20.07.2011

Entrevista de Emiliano Cotelo para el programa En Perspectiva.

Ante la renuncia por razones de salud del ministro de Defensa Nacional, Luis Rosadilla, el presidente de la República, José Mujica, designó al exsenador Eleuterio Fernández Huidobro para ocupar la vacante. Entrevistado por En Perspectiva, el futuro secretario de Estado dijo que priorizará la relación entre los militares y la ciudadanía. Se trata de  “hacer comprender a la población en general que los problemas de Defensa son más civiles que militares”, explicó. El exintegrante del MLN-Tupamaros señaló que parte de la fisura entre la Defensa Nacional y la sociedad deriva de “llagas mal cicatrizadas que provienen del pasado”. En este sentido, separó los casos de corrupción en la Armada, entendiendo que “son del presente y nadie está libre”. Otro de los objetivos para la cartera será solucionar los problemas de Sanidad Militar. Para ello, aseveró que se van a concretar los refuerzos presupuestales en “la Rendición de Cuentas” y que mientras tanto “no podemos hacer nada”.

EMILIANO COTELO:
Se considera un “soldado” del presidente José Mujica y conoce a fondo los temas militares. En las Fuerzas Armadas lo ven con buenos ojos y como alguien con quien pueden entenderse.

En este contexto, y con una agenda cargada de temas por resolver, Eleuterio Fernández Huidobro asumirá próximamente como nuevo ministro de Defensa Nacional, sustituyendo a su compañero de la CAP-L Luis Rosadilla, quien se aleja del cargo por razones de salud.

En esa lista de temas, a Fernández Huidobro lo espera: mejorar la situación del Hospital Militar, resolver quién sucederá al actual comandante en jefe del Ejército, Jorge Rosales, y responder a las críticas que puedan surgir de los militares retirados por la decisión del Gobierno de revocar los actos administrativos de administraciones anteriores que habían sido amparados por la Ley de Caducidad. Por si fuera poco, se propone, además, mejorar el vínculo entre las Fuerzas Armadas y la ciudadanía.

¿Cómo va a hacer? ¿Cómo encarará estos desafíos? ¿Cuáles pueden ser sus aportes al gobierno? ¿Cómo considera que se zanjan las diferencias del pasado?

Estamos conversando con Eleuterio Fernández Huidobro.

Ayer en la conferencia de prensa en el Palacio Legislativo usted insistió en el objetivo, que ya había planteado el presidente Mujica, de “mejorar la relación de las Fuerzas Armadas con la ciudadanía”. Dijo: “Vamos a propugnar que esta relación sea cada día más íntima. Que el pueblo sienta propias a las Fuerzas Armadas y las Fuerzas Armadas se sientan parte del pueblo”. ¿En qué está pensando concretamente?

ELEUTERIO FERNÁNDEZ HUIDOBRO:
En tratar de hacer comprender a la población en general que los problemas de defensa son más civiles que militares. Cuando digo la población refiero a la academia, los partidos políticos y la ciudadanía en general que piensa generalmente que los problemas de defensa son asuntos para militares o asuntos bélicos. Por eso con mucha inteligencia nuestros antecesores no le llamaron a nuestro ministerio “Ministerio de Guerra”, como en otros países, sino Ministerio de Defensa, en el que está también la parte militar.

A su vez, los militares tienen que comprender lo mismo, que especialmente en un mundo como este en el que estamos viviendo y como el que se nos viene encima graves problemas van a necesitar la colaboración estrecha entre militares y civiles. Le pongo como ejemplo esto que pasó hace bien poco, por suerte los pilotos de helicópteros de la Fuerza Aérea pudieron rescatar a los que estaban acampando en el arroyo Averías. Lo que sucedió, que ya había sucedido en Montevideo unos días antes, fue que cayeron 100 milímetros, una tromba de agua. Es muy probable que si hubiera llovido como llueve normalmente, el arroyo hubiera crecido pero no de esa manera y a tanta velocidad. Lo mismo nos pasó en Montevideo con la tromba que hubo hace dos o tres semanas.

Vamos a tener que afrontar rarezas climáticas, esa es la palabra que están utilizando ahora algunos analistas, mejor que cambio climático, comportamientos erráticos del clima, difíciles de prevenir y de prever. Y si creemos que está sucediendo un cambio climático –y Uruguay lo cree, porque sus gobiernos envían a las cumbres que tratan esta materia su posición bien clara–, tenemos que asumir las consecuencias. Y una de las consecuencias ya la estamos viendo, son estas.

EC – Lo que usted acaba de decir en cuanto a lo que tiene que comprender la sociedad civil a propósito de qué implican los asuntos de defensa y lo que tienen que entender las Fuerzas Armadas, eso de que la defensa no es sólo una cuestión de los militares, no es lo único que hay que resolver para que mejore ese vínculo que le preocupa que mejore.

EFH – Por supuesto, no es lo único. El problema es que si hay llagas mal cicatrizadas que provienen del pasado. Hay también muchos años de una especie de separación forzosa, que para mí fue fabricada. Es un tabú en el sentido de que los militares al cuartel y los civiles fuera del cuartel, los asuntos militares no le deben preocupar a nadie. Y a su vez a los militares no les tiene que preocupar para nada la política, pero no entiendo por ello política partidaria, sino la república, los problemas del conjunto de la nacionalidad. Eso se fomentó mucho. Lo hicieron los colorados a beneficio de tener su monopolio dentro de las Fuerzas Armadas, en especial pensando en los blancos, después de 1904. Y se creó una zanja, eliminamos el servicio militar obligatorio, tuvimos un ejército totalmente pago, del soldado para arriba, totalmente “profesional”. Luego vino el proceso dictatorial, los hechos de la década de los sesenta y los setenta, que dejaron llagas abiertas, una guerra mal terminada; no quiero usar la palabra “guerra” porque hay gente que se enoja, pero hubo un conflicto mal terminado que se arrastra hasta estos días. Y eso, más lo otro, genera una especie de separación que también está construida en el cerebro.

EC – El presidente Mujica había dado pasos en esa dirección el año pasado, al comienzo de su presidencia. Sin embargo no parece que se haya avanzado mucho en esta materia. ¿Qué pasó?

EFH – Pasa que esos problemas que provienen del pasado reaparecen creando una conflictividad permanente, una tirantez permanente.

EC – Hice ayer una lista de cuatro obstáculos que se interpusieron en esa dirección en el año y pico de administración encabezada por Mujica. A ver si usted coincide conmigo: diferencias en la elaboración del presupuesto del Ministerio de Defensa Nacional (MDN), que finalmente no incluyó todas las mejoras que las Fuerzas Armadas esperaban a partir de anuncios previos del presidente; los hechos de corrupción en la Armada que salieron a luz en los primeros meses de este gobierno, que terminaron con varios oficiales presos –entre ellos el excomandante Juan Fernández Maggio– y que todavía pueden tener nuevas derivaciones; nuevos procesamientos de militares dictados por la justicia penal en casos de violaciones a los derechos humanos durante la dictadura, que los centros sociales de las Fuerzas Armadas entienden se dieron sin pruebas suficientes, en particular el del general Miguel Dalmao, el primer oficial en actividad que termina preso; el video en el que tres personas encapuchadas y vestidas como militares amenazaban a jueces y fiscales, y los proyectos de ley que preparó el Frente Amplio (FA) para dejar sin efecto o anular la Ley de Caducidad, que finalmente no salieron pero convulsionaron mucho el ambiente. ¿Coincide con este análisis?

EFH – Referidos al pasado, de heridas mal cerradas, hay dos de esos puntos nada más, los otros se refieren al presente, no tienen nada que ver con el pasado. Los casos de corrupción en la Armada Nacional son del presente y nadie está libre –el resto del Estado– de que aparezcan también.

EC – Pero no le facilitaron las cosas a este Gobierno en ese intento de trabajar en la mejora la relación sociedad civil-Fuerzas Armadas. O, por otro lado, distrajeron atención, energía, esfuerzo, tiempo.

EFH – Al ministro, por ejemplo, y al equipo que estaba allí les robaron cantidad de energía, porque este era un ministerio con la hoja de ruta trazada por la aprobación de la Ley de Defensa, que fue por unanimidad, llevó cinco años de debate. Eso era la tarea principal del ministro y ahí debían ir sus energías principales, pero le revienta esta granada en sus manos, que venía de una investigación del gobierno anterior que concluyó sobre el comienzo del mandato del ministro Rosadilla y le hizo perder una cantidad enorme de tiempo y de energías.

Estamos ante la primera reforma de Estado –porque esta es la primera ley de reforma real en términos radicales y sustantivos–, y yo no sé, si se hicieran investigaciones del mismo rigor en otros lados, qué pasaría con el Estado uruguayo. La dejo por ahí.

EC – Usted tiene sospechas de que irregularidades de este tipo no son patrimonio exclusivo de la Armada.

EFH – Es un botón de muestra. Probablemente después se diga fueron un botón de muestra de una colección grande de botones. Es un hecho no puedo decir fortuito, pero sí del eminentísimo presente.

EC – Lo otro de los hechos nuevos es que efectivamente hubo diferencias en cuanto al presupuesto, se generaron expectativas que después no se pudieron satisfacer.

EFH – Creo que al día de hoy esas expectativas están satisfechas.

EC – ¿En materia de remuneraciones, por ejemplo?

EFH – Sí, en especial la oficialidad y la tropa. Con la oficialidad este año, a partir de ahora, me parece que vamos por buen camino. La pelea por el presupuesto se da siempre, no hay ministro que no les reclame al Ministerio de Economía y a la OPP más. Recuerdo las angustias de Tabaré Vázquez cuando me decía “ahora te vas vos pero viene Astori, tengo pedidos por 1.000 y Danilo me va a dar 80, más o menos”. Cuando se hace el presupuesto eso en general pasa.

EC – Ha quedado en el bolsón la preocupación por el Hospital Militar y por Sanidad Militar.

EFH – Ahí pasó entre otras cosas que la mejora salarial en ASSE, para los médicos especialmente, y los profesionales y los técnicos, produjo una emigración, se fueron en caravana para ASSE de otros lados. Ahora vienen los recursos para trazar ahí salarios similares, de modo que no haya esa inequidad, que además produce efectos prácticos muy concretos. Esto también está bastante generalizado, se nos está yendo gente especializada de la Armada, de la Fuerza Aérea, demandada por la actividad privada muchas veces, o fundamentalmente, porque tiene cursos y capacitaciones que hoy se cotizan muy bien en el mercado laboral, vamos a decir así, y también en el Ejército. Se dan cursos de ciertas especialidades que en momentos de auge económico, especialmente en el tema de los vuelos y las empresas aéreas, son muy requeridas. Hace no tanto se decía que las empresas aéreas estaban fundidas, después de lo de las Torres Gemelas, que nadie más iba a volar, pero el avión ha tenido un auge y se va gente. Sanidad Militar no ha escapado a ese fenómeno, aunque no es el único problema que tiene.

Todavía no tengo toda la información en la mano, pero según lo que estuve hablando con el ministro Rosadilla, los esfuerzos están bien encaminados y venimos resolviendo esos problemas de demanda de ingreso.

EC – ¿Cuándo se van a concretar los refuerzos presupuestales? ¿En la Rendición de Cuentas?

EFH – Sí, en la Rendición de Cuentas.

EC – La Rendición de Cuentas es para el año que viene, con vigencia desde enero del año que viene. ¿Y ahora, mientras tanto?

EFH – No podemos hacer nada, si no nos manda plata el ministro. Todos dependemos de un superministerio que es el de Economía.

EC – ¿Cómo va a manejar el corto plazo usted que ahora asume como ministro de Defensa?

EFH – Creo que la sola expectativa creada de mejora en esas ramas salariales ya genera tranquilidad, no es lo mismo no ver la luz en el horizonte que verla dentro de unos meses, y verla cierta, no especulada.

***

EC – ¿Qué pasos puede dar en procura de ese mejor relacionamiento entre la sociedad uruguaya y las Fuerzas Armadas?

EFH – Queda claro que lo buscamos porque lo precisa el futuro, lo precisan el presente y el futuro, es una necesidad de la defensa. A ver si puedo explicarme: nosotros tenemos puntos muy débiles, por ejemplo OSE en Aguas Corrientes, está en un pozo, es el principal consumidor de energía eléctrica, está sobre el río Santa Lucía, depende de la represa Severino, que ya está vieja. Si pasa cualquier cosa ahí se queda sin agua toda el área metropolitana. Y no hay plan B. Estamos viendo –pero habría que estudiarlo todavía más, ya ve que esto es una tarea de inteligencia– la intrusión salina aguas arriba del Río de la Plata, es decir, el avance de la sal, del océano, aguas arriba del Río de la Plata y aguas arriba de los afluentes. No tenemos información e inteligencia adecuadas de eso, lo tienen que hacer los civiles, no los militares. Pero los militares –o la parte del pensamiento– sí deben indicar esta necesidad e indicar también la necesidad de un plan B, porque puede pasar cualquier cosa, absolutamente cualquier accidente. Nunca construimos la represa de Casupá, que era complementaria de la de Severino, por esas cosas que tenemos los uruguayos, dejamos esto que anda bien provisorio, y después queda para siempre. Los que planificaron el suministro de agua a Montevideo y zonas del área metropolitana, hace añares, planificaron las cosas bien. Pero eso no se hizo, no se hicieron esas inversiones, porque vamos tirando, o vamos poniendo parches.

EC – No termino de entender cuál es el papel de las Fuerzas Armadas en un asunto como este.

EFH – ¿Qué pasa en el caso de que tengamos un problema? ¿Cómo distribuimos agua de apuro? Ya pasó, hace tres veranos pasó, y teníamos 10 días de reserva de agua. Menos mal que llovió. Por ejemplo, eso. Por ejemplo, debe tener vigilados ciertos lugares ciertos lugares estratégicos, no digo contra enemigos inventados ni esotéricos, simplemente ver cómo están esas cosas.

EC – ¿Ejemplo?

EFH – Ver, por ejemplo, si el río Santa Lucía está bien dragado, tanto aguas arriba como aguas abajo, que no sea cosa que sin darnos cuenta cambie su curso, que lo ha cambiado varias veces, y nos pase por el costado de la represa. Eso hay que mirarlo desde arriba y tenerlo vigilado, estudiado.

EC – ¿Esos son diagnósticos y estudios que corresponde hagan las Fuerzas Armadas?

EFH – No, defensa estoy hablando. Estoy mostrando cómo la parte de civil es tremendamente importante, y a veces es ella la que les tiene que indicar a las Fuerzas Armadas de qué se tiene que ocupar. Y a veces la parte militar también es muy importante porque en el Uruguay no tenemos un Ministerio de Asuntos Estratégicos, como tiene Brasil. Ni tan siquiera tenemos una oficina.

EC – ¿Concibe al MDN como el Ministerio de Asuntos Estratégicos que no tenemos?

EFH – No, lo que quería terminar diciendo es que los únicos que a veces piensan en estas cosas son los militares, por una cuestión profesional. Están, como quien dice, obligados a hacerlo. Pero ¿de qué vale que unos piensen si otros no piensan? Las universidades tienen que tener un rol preponderante en esto, en determinar este pensamiento global nacional que procure ver los problemas peores que puedan sobrevenir, porque estudiar hipótesis en las que nos va a ir bien no vale la pena, si nos va a ir bien, fenómeno. Siempre hay que estudiar los peligros que pueden sobrevenir para que no nos encuentren desprevenidos, y para poder paliarlos. Estas palabras ya son de uso internacional, mitigar por un lado, adaptarse por el otro a lo que viene, porque si la meta es que vamos a tratar de que la temperatura nos suba solo dos grados, aun con esos dos grados algunos lugares van a ser muy afectados. Uno de ellos, está publicado por todos los organismos internacionales, es el estuario del Río de la Plata, dentro de la meta admitida. Parecería que tendríamos que tomar nota de eso.

Entonces, este es uno de los caminos para realizar esa conjunción que se dio en el debate sobre la Ley de Defensa Nacional, que fue muy bueno, que duró cinco años, en el que participó todo el mundo que quiso participar, se formaron talleres mixtos y creo que a partir de ahí incluso hubo avances en la Universidad de la República, se establecieron carreras, doctorados inclusive, y también en las Fuerzas Armadas al haber habido, como hubo, un ámbito en el que se tiraron arriba de la mesa todos estos problemas mirados desde distintos ángulos, por atrás, por adelante, por los costados, cómo los mira un médico, cómo los mira un militar, cómo los mira un ingeniero. Ese es un camino.

El otro camino es el de las sinergias, he penado viendo cómo este es un país de chacras, tenemos todo muy subdividido, y subdividida también la mirada por el ojito de cada una de nuestras cerraduras en el Poder Ejecutivo especialmente y en las intendencias. Pero si sumamos todo lo que se invierte en el área social y todas las potencialidades disponibles en el Ministerio de Desarrollo Social (Mides), en ASSE, en cantidad de lugares, en las propias Fuerzas Armadas, en el MDN y otros ministerios, y las coordinamos y las conjuntamos, podemos aprovechar mejor todos esos recursos y avanzar mucho más. Pero hay que tener esa voluntad de sentarse en una misma mesa una persona del INAU, otra de la policía, otra del Mides, otra del Ejército para ver cómo se pueden resolver algunos problemas que así me parecen de fácil solución.

Nosotros estamos haciendo la custodia… digo “nosotros”, todavía no soy ministro, pero las Fuerzas Armadas.

EC – ¿Usted se siente ministro?

EFH – No, me siento ministro. Yo estaba en otra cosa, estaba de periodista últimamente, dirigiendo un diario, y de la noche a la mañana me tengo que poner en ministro, todavía no logré ubicarme en ese personaje. Pero como estoy hablando con los compañeros de ese formidable equipo que tenemos ahí, sé que estamos custodiando las cárceles, que eso nos insume una cantidad de personal, entrenamiento, etcétera, y sé también que el problema de las cárceles, tal como lo acaba de decir el último recorredor de la OEA que anda por ahí, es un tema pavoroso. Pero lo es más porque ayer hubo un paro del comercio debido a las desgracias que ha habido; es pavorosa la violación de los derechos humanos, pero es pavorosa la fábrica de delincuentes. No quiero utilizar esa palabra: de ciudadanos que salen de ahí con un odio enorme a toda la sociedad. Yo he estado hablando con algunos de ellos, y salen diciendo: “A mí me lo van a tener que pagar, me lo voy a cobrar”. Salen con un odio que explica muchas cosas que están pasando.

EC – Y esa preocupación suya por las cárceles, ¿cómo remite al MDN?

EFH – Nosotros podemos dar una muy buena mano.

EC – ¿Cómo?

EFH – Si se hace ese trabajo conjunto aprovechando sinergias entre los distintos ministerios, en especial con Juventud, se pueden hacer cosas dentro y fuera de los cuarteles. En una buena, pero todo mixto.

***

EC – En ese propósito de mejorar la relación sociedad civil-Fuerzas Armadas, incluso a los efectos de esas sinergias posibles de las que hablaba recién, ¿cómo juega todo el asunto del pasado pendiente, de los casos de violaciones a los derechos humanos durante la dictadura, que todavía están tramitándose en la justicia penal? ¿Cómo juega el debate por el que acabamos de pasar en torno a anular o no la Ley de Caducidad?

EFH – Juega creando divisiones, que son legítimas en el siguiente sentido: yo soy partidario de mirar para adelante, de apoderarnos del futuro y aceptar que estamos determinados por el futuro más que por el pasado. Porque mientras ocupamos demasiadas energías en mirar el pasado, nos come el futuro, nos está comiendo, porque nos está determinando y no nos damos cuenta.

EC – Usted jugó un papel importante en todas estas discusiones, por ejemplo con su rechazo a los proyectos de ley que dejaban sin efecto la Ley de Caducidad. En abril, cuando se discutió en el Senado el último de estos proyectos, usted aceptó la disciplina partidaria, lo votó, pero a continuación renunció a la banca.

Otro ejemplo: ha dicho públicamente que discrepa con el procesamiento del general Miguel Dalmao, que entiende que se está comiendo un garrón.

EFH – Sí, sigo entendiéndolo. No me voy a meter en todos los procesamientos que haya, porque no es el caso, y además no daría el tiempo para dedicarme a otra cosa.

EC – ¿Qué balance hace de esos gestos que usted hizo y que fueron bien vistos en las Fuerzas Armadas, especialmente entre los oficiales retirados?

EFH – Renuncié al Senado porque discrepé con que el FA no sometiera a plebiscito el texto de la ley, fuera cual fuera. Porque solo la discrepancia con el texto no habría motivado en mí –lo dije en sala– una renuncia, porque una discrepancia con un texto tan jurídico, que precisa especialistas y abogados para desentrañarlo, no es como para poner los principios por delante. Pero una discrepancia en torno a los temas plebiscitarios sí, a no respetar los veredictos populares desde el punto de vista político, y no decir por lo menos: si aprobamos cualquier texto, ese texto va a ser sometido a plebiscito. Es un error político. Y error político que no tiene que ver solamente con estos temas de derechos humanos, sino que tiene que ver con cualquier otro tipo de temas para los que mañana precisáramos convocar a la ciudadanía para dirimirlos, temas de otra naturaleza. Rompíamos una herramienta, por eso me fui del Senado.

EC – Lo cierto es que la Ley de Caducidad quedó.

EFH – Sí.

EC – Después el Poder Ejecutivo tomó la decisión de revocar los actos administrativos de gobiernos anteriores que habían ido declarando varios casos judiciales amparados por la caducidad. ¿Cómo ve esa decisión?

EFH – Esa decisión viene impuesta por una decisión de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso Gelman.

EC – Pero puede generar nuevas tensiones con las autoridades de las Fuerzas Armadas, con los militares retirados.

EFH – Sí, por supuesto, pero usted se dará cuenta de que este ya es un problema de la sociedad. Yo no tengo la varita mágica para entrar al MDN y decir “se solucionaron los problemas”. Este problema al que usted se venía refiriendo es global, abarca a toda la sociedad; el hecho de que no se haya terminado bien un contencioso que hubo hace equis cantidad de años ha generado que la sociedad esté dividida en torno a ese contencioso, ya no son solo los militares por un lado y los familiares o las víctimas por el otro, se ha generado un problema social que hay que ver cómo se resuelve, no solo nosotros los que estemos ahí trabajando en el MDN debemos trabajar para ver cómo lo resolvemos, todos tienen que poner lo suyo. Y si no, no se resolverá, hay cosas en la vida que a veces no se resuelven.

EC – Con esta resolución del Poder Ejecutivo cabe la posibilidad de que los jueces decidan reabrir expedientes que en su momento fueron archivados. Pero por otro lado veía declaraciones ayer del presidente del Centro Militar, coronel retirado Guillermo Cedrez, que dice que ahora, con esto de que la Ley de Caducidad quedó vigente, ya está, señalaba “esto está apelado, no hay más formas de buscarle la vuelta, el 1.º de noviembre se termina todo, ese día prescribe todo”. ¿Usted tiene esa impresión, que la llegada al último plazo posible, a la prescripción de los delitos de homicidios especialmente agravados, es la llave, es una fecha […]?

EFH – Es temible que nosotros dos acá en este estudio nos metamos en ese terreno jurídico, podemos terminar mal de la cabeza, porque hay varias bibliotecas.

EC – Es cierto.

EFH – Algunas medio escritas en latín. Son bibliotecas acérrimas, fanáticas, de especialistas ultraespecializados: si eso prescribe, si no prescribe, si puede haber un decreto o una ley que elimine la prescripción, si esa ley sería constitucional, inconstitucional, porque los derechos adquiridos, la irretroactividad… Es de no terminar. Y yo no estoy capacitado, porque no soy abogado, para incursionar… Yo soy muy atrevido generalmente, pero aprendí que en ese terreno no puedo serlo, porque me he llevado muchos tortazos.

EC – Entonces, ¿qué piensa hacer para manejar este asunto que también le cae arriba de la mesa cuando asume como ministro de Defensa Nacional?

EFH – Son decisiones que van tomando los organismos del Estado que todo el mundo tiene que acatar y mala suerte.

EC – Pero ¿cómo lo va a procesar en su relación con las Fuerzas Armadas?

EFH – Va a ser difícil en ese caso.

***

EC – Ayer, en la conferencia de prensa que dio en el Parlamento preparando su asunción como ministro, habló de una serie de asuntos, por ejemplo la importancia que tiene la puesta en marcha de la nueva Ley de Defensa Nacional –de eso ya hemos conversado– y de sus prioridades cuando asuma como ministro. Mencionó el presupuesto del Hospital Militar, mencionó la sucesión de Jorge Rosales como comandante en jefe del Ejército, y también el tema del pasaje de militares a policías. ¿Cómo observa este punto en particular?

EFH – Ya está acordado por los partidos políticos, el Ministerio del Interior (MI) y el MDN que va a haber ese trasiego.

EC – Un trasiego que de hecho se venía dando, ocurre de dos formas.

EFH – Sí, de una forma caótica, que es que como los salarios de la policía mejoraron muchos soldados –y no solo soldados– se van para tratar de ingresar a la policía por su cuenta, por la libre.

EC – Ahora el MI ha abierto un llamado específico a esos efectos.

EFH – Además por la aplicación de la nueva Ley de Defensa, que nos indica que debemos ir a la conjuntez, y nos ordena, todos los que hemos participado en esa discusión, y los especialistas, tenemos que suponer que en la organización de las nuevas Fuerzas Armadas se van a reducir los efectivos.

Le voy a decir una cosa fea: las nuevas armas matan más con menos gente, los nuevos sistemas de armas son más letales, como pasa en todos los demás lados. Ya no se precisan aquellas fábricas como la Ford para hacer autos en la época de Chaplin, ahora hay unos robots que se encargan de hacerlo, y no hay tantos obreros. En la guerra está pasando lo mismo, hay menos gente mucho más profesionalizada porque ciertos tipos de armas ya no se pueden manejar por personas que recibieron apenas un curso de tres días. Eso requiere saber informática, idiomas, manejar armas complejas y sistemas de armas complejos.

Esa maquinaria tiene una virtud: reduce la necesidad de gente, de efectivos. Y además rompemos –en el marco de una revolución que en esta área se viene produciendo desde hace un tiempo en todos los países del mundo– aquella vieja división, la Armada está acá, acá está la Fuerza Aérea, acá está el Ejército –eso en Uruguay, en Estados Unidos eran cinco, estaban las tropas especiales y la infantería marina– y vamos a que cualquier grupo de operaciones, para cualquier tarea imaginaria de guerra o de paz, se conforma con una mezcla de todas esas potencialidades que vienen predeterminadas por ese aparato que tiene usted ahí, la computadora. Hoy hay un escenario y hay un avión que está muy lejos pero está tirando algo hacia ese escenario, y el blanco se lo está indicando con láser un soldado de tierra que está en ese escenario.

EC – ¿Cómo se relaciona todo esto con lo que estábamos conversando, que era el pasaje de soldados a la policía?

EFH – Como van a sobrar, para no generar el problema social que se generaría dejándolos sin trabajo, sin ocupación, etcétera, se refuerza el MI, que sigue teniendo que hacer mucho trabajo de infantería.

EC – Y paralelamente quedan más recursos –los que dejan libres esos soldados que se van a la policía– para reforzar los sueldos de los soldados que quedan.

EFH – Y de los oficiales, para que esos oficiales no se vayan. Porque el otro día hicimos un rescate con unos pilotos, y dos por tres se producen, sin tanta estridencia, sacadas de enfermos de los buques aquí en la entrada del estuario del Río de la Plata, de pesqueros, de barcos mercantes, y se los lleva al hospital; y también rescates más espectaculares. Esos pilotos valen oro. Y yo sospecho que ya los están buscando empresas privadas, y ofreciéndoles mejores salarios; pasa medio como con el fútbol.

El Estado ha invertido en la formación en ciertas especialidades muy especialidades de una cantidad de gente, que incluye mecánicos y técnicos de servicios de esos aparatos complicados, técnicos en comunicaciones, en manejo de aparatos electrónicos complejos, en electrónica, etcétera, en la Armada, la Fuerza Aérea y el Ejército, pero hay salarios no adecuados. Ya nos pasó con los médicos de Sanidad Militar, aumentamos los salarios en ASSE y hubo una mudanza, una caravana de nómadas que se iban con todo y nos dejaban vaciado el Hospital Militar. Este es un problema que han tenido que afrontar todos los ejércitos del mundo, han tenido que eliminar sus servicios militares. España lo hizo hace poco, Estados Unidos lo hizo un poco antes; España tuvo que profesionalizar todas las fuerzas, pero las redujo, y adquirir esas tecnologías de uso hoy en día.

EC – Vamos a tener que volver a encontrarnos dentro de poco. Nos quedó fuera de esta charla todo el capítulo misiones de paz, que es particularmente importante en su cartera y en la política exterior del Uruguay.

EFH – Una de las principales exportaciones que tenemos en el MDN. Estamos exportando explosivos, porque tenemos el monopolio de los explosivos, aunque con esa plata se queda casi siempre el Ñato Lorenzo.

EC – Su tocayo, el ministro de Economía.

EFH – Trabajamos para eso. Y la otra exportación, además de la de jugadores de fútbol, es la de soldados. Y traen muchos dólares para acá.

EC – Van y vuelven, ¿no?

EFH – Y además solventan gran parte de los gastos del Ejército.

***

EC – El ministro Rosadilla siempre insiste en que a las misiones de paz uruguayas hay que ubicarlas más en el Ministerio de Relaciones Exteriores que en el de Defensa. ¿Coincide con Rosadilla?

EFH – Totalmente, lo inventamos juntos estando los dos en el Senado y trabajando en la Comisiona de Defensa, cuando se hablaba de la diplomacia militar paralela a la otra diplomacia. Como teníamos que votar las venias para esas misiones, y las estudiábamos, nos dimos cuenta de que el que tenía que resolver esas misiones era el ministro de Relaciones Exteriores, era política exterior del Uruguay.

EC – No es la idea que tiene la gente en general.

EFH – No.

EC – No es la idea que se trasmite a través de los medios.

EFH – No, porque a nosotros nos ofrecen ir a misiones, desde dos o tres observadores, un observador, cinco técnicos, a contingentes más numerosos, muchísimas, permanentemente, y Uruguay elige de acuerdo a un análisis; a veces no puede ir porque no tiene los especialistas que se piden o no puede sacar de acá los que tiene. Pero es una política internacional que lleva adelante la cancillería, la que define en muchos casos en qué región del mundo, en qué sector nos conviene estar, queremos estar, y en qué misión de paz queremos ayudar porque nos interesa y nos gusta que ahí se consolide la paz.

EC – Tal es así que está pendiente incluso la idea de nombrar un embajador itinerante para las misiones de paz uruguayas.

EFH – Sí, no lo sabía, pero está bien, sí, porque, repito, tenemos algunas que son de individuos, de tres personas, en muchos lados muy calientes de la tierra.


 

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