30.04.2007

Uruguay puede y debe contribuir mucho a la Unión. Tan sólo por ser una de las únicas dos naciones ribereñas del Plata, punto geográfico nodal para una estrategia liberadora concreta, de carne y hueso y no de retórica pura y divagante.

Ofreciendo a todos los pueblos del Continente su isóbata de veinte metros (y más) de profundidad natural (ese regalo del Destino tan cerquita de nuestras costas), para construir un gran puerto de aguas profundas que sea de todos y para todos.

Concediendo para ello los espacios que sean necesarios para la Unión, administrando el puerto en conjunto, repartiendo los beneficios de su explotación y compartiendo los gastos tanto de inversión como de explotación. Cerremos el paso a los argumentos en contra diciendo que a su vez esos pueblos hermanos, usando nuestra ventaja natural, dinamizarán con sus cargas de ida y vuelta nuestra economía y darán puestos de trabajo a miles de orientales. Debemos ser generosos y para serlo se debe saber dar, aunque sea un poco, de lo que duele (lo que sobra se da fácil).

La Unión se hace haciéndola.

Hay que infraestructurar (perdón por la palabreja) la Unión. En nuestro caso, con un puerto común por ejemplo…

Tratando de explicar su importancia, siempre se dijo que un Puerto de Aguas Profundas en Uruguay sería el mejor Puerto de Argentina.

Pues bien: que lo sea también de Brasil, Paraguay, Bolivia, Chile, Venezuela y todos los demás pueblos de América del Sur.

Si la mala intención del Imperio de turno nos quiso Estado Tampón devolvamos la bofetada con creces en una muy buena intención estratégica.

Ya los orientales reunidos con Artigas, en sus Instrucciones del Año XIII, que eran para un Congreso revolucionario de unidad regional, ofrecía y también exigía, la construcción de un Puerto en la Bahía de Maldonado y para esos pueblos.

En esa línea estamos. En esa línea queremos estar para seguir la lucha por el mismo camino.

Veamos otro aspecto de la misma cosa: Argentina tiene un grave problema de agua potable en Buenos Aires. En realidad, si somos de la Unión, deberíamos decir que allí tenemos todos un grave problema.

Millones de compatriotas de la patria grande que habitan en una de nuestras más grandes ciudades no tienen agua buena (la deben sacar del contaminado Río de la Plata).

A Uruguay le sobra agua de excelente calidad que usada caliente y a presión nada más que para bañarnos en las termas luego la desperdiciamos tirándola al río.

Uruguay puede y debe proporcionarle agua de excelente calidad, la del acuífero guaraní, a la ciudad de Buenos Aires y a otras de la región.

Tenemos en Casablanca un caño absolutamente inútil (que nos costó millones). Era para gas. Puede ser para agua. Debemos ofrecerla: el caño transcurre desde Casablanca en Paysandú hasta vastos confines argentinos incluida la ciudad de Buenos Aires.

Por razones que sería demasiado largo explicar aquí, Uruguay goza de ciertos beneficios naturales geológicos que le permiten usar más económicamente el acuífero guaraní.

Los pozos, además, ya están hechos y si no alcanzan se pueden hacer otros en conjunto con Argentina.

La unión se hace haciéndola.

 

 

 

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