08.03.2011

Era por 1964 más o menos, cuando en el legendario Café y Bar “Expreso Anador” (esquina Magariños Cervantes), uno de sus parroquianos más insignes comenzó a no poder mear en el “cuarto de baño” porque allí, siempre, había un elefante rosado.

Poco después, y cuando ya lo que había era el Nene Sanfilippo con la camiseta tricolor y el pantaloncito corto prohibiéndole el paso, nuestro amigo se internaba por sus propios medios en el Vilardebó.
Al tiempo volvía hasta el próximo elefante. Tal vez azul…

Pues bien: hoy tenemos un oso polar viviendo en cada casa pero no queremos verlo.

Se va derrumbando el Sistema Monetario Mundial y con él, la hegemonía del dólar a favor de otras divisas.

Imaginemos tan sólo por un instante lo que puede pasarle a los Estados Unidos cuando como nosotros, deba conseguir otras “divisas” para comprar algunas cosas. Cuando se le termine el enorme privilegio de imprimir papel a dichos efectos.

Como a veces no hay mal que por bien no venga, este grandísimo hecho histórico, tal vez pueda liberarnos por fin de un Sistema Monetario calamitoso cuyo principal objetivo es someternos universalmente al Capital Financiero.

El que gana dinero en base al dinero. O sea: en base a nada.
Mejor dicho: el que se dedica a ganar dinero en base a un sistema monetario creado para que ellos puedan ganar dinero proveniente de absolutamente nada. Una maravilla.

¿Cuál es la razón por la que el dinero emitido por el Estado (que en Uruguay tiene dicho monopolio), debe cobrar interés cuando es prestado?
O formulada de otro modo: ¿Por qué el dinero del Estado no es gratuito?
O formulada de un tercer modo: ¿Por qué la Sociedad, creadora del dinero por su confianza en él, o en la Ley que establece su aceptación forzosa, debe pagar interés por su propio dinero.

Por el que acepta usar para entregar sus bienes y su trabajo. Por el que vale nada más que porque ella le da valor creyendo en él?

Toda moneda es una promesa de pago: confiamos en que con ella también podremos comprar bienes ajenos. Su valor no está en el presente sino en el futuro (cuando efectivamente compremos algo con ella).

Todo billete de curso forzoso es, al nacer, una deuda para con todos.
Sin embargo, caso único y excepcional en la Economía realmente existente, los acreedores debemos pagarle interés al deudor.

¿Por qué un industrial debe pagar interés por el dinero del Estado que le presta el Estado? ¿Por qué lo debe pagar también un trabajador?

Las preguntas, y la discusión de las respuestas, es una de las tareas más importantes que puedan concebirse en los actuales momentos de crisis monetaria mundial.

Incluso preguntar cuál es la Moneda Nacional. Porque a esta altura lucimos un abigarrado monedero: ¿Es el Peso, es la Unidad Indexada, es la Unidad Reajustable, es la tarjeta del MIDES….? Y podríamos seguir
pero: ¿Cuál es entre tantas?

Hay un indicio: el Banco Central, que emite Pesos, lleva sus cuentas y mide su Capital en Unidades Indexadas (y hasta por Ley). “Haz lo que digo pero no lo que hago”.

Como el dueño de un restaurante que no comiera su comida y peor aún:
como si además los vecinos tuvieran que, por Ley, comer en ese restaurante.

Si la Unidad Indexada es tan importante al extremo de endeudarnos como país en ella: ¿Por qué no se usa para medir otras cosas? ¿Por qué no indexamos también al dólar a los efectos de medir, por poner dos ejemplos, nuestras Reservas o nuestro PBI? ¿Por qué nosotros sí y ellos no?

Esa peculiar moneda paralela (¿O alternativa?) la fija el INE (que sin embargo dicen que no es Autoridad Monetaria pero igual sirve para

serlo) por lo que controlar a ese Organismo y a sus estadísticas, y también establecer de qué se componen y quién fija sus componentes, es un asunto de vital importancia. Desapercibida como un oso polar en casa.

En la Dirección del BPS hace años (y gracias a la lucha), tienen lugar, los llamados representantes sociales. Desde entonces funcionó bien.

La cuestión de la Moneda (esencia del Poder) es de tal gravedad en el momento actual como para no dejarla exclusivamente en manos de dos herméticas Oficinas.