16.04.2014

Natalia Uval, “La Diaria“.

Fernández Huidobro considera que algunos “compañeros de izquierda” asumen actitudes “fascistas” al momento de criticar a militares.
Sólo falta la firma del presidente José Mujica para que se haga vigente, mediante un decreto, el documento de política de Defensa Nacional. El titular del Ministerio de Defensa Nacional (MDN), Eleuterio Fernández Huidobro, conversó con la diaria sobre las amenazas y vulnerabilidades para Uruguay que el texto menciona. Informó que la Junta Nacional de Drogas está relevando predios militares para determinar cuáles son adecuados para plantar marihuana, y que en el caso de no encontrarlos, se utilizarán campos del Estado con guardia perimetral militar. En la misma línea que el comandante en jefe del Ejército, Juan Villagrán, dijo que el MDN no tiene “más información por el momento” respecto de los desaparecidos, y cuestionó el “racismo” de “algunos compañeros de izquierda” contra los militares.
-¿Cuándo se aprueba el documento que establece la política de defensa?
-Se terminó hace un mes. Faltaba convocar al Codena (Consejo de Defensa Nacional) para darle formalmente aprobación; eso se hizo el viernes, y ahora se necesita que Presidencia de la República emita un decreto por el que se oficializa la política de defensa nacional. Ese documento va a ser publicado y formará parte del libro blanco de la defensa nacional, que es un convenio que hay con Naciones Unidas por el que todos los países, para generar confianza, se han comprometido a publicar su política de defensa. El mundo tiene hoy una cantidad de amenazas que antes no existían, y por lo tanto existen nuevos riesgos y vulnerabilidades para Uruguay. Si fuéramos prolijos, de este documento tendrían que emanar directivas estratégicas generales desde Presidencia para una gran cantidad de ministerios.

-¿Qué amenazas se plantean?
-Como amenaza que no existía antes, el cambio climático. Uruguay presenta vulnerabilidades, y ya lo estamos viendo. La gente salió en Turismo y llovió de una manera desacostumbrada, y eso desbordó repentinamente arroyos que antes no se desbordaban a esa velocidad, y quedó cantidad de gente entrampada. Después, reapareció la piratería. Yo me leí todas las novelas de Sandokán, y pensé que eso era de un tiempo pasado que nunca más iba a volver. Pero ayer leí que una flota de guerra de Irán se vino al Atlántico para combatir la piratería en el golfo de Guinea, es imponente. Ahora a los barcos mercantes los atrapan en algunas zonas y se llevan secuestrados a los tripulantes y a las cargas. A nuestras costas esto todavía no ha llegado, pero el Río de la Plata es un lugar tentador para eso, porque es como una avenida Giannatassio del mundo: la salida del estuario y la entrada a una cantidad de ríos que se internan profundamente. Otra amenaza es el gran crimen organizado: no sólo el narcotráfico, sino también el tráfico de armas y la trata de personas. También la proliferación de armas nucleares en un mundo multipolar, donde se han desprendido los viejos controles que había en la época de la Guerra Fría. Antes, un bando controlaba todo y el otro bando hacía lo mismo, y eso hacía que hubiera cierta regulación, terrible, pero regulación al fin, de armamento de mucha letalidad.

-¿Se menciona la posibilidad de que en Uruguay se descubra petróleo, y las amenazas que eso generaría?
-Por supuesto. Ésa es otra novedad: nosotros podemos tener recursos que son muy escasos y muy buscados en el planeta. También se plantea la problemática del Atlántico Sur; los países de la Unasur [Unión de Naciones Suramericanas] lo hemos declarado libre de armas nucleares y zona de paz, pero otros países del norte no lo han hecho.

-De las políticas que debería adoptar el Estado para disminuir las vulnerabilidades, ¿cuál se plantea como más urgente?
-Se incluye dentro de las amenazas y como principal recurso estratégico la niñez. Es uno de los riesgos más grandes en el estado en que estamos, en el que la niñez se está reproduciendo en los sectores más pobres. Uruguay tiene una bajísima tasa de reproducción; si se continúa con esa tasa, los uruguayos desaparecen de la faz de la tierra. Y además, la pobreza en Uruguay es mujer y es niña. Esto es gravísimo.

-¿Cómo se tomaron las Fuerzas Armadas (FFAA) el trabajo conjunto con civiles, que empezó con el debate para elaborar la ley marco de defensa?
-Esto es ir al fondo de la cuestión. Las FFAA eran un coto prohibido de un partido político, el Partido Colorado. Y esos polvos trajeron luego cantidad de lodos. Ese debate abrió las puertas para que el tema defensa fuera ventilado con participación del que quiso concurrir. Los militares se lo tomaron de lo más bien, porque es obvio que esto era lo que necesitaba Uruguay, y nunca se había hecho. Esto es así en todos los países del mundo, en ninguno la defensa es un tema exclusivo de los militares. El Estado Mayor de la Defensa [Esmade], que también se creó por esa ley, es toda una novedad, y pasarán 15 años para que ese cambio sea comprendido en las FFAA, porque genera resistencias. Las FFAA se dividieron históricamente en Armada, Fuerza Aérea y Ejército, tres chacras entre las que hay pica. Y el Esmade es el que tiene que imponer la doctrina del empleo conjunto de las FFAA, y eso implica romper chacras y por lo tanto disolver los hábitos de tipos que están acostumbrados ancestralmente a otra cosa. Cuesta; hay una resistencia feroz.

-¿Cómo se aplica este nuevo esquema a la defensa del recurso agua potable?
-El Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente [MVOTMA] es un ministerio mamarrachesco, lo crearon los blancos para darle un lugar a [Juan] Chiruchi, y ahí metieron cualquier cosa. Y al pobre [Francisco] Pancho Beltrame [actual ministro del MVOTMA], que con Vivienda le alcanzaría y sobraría, por el volumen que tiene ese problema en Uruguay, le encajan la Dinama [Dirección Nacional de Medio Ambiente] y la Dinagua [Dirección Nacional de Aguas]. La Dinagua termina siendo una sucursalita del MVOTMA. En realidad tendría que ser un Ministerio de Medio Ambiente el que capataceara eso, que incluye la custodia del agua. Nosotros tenemos contaminado todo el río Negro, todo el río Santa Lucía, y no sabemos si los demás no están contaminados porque nadie se preocupó de controlar la calidad del agua. Las FFAA pueden patrullar los ríos, las lagunas, las zonas limítrofes. A mí me lo han dicho los propios militares: “Nosotros dejamos de controlar la frontera terrestre en la época de la dictadura porque el enemigo estaba en Montevideo y Brasil era aliado”. Durante añares se dejó de patrullar. Con el comandante [Pedro] Aguerre [ex jefe del Ejército] empezamos a patrullar: compramos vehículos, compramos radares para ver de día, de noche y lejísimos. Pusimos la Fuerza Aérea a colaborar con el Ejército, a hacer una cosa conjunta. Ahora estamos tratando de que la Armada meta barcos adecuados en la laguna Merín, que estaba abandonada por completo. Ahora estoy por hacer un convenio con la Facultad de Ciencias para hacer lo mismo que hacen los de la Antártida: las FFAA dan la logística, llevan a los estudiantes y los científicos allá, y los científicos les tienen que avisar a los milicos: “Hay que cuidar estas cosas”. Nosotros no sabemos ni qué bienes hay para defender en la frontera, ni qué contaminación hay.

-¿Conversó el MDN con las FFAA sobre la posibilidad de plantar marihuana en predios militares?
-Sí. La Junta Nacional de Drogas, que el MDN integra, está buscando en Uruguay predios militares adecuados para ese cultivo, porque se va a trabajar con invernáculos. Se piensa en terrenos militares porque es muy sencillo: si nosotros hacemos la guardia perimetral, ésa es zona militar, quiere decir que el milico ahí puede tirar; si tira afuera, va preso. Si se agarra un campo militar y en el medio del campo se utilizan unas pocas hectáreas para producir marihuana -que no la van a producir los militares-, todo eso es zona militar. Y entonces facilita la vigilancia perimetral. Uruguay tiene que cuidar que desde las fábricas de marihuana no vaya nada para los países hermanos, que no la han legalizado.

-¿La producción se haría solamente en campos militares?
-No. Se está buscando campos adecuados, y si no los hay, se recurrirá a otros campos del Estado. Aunque también ahí capaz que se le encarga la guardia perimetral a las FFAA. Pero en esos casos, cuando se ponga el alambrado, habría que delimitar la zona militar, porque, si no, el militar no está habilitado a disparar contra civiles.

-¿Cómo ve la candidatura de Lucía Topolansky a la vicepresidencia?
-Es prematuro seguir tirando nombres, conviene dejar esto para después del 1º de junio.

-En octubre se plebiscita la baja de la edad de imputabilidad. Según las encuestas, una amplia mayoría de la población manifiesta estar de acuerdo. ¿El Frente Amplio (FA) está perdiendo la batalla cultural respecto de las políticas de seguridad?
-Puede ser, pero la campaña de los medios de prensa de la derecha ha sido feroz a lo largo de años. Eso termina generando un clima. La seguridad, de acuerdo a los documentos militares de cualquier país del mundo, siempre es una sensación. Esto está demostrado. No hay nada que te garantice tu seguridad, si te ponés exquisito. Pero la sensación se debe a cosas concretas. Ahora, si la prensa de derecha machaca y machaca con ese tema, con una intención política… Pero existen problemas, porque hay novedades, como la pérdida de códigos elementales.

-El ministro del Interior, Eduardo Bonomi, habla a menudo de la pérdida de códigos. Se pasó de una imagen idealizada, al estilo Chueco Maciel, a la imagen actual del delincuente encarnizado y sin valores. ¿Cambió tanto la sociedad, o cambió la izquierda?
-No, porque yo conviví con delincuentes que envejecieron como envejecí yo, y me los encuentro por ahí todavía. Algunos están en Europa, emigraron porque acá no se podía ni robar; han robado en Europa lo habido y por haber. Vienen acá y dicen que es espantoso esto, y que estos bandidos no tienen códigos. Te lo dicen los delincuentes. Es la sociedad sin valores. Es el “hacé la tuya”, “tratá de ser un winner”, tener buenas pilchas, buenos autos.

-En los 60 había mucha producción intelectual en la izquierda. ¿Cuál es la situación hoy?
-Hay poca y nada. Pero no le voy a reprochar nada a una izquierda que pasó por la dictadura, que salió lamiéndose las heridas y estuvo dando una batalla tras otra, sin descanso. Ganando las intendencias, después los gobiernos. No hubo un minuto para decir: “Bueno, pará, vamos a sentarnos a hablar de ideología, de elaboraciones teóricas”. Todo el mundo se transformó en un militante de la batalla para junio, para octubre, para noviembre, y dale que va, y no parás nunca. Eso para los que militamos. Y los panza, los que no militan con varias excusas teóricas para no militar, no elaboran nada. No se les cae una idea, lo cual hace que uno se pregunte a qué se dedican. Y es a lo que ya te dije: a pasarla bomba.

-Hay un sector de la izquierda que lo critica a usted por estar demasiado cerca de los militares.
-Y yo los veo medio racistas. Han quedado petrificados en la historia. A mí me gusta que haya gente que no esté de acuerdo conmigo, toda mi vida fue así. No soy demagogo, no busco aplausos fáciles. No soy garronero. Hago lo que me parece correcto. Yo no estigmatizo a ningún sector social de mi país. Hay compañeros de izquierda que han incurrido directamente en el racismo, en algo fascista: si es militar es mierda, a priori. No importa ni qué edad tiene, ni si estuvo, si no estuvo, o qué está haciendo ahora, qué piensa. Eso yo no lo comparto para con nadie, y no lo compartí nunca. Estoy contento de que muchos estén enojados, porque no comparto el fondo de su ideología, que es profundamente dogmática e irracional. El FA tiene que crecer. Apenas hemos llegado a ser la mitad en votos. Hay una mitad de la población que no es del FA, y en cualquier momento vuelven a gobernarnos blancos y colorados. No sé de dónde pensarán crecer esos compañeros.

-El comandante en jefe del Ejército dijo que no había más información sobre los desaparecidos.
-Nosotros no tenemos más información por el momento. Toda la que vamos recibiendo la enviamos a donde corresponde asiduamente, eso está establecido como una norma. Pero no se lo comunicamos a la prensa. Todos los desaparecidos encontrados fueron por datos militares. Ahora, nadie me va a decir públicamente un dato si sabe que los organismos de Derechos Humanos le van a hacer un juicio penal. Quién va a venir, es una estupidez total. Los tengo que recibir en un boliche, garantizarles que no le voy a decir a nadie ni aunque me maten. Es muy difícil. Tienen miedo. Hay gente que debe tener cantidad de información, pero no la quiere dar. Y a lo mejor se muere y no la da.


Coletazos

El ministro aseguró que Uruguay “va a sentir las consecuencias” del conflicto en Ucrania. “La aventura del capitalismo financiero mundial es terrible, y puede ocasionar problemas sobre Uruguay. Es muy probable que afecte los precios de los combustibles, del petróleo, del gas, y lo vamos a sentir acá”, afirmó.


La hermosa y los burócratas

Fernández Huidobro se refirió al malestar que existe en un sector de la izquierda floridense por el regreso de Jacqueline Dárdano (CAP-L) al FA, luego de haber sido directora de Desarrollo Social de la actual Intendencia de Florida, encabezada por el nacionalista Carlos Enciso. “A Jacqueline yo la recluté hace tiempazo. Unos burócratas de izquierda la echaron para poder ocupar ellos el lugar que ella debía ocupar, y le hicieron perder la Intendencia de Florida al FA. Hasta hoy tendrían que estar pidiendo perdón arrodillados frente al local del FA, pegándose con un látigo”, consideró el ministro. Sostuvo que los responsables del alejamiento de Dárdano son “tres o cuatro” ediles, “que hicieron eso porque ella les estaba amenazando su silloncito”. “Si se quiere discutir esto vamos a discutirlo bien a fondo, no por arribita del pantalón. Encima era mujer, y hermosa, y usaba minifalda, lo cual era el colmo. Una cosa insoportable, incluso para otras mujeres del FA. Y hablaba lenguaje plebeyo. Qué hipocresía hay acá”, criticó.