22.02.2011

¿El denostado default ya no es tan malo?

Por entre cerebros especializados del Primer Mundo (en especial anglosajones), va creciendo la idea de aplicar el “ejemplo argentino” para la solución de sus astronómicos endeudamientos… Parece mentira pero es así.

Cosa de no creer si recordamos lo que desde tales Olimpos se dijo respecto al “default” de Argentina y a las calamidades que por ello iban a sufrir sus habitantes.

“Enseñaron” que sin Deuda, ni Crédito, ni el amor de la Gran Banca, no se podía vivir.

Pero a la Argentina le fue mejor que antes.

Resulta que hoy, cuando esa Grandísima Banca ha quebrado ante sus ojos perpetrando estafas de nivel planetario y asolando con ellas también a los propios países “metropolitanos”, el denostado “default” se va transformando en el “Modelo” a imitar. Metamorfosis a la mariposa. Y lo demuestran científicamente por “A” más “B” tanto como antes “demostraban” lo contrario.

Como por arte de magia, sacada de la galera, Margot se va llamando Margarita. Tal como aconsejaba un sabio abuelo inmigrante: – “dos más dos son tres cuando comprás y seis cuando vendés”.

Lo raro es que no tomen como modelo a Islandia que, recientemente, no sólo hizo lo mismo sino que perfeccionó el “modelo”.

Debe ser porque no se han enterado debido a que esa flamante Revolución fue, es, y será, una de las noticias más prohibida, ocultada y escondida por los grandes Medios.

Les resulta impresentable que una explosión de masas, la única hasta hoy que haya derribado a un Gobierno a causa de la Crisis Financiera y, encima, metido presos a los Banqueros (algunos de los cuáles son buscados por Interpol), se haya producido no sólo en el Primer Mundo sino en el corazón de la Europa Occidental. Esos “barrios” no permiten que se le sepan ciertas cosas.

Para quienes manipulan la llamada “opinión pública mundial”, las Revoluciones deben ser del Tercer Mundo como muestran generosamente por estos días en áridas zonas petroleras.
Esas merecen cobertura. Pero la de un país nada menos que nórdico, no.

Ni tampoco el apoyo de Obama y ni el de los Gobiernos Europeos. Todo lo contrario.

No es lo mismo una Revolución en el país que hasta hace poco era Modelo del capitalismo neoliberal, el de mayor ingreso per cápita del planeta, el de las mayores inversiones directas, el que teniendo 300.000 habitantes compraba más Mercedes Benz de lujo que Suecia, el de Investment Grade y unánime calificación triple A hasta horas antes de la crisis, el que se debía imitar según el FMI y según los más grandes expertos (también hasta pocas horas antes). No es lo mismo. Por eso hay que taparlo. Son demasiadas y muy flagrantes mentiras. Tapar que de pronto, de la noche a la mañana, un ejemplar sistema bancario privatizado al efecto, dio quiebra dejando tiradas por la Isla, afeándola por decenios, varias “burbujas” (inmobiliaria y de otras especies) y a miles de “ahorristas” (no sólo islandeses sino, y muy en especial, holandeses e ingleses incautos que “compraron” el Gran Helado Cuento del Tío).

Tapar que entonces el remedio propuesto por el FMI fue el de siempre: un crédito para respirar y “que el pueblo pague” con altos intereses, una Deuda equivalente a ocho veces su PBI (¡!) a los efectos de salvar a los Bancos ya abandonados por el puñado de delincuentes ultraenriquecidos. Tapar que ante eso el pueblo sacó al Gobierno neoliberal y a sus parlamentarios a cacerolazos vikingos y, en un muy caliente Referéndum, decidió por el 90% de los votos, contra las consabidas amenazas europeas, no Pagar.

Y tapar que, encima, eligió un Gobierno y un Parlamento de Socialdemócratas y Verdes y que se propone elegir una Asamblea Constituyente mediante votación sin Partidos: para ser candidato basta con tener la firma de 30 vecinos. Acaban además de declarar por Ley que Islandia es refugio de todos cuántos, instituciones o personas, sean perseguidos por denunciar asuntos secretos o prohibidos. Ello implica dar cabida a los Sitios de Internet que hagan eso. Para los islandeses, la complicidad de la Gran Prensa fue decisiva. Y más peligrosa antes que ahora.

Se han vivido las primeras grandes movilizaciones conocidas en la tranquila Islandia desde tiempos remotos. Tranquila y, tal vez por eso cruelmente estafada y usada como Base de Operaciones de la piratería financiera (valga la redundancia) que, como se sabe, suele anidar en Islas. Una víctima especial, como de vitrina (era muy una atractiva vidriera), de las sesudas propuestas de Friedman y demás supositorios publicitarios y académicos. De inmediato, la Unión Europea amenazó negándole el ingreso. Pero a esta altura, “estar afuera” es cosa envidiada por muchos pueblos que, al decir sabroso de un comentarista: “hoy reclaman que Europa ingrese a Islandia”.

 

 

 

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