluntad política, ésta, como el poder, se construye y a veces por error se destruye.

En ese sentido cabe hablar de Salvación Nacional, Refundación Nacional, etcétera en todos los países.

Obliga y permite realizar una vasta y amplísima política de alianzas a nivel nacional, regional e internacional en base a un Programa de dos puntos: 1.- Ayuda urgente a los damnificados.

2.- Combate al Despilfarro.

Debe y puede tener expresiones políticas, sociales, culturales, económicas, etcétera.
Así como hace mucho se planteó la Ley de 8 horas como consigna universal, hoy lamentablemente, debemos levantar el DERECHO A VIVIR como una consigna universal.

Se desprende de ello una política internacional que no puede ni debe excluir a priori a ningún país, sector social o partido político de acá ni del mundo.

Es vital y prioritario en este sentido trabajar en las metrópolis imperiales. La palabra EMERGENCIA lo define todo.

SEGUNDA: De LIBERACION NACIONAL que hoy no consiste solamente en ganar soberanía (se aniquilan y desaparecen pueblos con soberanía) sino en defender y conquistar el derecho real a la diversidad nacional, cultural, económica, política, étnica, individual y colectiva.
Es el derecho REAL, concretable, de existir y progresar como entidad nacional soberana en las mejores condiciones materiales y morales de vida posibles en cada momento histórico.
Obliga y permite realizar una vasta política de alianzas a nivel nacional, regional y mundial. Tal vez no tan amplia como la de la PRIMERA fase.

Su Programa concreto hoy (a cinco años) es el del F.A. y el del Gobierno (no existe otro viable políticamente). Habrá que ir elaborando los Programas sucesivos hasta alcanzar el objetivo.
Alianzas concretas y Programa son una misma cosa desde el punto de vista estratégico.
No existen Programas reales en el aire (puede haberlos en la literatura de ciencia ficción) ni organizaciones (salvo sectas) y movilizaciones (salvo las caóticas y sin destino alguno) que no tengan Programa.

Es la praxis, la lucha, la vida, y no los deseos, los que determinan la viabilidad de esos asuntos en la Historia.

Por los hechos y razones que hemos visto, su grito de combate nacional, regional y mundial debe ser: DESCENTRALIZAR (la Liberación Nacional es un ejemplo de las virtudes y ventajas que para todo el mundo tiene eso).

TERCERA: EL SOCIALISMO que, por razones obvias, viene condicionado por lo anterior y por la correlación mundial de fuerzas. En esta fase lo INTERNACIONAL determina mucho más que lo nacional y regional. Las anteriores fases y sus tareas históricas preparan, contienen y conducen a esta.
No puede descartarse la acción en ningún país y menos en los países “centrales”.

Y el socialismo, si bien propuesta de una o de dos clases, es y será para toda la sociedad; para su inmensa mayoría. Deberá contar por lo tanto, en su momento, con un enorme consenso social favorable. Por sus virtudes y no por sus fuerzas. El socialismo es necesario porque es bueno (y no al revés).

Comisión de Estrategia de la DIRECCION NACIONAL DEL M.P.P.
19 DE FEBRERO DEL 2006

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