18.11.2010

Hace una semana, el semanario Búsqueda ofreció una gruesa edición conmemorativa de los recientes 25 años de democracia.

Más le vale poner un gran cartel de “¡STOP!” en sus recuerdos. Más le vale detener allí su memoria.

Como tales amputaciones van dirigidas principalmente a la juventud, conviene brindar recuerdos sin barreras.

Releamos para ello a Búsqueda.

Se trata del Editorial excretado cuando su Golpe de Estado estaba recién perpetrado. Bajo el tramposo título “En Torno a la Disolución del Parlamento”, comienza diciendo así: “El 27 de junio (de 1973) el Presidente decretó la disolución del Parlamento. ¿Qué sentido debemos atribuir a ese hecho?

Frente a éste, como a todos los hechos que el andar del tiempo va poniéndonos delante, Búsqueda querría ante todo comprender.

Comprender, antes que tomar partido, antes que aprobar o condenar. De tal manera sentimos nuestra específica vocación.” ((Esto es de antología: en medio del estrépito de orugas blindadas y sirenas patrullantes, Búsqueda no entendía. Y en su cándida inocencia “buscaba” llegar a comprender lo que estaba pasando y por eso, adolescente, no podía tomar partido.))

“El árbol que se seca pierde gradualmente su vigor. Su tronco, vuelto rígido, esponjoso, frágil, a través de los años, se quiebra un día de vendaval. ((lastimoso esfuerzo estafador superado por la estolidez que desnuda tan terraja poesía))

“La interrupción del orden constitucional del 27 de junio fue semejante a la caída del árbol seco: una discontinuidad dentro de un largo proceso; la exteriorización de un estado de cosas que había ido gestándose en la intimidad del cuerpo social.” ((larguísimo eufemismo, para no decir “golpe de Estado”))

“En el Uruguay que conservaba la integridad aparente de la estructura constitucional, hace mucho que había dejado de existir una sociedad regida por el derecho. La fuerza había ido dominando todas las relaciones sociales. Ni el honor, ni la libertad personal, ni la propiedad, estaban seguros.” ((entonces, según Búsqueda, ya se había dado el golpe de Estado: resulta que no fue Bordaberry.))

“La libertad de palabra, lejos de asegurar la libertad de los ciudadanos ­ es decir, su derecho a conducir sus vidas sin cortapisas arbitrarias, dentro de un ámbito de decisión privada enmarcado por la ley ­ la libertad de palabra, decíamos, lejos de proteger ese derecho, había terminado por someter a los ciudadanos a un terrorismo que, desde cierta prensa y desde ciertos escaños parlamentarios (Zelmar, el Toba, etcétera) los reducía a la servidumbre, ya intimidándolos, ya inhibiendo el funcionamiento de las instituciones que debían protegerlos, ya haciendo que estas funcionaran en un sentido negatorio de su propósito esencial. ((Es decir: el golpe de Estado ya lo habían dado la pecaminosa prensa y la libertad de palabra, junto a las víctimas del terrorismo de Estado… Y ello incluía para Búsqueda a gente de todos los Partidos y al Parlamento)).

Después de citar textualmente el flamante discurso golpista de Bordaberry, y tomando partido, Búsqueda comenta:

“Encontramos en estos conceptos mucho de valioso. Lamentablemente, en ellos, en el discurso todo de junio 27, y en el contexto histórico del quehacer gubernamental, echamos también de menos elementos indispensables para la recuperación del país. ((Según Búsqueda, que no entendía, Bordaberry, el de los valiosos conceptos, se había quedado corto)).

No se debe olvidar que el Terrorismo de Estado fue cívico-militar.

Cosas como este Editorial, y peores, fueron perpetradas a mansalva por gente muy civil. Pero sigamos oyendo:

“Cuanto dijo del Parlamento el Sr. Bordaberry es, a nuestro modo de ver, cierto, y aún susceptible de ampliación. ((También en eso se quedó corto Bordaberry)).

“Pero, ¿y el Ejecutivo? ¿Es que el Sr. Bordaberry se imagina que la política actual va a devolverle a la nación, la esperanza, la alegría y la libertad que él ha señalado que le falta?”

Y esa es la pregunta crucial para Búsqueda en su primer Editorial post Golpe escrito en medio del terrorismo que caía implacable sobre la ciudadanía mientras se realizaba la Huelga General y pasaban tantas otras cosas.

Crucial porque a continuación, y ya que el Parlamento y demás Instituciones políticas y sociales están liquidadas, le indica a Bordaberry el extraordinario papel que, libre de esos estorbos (sic), puede tener el Poder Ejecutivo (único y absoluto).

Los lectores lo estarán imaginando: Búsqueda le pide al Dictador la urgente, decidida y tajante implantación del neoliberalismo económico.

Lo indica desde la cumbre misma donde se gestó el Golpe; donde radica la causa y, principalmente, el objetivo del Golpe.

37 años después, el pasado jueves, en un Editorial plagado de mentiras, se termina diciendo: “Y por otra parte, Búsqueda seguirá siendo un faro para la plena vigencia de la libertad en el Uruguay, como quisieron sus fundadores hace ya 38 años.”

Por suerte, la colección del semanario está a disposición en las bibliotecas públicas para quién quiera averiguar la verdadera Historia, las causas reales del Golpe, sus reales Autores y, especialmente, para qué lo hicieron. En eso Búsqueda no tiene desperdicio aunque no es la única fuente insospechada. Basta con leerlos para saber. Porque al escribir creyendo en la impunidad, dijeron lo que hoy quisieran que nadie supiera. Que nadie les recordara.

Recomendamos la lectura de esos elocuentes archivos. Allí verán no sólo este infame Editorial sino todo lo que a lo largo de doce años de Dictadura agregaron.

Los militares fueron la mano ejecutora de los designios empresariales y económicos de una minoría más poderosa que ellos.

Los delitos de lesa humanidad son imprescriptibles. El problema es que muchos editorialistas fallecerán antes de que algún Tribunal se atreva a juzgarlos. Tal vez se haga justicia post mortem. No desesperemos: no resuelve nada pero algo será algo (Benedetti). Por ahora siguen impunes, con sus crímenes a cuestas, sin tanta mala fama como la de otros, y mintiendo a mansalva. Como siempre.

 


Publicado en “La República”, escrito por Eleuterio Fernández Huidobro.