11.11.2010

Según recientes informes, la migración masiva a causa del cambio climático ha pasado a ocupar el primer lugar en tan dolorosa materia, sobrepasando a la originada por factores económicos y a la causada por otros motivos.

Hemos venido sosteniendo que para ciertas personas la “solución” a los gravísimos problemas originados por el cambio climático es simple:

Consiste en destruir a la gente que “sobra”.

O dejar que se autodestruya mediante guerras intestinas debidamente fomentadas y avitualladas, hambrunas, o enfermedades.

Su ventajera consigna es “¡Sálvese quien pueda!”, sabiendo de antemano que ellos son los que podrán.

Perteneciendo a sociedades que han sido principales en la contaminación y el despilfarro, desean mediante dicha “solución”, seguir la farra. De ninguna manera tomar las medidas imprescindibles para mitigar el envenenamiento (para ello deberían reducir drásticamente su “nivel de vida”). La estupidez más increíble es que, aún así, también sufrirán las consecuencias del saqueo perpetrado contra la naturaleza.

Veamos lo que al respecto se dice en la Revista Española de Defensa (Nº 266 ­ setiembre de 2010):

“Se necesitará una mayor protección de las fronteras nacionales, terrestres y marítimas, frente a los flujos ilegales de inmigrantes, lo que supondrá una demanda mayor de recursos policiales. Entre los años 2000 y 2005, 106 millones de personas fueron afectados por las inundaciones, y 38 millones por los huracanes. Actualmente 146 millones de personas viven a una altura de menos de 1 m y las zonas costeras bajas situadas en una altura inferior a 10 m, albergan al 10.5 por 100 de la población mundial, lo que equivale a unos 602 millones de personas.

El informe Stern (Stern, 2006) señala que los desplazamientos forzados debidos al aumento del nivel del mar, ya han empezado en algunas regiones ubicadas a baja altitud. Por ejemplo, las inundaciones se están convirtiendo en un grave problema en Bangladesh, donde aproximadamente 40 millones de personas viven en las zonas costeras; muchas han perdido ya sus casas y han emigrado a India”.

“Es previsible un aumento de la delincuencia asociada a los flujos migratorios anteriormente citados. La migración internacional ilegal se ha constituido en un asunto de seguridad para los Estados, que pone en evidencia la permeabilidad de las fronteras y la incapacidad de los gobiernos de resguardar su territorio.

Adicionalmente, el inmigrante ilegal, dada su situación económicamente desfavorecida, puede en ocasiones estar asociado con el crimen organizado, el tráfico de personas y drogas y además representa una vía por la que puede introducirse tanto terroristas como armas de destrucción masiva.

Desde el punto de vista legislativo, la población que compone estos flujos migratorios no está recogida en ninguna categoría legal, y aunque se les denomina “refugiados ambientales”, no se encuentra dentro del ámbito del estatuto jurídico internacional de los refugiados, recogido en la Convención de Ginebra de 1951.

En este sentido, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), entre otros organismos, ha optado por la denominación de “personas ambientalmente desplazadas”, entendiendo que son personas desplazadas en su propio país o que se han movilizado a través de fronteras internacionales debido al cambio climático.

Es previsible también un rechazo racial hacia las comunidades inmigrantes.

La cultura propia podría empezar a percibirse como algo en peligro por la llegada de otras personas con lengua, valores y comportamientos diferentes. En esa situación, los habitantes de un país democrático pueden oponerse a la apertura de fronteras, y reclamar el derecho a aceptar o no a los inmigrantes, e incluso pueden acabar eligiendo gobiernos con posiciones contrarias a la inmigración.

Un aspecto fundamental que establece la existencia de un rechazo hacia el inmigrante estriba en la condición social de la que procede y su nivel de educación. Pero en general serán los inmigrantes con una baja preparación cultural y profesional los que planteen situaciones de conflicto, tanto con la población del país receptor como entre ellos mismos.

Por tanto, se plantea una situación conflictiva ante la perspectiva de una migración masiva debida al cambio climático y los derechos morales de los ciudadanos de todos los países del mundo para buscar su subsistencia o mejorar su calidad de vida y el derecho de los habitantes de los países receptores a no admitir a extranjeros. Habrá mayores requerimientos de seguridad ante la ocurrencia de factores climáticos extremos”.

(“La geoestrategia del Cambio Climático” ­ “Los tres recursos esenciales que se verán mermados por efecto del cambio climático son la disponibilidad generalizada de agua, de alimentos y de energía” ­ por Yolanda Castro Díez, Sonia Raquel Gámiz Fortis y María Jesús Esteban Parra de la Universidad de Granada). Las autoras han elaborado una amplia información sobre este tema, que se recoge en el libro Panorama Estratégico 2009/2010 (Capítulo II) publicado por el Ministerio de Defensa de España.

Se trata pues de un aporte universitario del Primer Mundo sobre geoestrategia, para una revista especializada en Defensa.

Sobre Cambio Climático hoy se pueden escribir y leer muchas cosas.

Tanto buenas como malas. Y conviene tratar de leerlas para averiguar dónde estamos parados y qué nos deparan los próximos años.

Hay veces en que, para bien de la humanidad, sería deseable que la pregonada excelencia de aquellas Universidades no fuera tanta. No olvidemos que también son decisivas en la investigación y desarrollo de los más genocidas cuanto sofisticados armamentos.

Tanto la Revista como el libro citados son de fácil y libre acceso vía Internet: botón para muestra.

Ya que debemos suponer que en muchos países poderosos existen elaboraciones geoestratégicas que permanecen en secreto.

Queremos destacar que cuando se habla de “alimentos”, en realidad se está hablando de la creciente escasez de “tierra fértil” (hay alarmantes informes de la ONU referidos a ello).

Creemos que ese cambio de palabras se basa en que queda muy feo, en este tipo de documentos, hablar sin tapujo ya que, tanto el agua como la energía parecen entidades más generales y menos nacionales. En cambio, la tierra fértil alude, entre otros países, al nuestro.

 


Publicado en “La República”, escrito por Eleuterio Fernández Huidobro.

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