15.02.2011

En 1985, recién extraídos de la cárcel, levantamos la bandera del no pago de la Deuda Externa porque además de injusta, en los países del Tercer Mundo era imposible pagarla aún cuando se quisiera.

Veníamos también de la flamante “crisis” de la “Tablita”. Estafa financiera que diera origen a un salto enorme en el tamaño de nuestra Deuda. El fraude de unos pocos, fue “socializado” traspasándole al pueblo la carga de su pago. Y siempre sucedió lo mismo.

Al punto de que en el reciente 2002, volvió a caer sobre sus espaldas el fardo de pagar otra matufia parecida.

El Juego de la Deuda, tan propio de la Ciudad Vieja, consiste en chupar la sangre de los pueblos endeudándolos hasta el infinito. Tanta artificialidad para enriquecer parásitos revienta algún día como está reventando.

Cuatro años después de aquél 1985, el mundo pudo ver con sorpresa (no hubo grandes avisos previos), la Caída del Muro de Berlín. Un fenomenal acontecimiento Histórico.
Estábamos pero sin verlo, ante el primer golpe de una Gran Crisis Financiera Mundial. Se trataba del “eslabón más débil” de la calesita capitalista. Anticipaba lo que más temprano que tarde, si no había cambios drásticos, le sucedería a toda esa “cadena”.

Tan sólo diecisiete años después presenciamos el Derrumbe de Wall Street. Esta vez con suficientes preavisos desoídos hasta el hartazgo.
El derrumbe es tan grande que aún no terminó: lo podemos seguir viendo, alucinados, como uno de los más colosales acontecimientos de la Historia.

Pero esta vez, la “cadena” que se va por el caño nos abarca a todos.

Por más que el Stablishment internacional o criollo excave hondo para meter bien abajo la cabeza de avestruz a los efectos de que nadie se entere, no se necesita ser muy lince para ver, hasta de lejos, tan descomunal desastre.

Resulta que desde 1985 a la fecha, aquélla estafa de la Deuda siguió creciendo a velocidad tanta que hoy la impagable del Tercer Mundo es “carnecita de paloma” comparada con la también impagable del Primer Mundo. Y ya no hay más endeudamiento posible. Llegó la hora de lo imposible: pagar.

Tamaño empapelamiento planetario es nada más que eso. Aunque puede traer gravísimas consecuencias si no reaccionamos a tiempo.

Papelitos y serpentinas de una gran carnestolenda consistente en obtener dinero del dinero. O sea: de la nada. Ni tan siquiera del papel moneda que por lo menos contiene celulosa reciclable o puede llegar a sustituir al higiénico. Tan nada de nada que basta con la levísima energía de teclear Enter, para que siderales sumasfinancieras viajen por el Planeta, de un lado a otro, a la velocidad de la luz. El más grande Casino Online que la locura humana haya concebido. Especulación químicamente pura. Timba sin relación alguna con la economía real como no sea la de aplastarla. Pura ficha. Y ni eso: apenas virtuales asientos electrónicos.

Por estas horas, el “ejemplar” y “modélico” Estado de California (igual población que Argentina y mucho más PBI) está en Default. Pero el notición no fue “Tapa”.
Casi veinte Estados de los Estados Unidos siguen por la misma huella.

Y ni qué hablar de la cantidad de Bancos, Empresas, Municipios y Ciudades que también están en bancarrota. El pueblo estadounidense, con índices de pobreza superiores a los nuestros, está también totalmente endeudado por la usura colosal de las “Tarjetas”. Dicen que el Gobierno Federal debería subir la tasa del Impuesto a la Renta al 67% para poder “bancarse” un poco…

El default argentino que tanta condena y comentarios mereció, empalidece ante este que se vive en la Gran Metrópoli Imperial que va dejando de serlo debido a los sucesivos golpes propinados por la invasora barbarie financiera. Friedman resultó Atila y el mundo quedó sin moneda fiable.
Se habló y habla mucho de las crisis griega, irlandesa, islandesa, portuguesa, belga, italiana y española que son reales. Mucho se habla para distraer; y ocultar las más grandes y decisivas: las de Inglaterra y los Estados Unidos.

Porque son de tal tamaño y tan impresentables, que no existe dinero en todo el mundo que reunido con la más samaritana intención de la Humanidad, puerta por puerta, alcance para pagarlas.

Tratarán como siempre de que el evento imposible caiga otra vez sobre las espaldas de la gente. Pero no podrán: lo infinito era finito.
Ha muerto un “joven” Mundo nacido en 1945 y, muy probablemente, también una Era.