14.09.2010

Al volver de la Exposición Rural, un vecino montevideano nos dijo haberse enterado de que un tractorista gana seiscientos pesos la hora (unos treinta dólares) y que por lo tanto andaba averiguando dónde se puede sacar esa “libreta de chofer”. – ¡Me voy pal campo! – aseguró.

Y contó además que la maquinaria rural expuesta es de otro mundo. Extraterrestre.

Según datos oficiales, Uruguay ha batido una “marca”: la superficie agrícola en explotación, alcanzó a un millón ochocientas mil hectáreas. Algo nunca visto.

Y que cada una de esas hectáreas produce y sufre, en promedio, 1,7 cultivos por año. Falta poco para que, en promedio, se llegue a dos cultivos anuales por hectárea. Algo que difícilmente soporte sin consecuencias el campo uruguayo. Es por ello que se están creando los instrumentos de protección contra esos daños.

Pocos, por no decir nadie, pensó hace años que se iba a llegar a tales cifras y a tal intensidad.

Sorprendente es que la ganadería aumentó también su producción a pesar de haber “perdido” ese territorio.

Lo que indica un aumento de la productividad y de la intensidad. Algunas cifras lo demuestran:

De los dos millones trescientos mil animales que Uruguay faena anualmente, nada menos que ciento sesenta mil (casi un siete por ciento) han sido “preparados” en “confinamiento” (sistema también denominado feed lot que viene creciendo año a año).

Resumiendo mucho, se trata de animales reunidos en poco espacio, a los que se le suministran alimento, agua, sombra y protección. Tan alta concentración obliga a resolver el problema de sus “efluentes”. Para ello, se colecta la bosta y los orines tratándolos para la producción de biogás y fertilizante o, mediante lombrices, para la producción de proteínas y fertilizante.

Algo muy parecido sucede en los grandes tambos de nuestra cuenca lechera. Y si no sucede, debiera suceder bajo riesgo de contaminar nuestras aguas.

En el horizonte reposa el peligro de que los más grandes frigoríficos emprendan también el camino de preparar SU ganado en confinamiento con lo que podrían intentar dominar, más aún, toda la cadena productiva.

Este proceso de cambios tajantes en el campo va a continuar porque integramos la última frontera agrícola del planeta y ello en medio de una gran expansión de la población mundial y una creciente demanda de alimentos en especial por parte de países densamente poblados que han logrado sacar de la pobreza a centenares de millones de personas.

 

 

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