18.01.2007

“No es sabio el que sabe muchas cosas sino el que sabe cosas útiles”.

Las cifras de la UTE parecen afirmar que dicha empresa soporta más de setecientos gerentes (dos batallones de infantería) a razón de uno cada seis funcionarios, con dieciocho altos sueldos anuales por mando.

A pesar de tanto jefe, en 2006 UTE le tragó al país la friolera de trescientos millones de dólares.

Se comió tres planes anuales de emergencia o el equivalente a toda la inversión pública del año 2007.

Y la cosa parece venir igual: el país subsidia a la UTE.

La UTE vive incluso de los que no tienen luz pero pagan impuestos.

Estamos ante un clavo remachado de enormes proporciones.

Contaban viejos españoles en el barrio (no sé si sería verdad pero eso poco importa) que en épocas de servicio militar obligatorio, allá por 1920, los reclutas que luego de ímprobos esfuerzos no lograban averiguar para qué lado estaba la derecha y para cuál la izquierda, eran regionalmente concentrados en el denominado Batallón de Sonsos.

En las grandes paradas militares, luego de la consabida Bandera de la Legión que pasaba a ciento sesenta pasos por minuto y de algún Tabor de Regulares con sus capas y fajas multicolores, ambos recién creados para desgracia de España, cerraba el esperado Batallón de Sonsos. Y era de ver.

Es más, la gente se quedaba hasta el final sólo por verlos.

En este fin de año, ante el gran balance nacional, frente a tan majestuosa parada de la economía, luego de ver pasar las bandas, charangas y fanfarrias de las distintas áreas del Estado, casi todas exitosas y a paso tendido, pudo verse hasta con asombro, retrasados y tocando el bombo, desorientados, con el paso cambiado, a los dos lamentables batallones de la UTE dando doliente cierre al desfile.

Como en España.

Si alguien denuncia el fracaso táctico y la debacle estratégica a la que ha sido conducido el Ente y por esa culpa el país, “La Línea” (logia que lo dirige) se enoja.

Es probable que la frase que encabeza esta columna presida pronto, en letras góticas, las facturas de la UTE.

“La Línea” hace de ella una consigna pero define qué cosa es “útil” y cuál no.

En la columna anterior mostramos cómo en dicho Ente se instrumenta a los sicólogos como vigilantes centinelas que solamente permiten entrar a esa empresa, o ascender dentro de ella, a quienes hayan estado y estén de acuerdo con la estrategia de “La Línea”.

Los exámenes sicológicos que serán eliminativos (no importan los demás méritos) deberán ceñirse a las órdenes gerenciales escudriñando en el alma de la gente para descubrir si alguien está de acuerdo, o no, con “La Línea”.

Esto no es nuevo: bajo la otra dictadura (la que sí pudimos derrotar mucho más fácilmente) y ni qué hablar en el seno de las Fuerzas Armadas y la Policía, en especial en sus escuelas de máximo nivel, se zarandeaba a la ciudadanía para sonsacarle con sacacorchos cerebrales y voltaicos algún vestigio de tono homosexual o liberal para no hablar de izquierda.

Esto lo viene perpetrando “La Línea” en la UTE, incluso a espaldas (como siempre) de los directores (esas etéreas aves políticas migratorias que, con suerte, duran cinco años en el borde de la Roca Tarpeya).

“La Línea” no; “La Línea” es como el glorioso Peñarol: “eterno, renace en cada primavera”.

¿Quién manda en la UTE? ¿Quién detenta el poder real?

¿De quién es la UTE? ¿Será pública? ¿No habrá que estatizarla volviendo al Batllismo? ¿Quién, cuándo y cómo la privatizó de esta manera y a estos extremos?

La frase citada al principio de esta columna encaja en dicha estrategia.

Usan prestada otra también famosa: “Para subir a un árbol se debe contratar una ardilla y no un pavo”.

Dicha perogrullada parte de la errónea base (eterna) de que la estrategia siempre será “subir a un árbol”. En caso de que mañana alguien la cambie por, por ejemplo, poner huevos, se supone que entonces las multitudinarias “ardillas” de UTE intentarán ponerse “culecas”.

No resistimos la tentación de citar textualmente lo dicho hace unos días por uno de los más altos representantes de “La Línea”: ” Se produce ahora un hecho muy importante en la vida de la empresa (luego de años) va a empezar a ingresar personal y van a ir cambiando los mandos. Estratégicamente, aplicar esto (el control sicológico de los ingresos y ascensos) nos va a permitir elegir la gente que cierre (sic) con la estrategia que UTE tiene dentro del país” (hagamos una pausa para asimilar trabajosamente esta indigesta afirmación).

“La gente que quiero (es costumbre arraigada en ciertos gerentes confundir la empresa con ellos mismos, por lo que, golpeando al idioma pasan sin pausa, ni ton, ni son, de la tercera o la segunda persona a la primera. Utilizan mal la caja de cambios) que dirija esta empresa tiene que tener determinadas cualidades…”.

“De nada me sirve (otra vez la propiedad privada y divina) con tener un jefe que tiene un conocimiento altísimo, si es un oso (sic), o poner en niveles de dirección un tipo que es perseguidor del punto de vista de lo que es el conocimiento”.

” Quiero a un tipo que oiga a la gente, sea participativo (¿del MPP?), trabaje en equipo y que se adapte. Independientemente que tenga un título, un máster… Esto les podrá parecer un poco, no sé, fuerte (¿y qué te parece?) pero es así. Necesito la gente que ocupe los puestos de esta empresa que cierre (sic) con la estrategia de la empresa. Y la oportunidad empieza ahora porque vamos a ingresar personal, porque vamos a ingresar profesionales.

Esto es mucho más que un concepto típico de la gente que trabaja en Recursos Humanos: este es un concepto estratégico de la empresa, cierra perfectamente con la filosofía de gestión que tiene la empresa; con la estrategia que tiene la empresa y sobre todo porque ésta no es una empresa privada, es una empresa pública”.

Estimados lectores: ¿Quién o quiénes habrán definido tantas estrategias y filosofías? ¿Quién o quiénes se abrogan además el derecho a filtrar a la ciudadanía única propietaria de la empresa para los ingresos y ascensos de acuerdo a ellas? Oigan la respuesta:

“Se lo vamos a proponer al Directorio. Que más allá de que determinados gerentes ya lo están introduciendo en sus unidades, este sea un tema que los del Directorio manejen a los efectos de que en su estrategia empresarial figure como el modo en que se van a manejar los Recursos Humanos de ahora en adelante”.

Esperemos que desde hace unos días (cuando esas palabras fueron pronunciadas) a la fecha, le hayan comunicado a los directores la estrategia.

No sea cosa que se enteren por la prensa en esta contratapa.

Queda claro, eso sí, que entre los gerentes que ya la han introducido está nada más ni nada menos, que el de los Recursos Humanos.

Pedir o sospechar que también se lo comuniquen al ministro de Industria y Energía ya es realmente una desubicación total dentro de tamaño desorden público. Esto es como lo del cuento mexicano:

¿Fusilo a los prisioneros mi General?

¡Sí!

Ya está mi General.

 

Publicado en “La República”, escrito por Eleuterio Fernández Huidobro.