02.02.2010

Melgar De Arriba es el nombre de una pequeña aldea nacida hace siglos en la meseta castellana. A primera vista parece idéntica a todas las demás que el tiempo espolvoreó por Tierra de Campos en Castilla la Vieja hoy Provincia de Valladolid (ciudad sita a unos cien quilómetros al sur).

Cuando se derrumbó el techo de una de sus dos iglesias, quedaron al descubierto lápidas talladas con números romanos que señalaban fechas de por la época de Colón.

Poco más allá de la fuente donde desde tiempos inmemoriales la gente llenaba cántaros y saciaban su sed mulas y jumentos, hay un pequeñito puente “urbano” construido por los romanos.

Allí vendimié y pisé las uvas en el lagar de mi abuelo, trillé en sus eras, tañí colgado de la cuerda las altas campanas del campanario derrumbado, comí pan con cebolla, sopa de ajos y bebí al pleno sol del estío, el chorrito de agua salido del alzado botijo… También introduje el fútbol uruguayo y descubrí que todos los ciudadanos mayores eran “tíos”. Se, por lo tanto de qué hablo.

En ella viven hoy 150 personas y el pueblo, como tantos abandonado por sus jóvenes, se ha ido convirtiendo en lugar de veraneo y descanso pintoresco, mostrando casas recicladas como de postal y hasta pubs en las ancestrales bodegas subterráneas de dónde los nobles barriles desertaron para que nietos y bisnietos de los que se fueron yendo, bailen a veces. Por lo general rock… Para salvar su escuela llegando al mínimo de niñ@s exigido por la Ley, una campaña popular logró traer varias familias rumanas que como se sabe vienen cargadas de hijos.

De allí había venido a Uruguay otro abuelo que fue trayendo poco a poco a la mi abuela, dos hijas, seis hijos, sus esposos y esposas y hasta alguna nieta recién nacida que resultó ser mi hermana. Por ende mi casa llegó de Melgar adentro de un baulito escaso y liviano como semilla.

La noticia la mandó ayer un amigo y el e-mail luce con grandes letras de imprenta en la pantalla: “Melgar de Arriba, en Valladolid, aprueba su candidatura al almacén nuclear”.

Antes de seguir debo aclarar que para referirse al tema en Europa la palabra basurero ha sido sustituida, por almacén, cementerio, silo… El de marras lleva como denominación: “Almacén Temporal Centralizado”. Magia del idioma, justamente: castellano.

Parece ser que doce pueblitos de distintos lares de España, pujan entre sí por recibir esos residuos. La decisión de ofrecerse voluntariamente fue votada en Melgar de Arriba por su Ayuntamiento: dos votos del PP y tres de fuerzas independientes jóvenes.
Unanimidad.

Setecientos millones de euros (casi mil millones de dólares) serán invertidos en las obras a realizarse en el pueblito elegido por el Gobierno de entre los presentados hasta el viernes.

Y quinientos puestos de trabajo permanentes más seis millones de euros anuales, y en forma directa, al Ayuntamiento. Lo que por ejemplo en Torrubia de Soria (uno de los pueblos citados) de 80 habitantes podría dar para repartir a razón de seis mil doscientos cincuenta euros por mes y vecino.

España quiere centralizar sus residuos nucleares hoy desparramados, suplir depósitos colmados y “recibir” otros que había mandado a Francia y “vuelven” en 2013.

Pido disculpas por la primera persona del singular pero hablando de energía creo que en este caso no había más remedio. Y aclaro que esta nota aspira a ser, apenas, costumbrista.

 

 

 

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