02.06.2009

Luego de pasada la tormenta, los “apaleados” tripulantes de un globo, hurgaban horizontes para averiguar dónde estaban. Por fin vieron en la cumbre de un cerro a cuatro personas. Aplicando ciertos artilugios fueron bajando el globo hasta poder gritar desde el aire:

¿Dónde estamos?

¡Están arriba de un globo! – fue la certera respuesta del Dr. Ernesto Talvi.

Como el globo seguía de largo, desde la canasta se profirió un insulto irreproducible. Sin embargo la información era rigurosamente científica.

Conviene señalar que los otros tres integraban el Instituto CERES.

Tal cuento viene a cuento porque Don Ernesto propinó un rimbombante “Estudio económico y social” por el que nos venimos a enterar de lo que todos sabemos: que desde hace 25 años la exclusión social paso del 16% al 32%; que la juventud calificada emigró a razón de 12.000 personas por año; que el consumo de drogas se duplicó entre el año 2000 y el 2008 en tanto que el consumo de pasta base es 10 veces mayor entre los pobres que entre los ricos (¡Genial descubrimiento!); que los delitos violentos se triplicaron en el mismo período, y que los delincuentes son mayoritariamente personas jóvenes.

El Instituto CERES que cobra por decir lo que ya se sabe es otra prueba palmaria de lo mal que andan las Universidades.

Nada nos aporta acerca de cómo fue posible que se llegara a tal calamidad. Encima, elabora un muestrario de las consecuencias y lo exhibe con antológica cara de “yo no fuí”. Su “método científico” recuerda la “teoría del flogisto” consistente en explicar que la causa del fuego era una entidad (el flogisto) cuya propiedad esencial era ser fogoso. Según Talvi la causa es la mala educación que produce maleducados, la emigración que produce emigrantes y la cantidad de excluidos que produce la exclusión.

Contradiciéndose postula el fracaso de la educación y explica que la gente bien educada se va del país. Luego propone mejorar la educación con lo que no nos queda (en su “Lógica”) otro camino que concluir que el país quedara despoblado como el Sahara pero verde. Deja en la bruma averiguar por qué aumento la exclusión en Uruguay y por qué la gente joven calificada se va.

Omitiendo el capitalismo adopta el misticismo de remotos monasterios himalayos. Testigo de Jehová budista, pretende ignorar que la mano de obra calificada va hacia donde mejor la paguen. Y cuando no se va por medios propios, la invitan y la llevan con todos los gastos pagos, trabajo asegurado y bien remunerado. Y en Europa con Tarjeta Azul.

¡Huyeron despavoridos de los gobiernos que adoptaron la “línea de Ceres” Y de las funestas consecuencias que dará mucho trabajo reparar!

La causa principal de las calamidades exhibidas por el Instituto Ceres ha sido el erróneo pensamiento político, social y económico pregonado por dicho Instituto y otros de similar ideología.

Bajar salarios, destruir sindicatos, destruir el Estado, combatir todo intento de planificación, desregular todo, postular la fantasmagoría del Mercado absolutamente libre (algo inexistente e imposible), adorar en la globalización y en las “puertas abiertas”, en suma: creer en la utopía de un modelo inviable. Mejor dicho: viable solo para una minoría. Modelo que lleva implícita la exclusión para su viabilidad: si los chinos llegaran en masa al nivel de consumo y despilfarro que dicho modelo propone (por ejemplo la costa oeste de California) una de dos: colapsa el planeta o hay que exterminar (tanto da el modo) a gran parte de la humanidad restante. ¿Acaso no lo estamos viendo? El globo explotó.

Eleuterio Fernández Huidobro.